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LaRouche advirtió que se venía esto: 130 bancos criminales controlan la farsa de la “emergencia climática”

27 de septiembre de 2019
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¿Quizás todo lo que necesita Greta es su barra de chocolate?

25 de septiembre de 2019 — El circo de tres pistas al que se ha sometido al mundo durante las últimas dos semanas, con la Cumbre de Acción por el Clima de la ONU y demás actividades histriónicas infladas fuera de toda proporción en los medios dominantes, es todo un fraude. Es un fraude científico: la Tierra no está a punto de hervir en 18 meses, y el cambio climático que existe, no es hecho por el hombre sino que se debe a la relación del planeta con el sol y la galaxia, como ha sucedido por millones de años. Pero también es un fraude financiero de grandes magnitudes. Fue diseñado y lo están ejecutando los 130 bancos más grandes del mundo, que cuentan con $47 billones de dólares en activos, pero que están irremediablemente en quiebra y quisieran distraer al mundo del hecho de que todo su sistema financiero transatlántico está a punto de estallar en pedazos, a menos que ellos impongan una austeridad sin precedentes, saqueo generalizado de las economías del mundo, y lanzar guerras que harían sonrojar a Hitler.

El gobernador del Banco de Inglaterra (el banco central del Reino Unido), Mark Carney, dijo más o menos esto en su discurso central en la Cumbre de Acción por el Clima ONU 2019, el pasado lunes 23, en donde dio a conocer un “convenio” firmado por 130 bancos globales para canalizar todas las inversiones en estafas especulativas “verdes”, para dar todo su apoyo al Acuerdo de París que exige el cierre de tres cuartas partes de las miles de plantas termoeléctricas de carbón, que hay en el mundo, para el 2030; un plan que elevaría la mortalidad infantil y derrumbaría la esperanza de vida en el mundo en desarrollo por falta de electricidad.

Este convenio entre los banqueros se ha estado planificando cuando menos desde hace 18 meses, según ellos alardean, mucho antes de que creasen el fenómeno “Greta”, el movimiento de “Rebelión contra la extinción”, los “Viernes por el futuro” y demás sandeces de calle por la “emergencia climática”.

¿Qué tan desesperados están en la City de Londres y en Wall Street? Tan desesperados como para lanzar un movimiento ecofascista violento como la mano dura que se esconde tras sus planes de drástica despoblación del planeta. Y tan desesperados como para amenazar al Presidente Donald Trump con la pena de muerte, a menos de que acepte irse calmadamente mediante un juicio político, porque no se quiere alinear con ese plan de los banqueros, como lo dijo el banquero de Boston y ex fiscal de Massachusetts, William Weld, quien jugó también un papel central en el enjuiciamiento ilegal y encarcelamiento a Lyndon LaRouche hace 30 años.

Esta crisis de desintegración financiera está en marcha tal y como advirtió que sucedería el economista mundialmente reconocido Lyndon LaRouche. Y la única solución a esta desintegración del sistema financiero y económico –-y también al profundo pesimismo fascista subyacente que los banqueros quieren inducir entre la población— también la aportó LaRouche en sus “Cuatro leyes nuevas para salvar a Estados Unidos ya” de 2014, las cuales resumió en los puntos siguientes:

“1) La reinstitución inmediata de la Ley Glass-Steagall, que instituyó el Presidente Franklin D. Roosevelt, sin ninguna modificación en su principio de acción”.

“2) Regresar al sistema de banca nacional plenamente definido de arriba abajo”.

“3) El propósito de la utilización del sistema de crédito federal es el de generar tendencias de alta productividad en las mejoras en el empleo, con la intención inherente de aumentar la productividad económica física y los niveles de vida de las personas y de las familias de Estados Unidos”.

“4) Adoptar un programa urgente impulsado por la fusión termonuclear. La distinción esencial del hombre respecto a las demás formas de vida inferiores, es por consiguiente, en la práctica, que presenta los medios para la perfección de las metas y necesidades específicamente afirmativas del individuo y de la vida social humana”.

Este último punto, en particular, señala la urgencia de la cooperación internacional en la exploración espacial en base a la energía de fusión termonuclear y de la colonización del espacio. Esto no solo ayudará a resolver nuestros problemas económicos, al definir una nueva plataforma de tecnologías y de sus “recursos naturales” propios. También aporta la base científica y moral para el optimismo que tanto necesita nuestra juventud.