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El intento de enjuiciamiento a Trump no podrá encubrir la complicidad de los demócratas con los británicos y ucranianos en el intento de golpe

27 de septiembre de 2019
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El Presidente Donald J. Trump al abordar el avión presidencial “Air Force One”, el jueves 25 de septiembre de 2019, rumbo a la Base Aérea Andrews, en Maryland. (Foto oficial de la Casa Blanca por Shealah Craighead).

27 de septiembre de 2019 — El rumbo de la historia mundial cambió drásticamente el miércoles 25 de septiembre a las 5:00pm, cuando la presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, se arropó en la bandera y anunció su decisión aparentemente súbita de respaldar el enjuiciamiento del Presidente Donald Trump, con base en el supuesto de que los deberes constitucionales del Presidente de conducir la política exterior es nulo e inválido en virtud de la declaración de la Pelosi, y que el papel constitucional del Departamento de Justicia para investigar delitos, es igualmente nulo e inválido.

Como ha salido a la luz pública durante varios años, con lujo de detalle en las páginas de Executive Intelligence Review (EIR), el régimen que se puso en el poder en Ucrania en 2014 mediante un golpe de Estado violento en contra del gobierno legítimamente electo —un golpe coordinado y financiado por el gobierno estadounidense de Barack Obama, y dirigido por los seguidores abiertamente nazis del aliado de Hitler, Stepan Bandera— procedió luego a colaborar directamente con la inteligencia británica (el agente británico Christopher Steele) y con el equipo de inteligencia de Obama (el ex director de la CIA, John Brennan, y el director nacional de inteligencia, James Clapper), con el respaldo casi unánime de la prensa corrupta, para circular mentiras sobre los nexos de Trump con Rusia, con el fin de impedir su elección, y luego para derrocarlo cuando resultó electo. Después de fracasar en este intento, ahora están fabricando una nueva narrativa mentirosa y falsa, con la creencia de que la población está tan lavada de cerebro que se la van a tragar enterita.

Pero hay un motivo más. El Procurador General, William Barr, y su equipo está preparándose para exponer la criminalidad de toda la operación para atrapar a Trump, junto con el rol protagónico de la inteligencia británica en esa acción traidora, así como el papel de los ucranianos. El hecho de que el entonces vicepresidente Joe Biden era el intermediario del gobierno de Obama en el golpe de Ucrania y el gobierno títere que se puso en el poder, es mucho más dañino que su corrupción vil de arreglar que su hijo drogadicto se pudiera escapar de la investigación que tenía en Ucrania, con millones de dólares del gobierno en sus bolsillos, para que luego Biden se pavoneara de su exitosa amenaza al gobierno de Kiev, para que despidiera al fiscal que investigaba a su hijo, o perderían mil millones de dólares en ayuda del gobierno de Obama. El abogado de Trump, Rudy Giuliani, al investigar el lado ucraniano de la conspiración criminal, se topó con el papel directo de Biden. Los demócratas y la prensa dominante repiten ahora hasta el cansancio que Trump quería que el nuevo Presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, sacara “falsas acusaciones” contra Joe Biden, pero el hecho es que no hay nada falso ahí, y la decisión demócrata de lanzar su enjuiciamiento lunático significa que han arrojado a los lobos al ahora desacreditado Biden.

El representante republicano Devin Nunes, el miembro de mayor jerarquía en la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, y que ha estado combatiendo a los confabulados en el golpe desde el principio, señaló al inicio del circo de la audiencia en la Comisión de Inteligencia de la Cámara para interrogar al director en funciones de la Dirección de Inteligencia Nacional, Joseph Maguire sobre el cuento del “delator oficial”, diciendo: “Bienvenidos a la operación de ‘guerra de información’ contra el Presidente”. Esa fue una caracterización bien precisa, porque eso es lo que se está llevando a cabo en este momento, con todas las herramientas del espectro militar completo de la guerra de información volcada contra la población de Estados Unidos en un intento continuado de dar marcha atrás a los resultados de las elecciones de 2016.

Detrás de este drama orquestado se oculta otra cruda realidad: el sistema bancario europeo y de Estados Unidos se encuentra en estado de pánico total. La Reserva Federal ha elevado ahora sus préstamos nocturnos diarios en procedimientos de “repo” de $75 mil millones de dólares a $100 mil millones, luego de que se encontraron con que había una mayor demanda insatisfecha por tales préstamos de urgencia para los bancos insolventes en las últimas dos semanas, y duplicó su programa de préstamos de $30 mil millones a $60 mil millones por el mismo motivo. Nos estamos acercando rápidamente a la cantidad de billones de dólares en liquidez de emergencia que le tira la Reserva Federal al sistema bancario insolvente, tratando de parar la ola. Del mismo modo que en 2008 antes de la quiebra declarada de Lehman Brothers y de Bear Stearns, algunos bancos son vistos como riesgos crediticios por otros bancos y no les prestan ni un centavo. El caso del banco alemán-británico Deutsche Bank es el más obvio. Asimismo, los activos que se ofrecen como colateral en los préstamos interbancarios, además de los títulos respaldados por el gobierno federal, son en su inmensa mayoría bonos de deuda corporativa sumamente apalancada, que ya no se le considera en la categoría de libre de riesgo.

Durante el verano, el Presidente despidió al Director de Inteligencia Nacional, Dan Coats, y a su hiperactiva asistente, Sue Gordon, junto con el peligroso lunático belicista John Bolton. La casta dirigente teme que ahora Trump se haga cargo de su propia política exterior, y reconocen que eso difiere con el Washington oficial en cuanto a la guerra y a la paz. Ellos han tratado de meterlo en una guerra tras otra, incesantemente, pero Trump se ha resistido.

Nos encontramos en un momento de la historia como el que definía Lyndon LaRouche, en el que se abre la Caja de Pandora, y ninguna solución parcial va a funcionar. Tenemos enfrente un momento verdaderamente revolucionario, conforme a las ideas de Platón, Cusa, Leibniz, Beethoven, Alexander Hamilton, Franklin Roosevelt y Lyndon LaRouche, si es que actuamos en consecuencia.