La Reserva Federal aumentó los préstamos revolventes a los bancos insolventes

28 de septiembre de 2019

27 de septiembre de 2019 — La Reserva Federal de EU aumentó sus préstamos nocturnos “repo” de un día para otro de $75 mil millones de dólares a $100 mil millones, luego de que se percató de que hay mucha más demanda insatisfecha para esos préstamos (o sea, muchos más bancos que necesitan esos fondos para cubrir la insolvencia) y duplicó su programa de préstamos a dos semanas, de $30 mil millones de dólares a $60 mil millones, por los mismos motivos.

La prensa financiera trata de mantener la ficción pueril de que “nadie sabe” lo que está sucediendo, comenzando con la propia Reserva Federal.

Algunos sugieren que el motivo de la falta de voluntad de la banca privada a prestarle a sus colegas, es que ofrecen como colateral activos riesgosos, pero Paul Gallagher del semanario EIR y otras fuentes, informan que el colateral de estos préstamos de un día para otro y los préstamos a 14 días entre los bancos, es en su mayoría títulos de la Tesorería de Estados Unidos y otros activos garantizados efectivamente por el gobierno. Estos activos no son riesgosos. Los títulos del sector privado son una parte muy pequeña del colateral que ofrecen.

La verdadera explicación tiene que ser la misma de lo que sucedió antes de la declaración de quiebra de Lehman Brothers y de Bear Stearns en 2008, es decir, que algunos bancos son vistos como riesgo crediticio por los otros bancos que se rehúsan a prestarles nada. Estos bancos en riesgo son los que acuden a la ventanilla de la Reserva Federal a pedir préstamos de urgencia, cuando no encuentran a nadie que les preste. Igual que en 2008, la Reserva Federal sabe quienes son, pero diligentemente mantiene sus nombres en secreto, porque sería el beso de la muerte para ellos si se supiera que han ido a la ventanilla de la Reserva Federal. Aunque esto no quiere decir que otras circunstancias son necesariamente las mismas que en 2008.

El banco Deutsche Bank es un candidato obvio. Hay otros probablemente que se sabe que tienen una cartera de préstamos demasiado grande de bonos de deuda corporativa sumamente apalancada. La deuda de las empresas ligadas al petróleo de esquisto se ha amontando hasta el cielo, por ejemplo. Lo mismo con las cadenas de tiendas minoristas que están sumamente apalancadas también, o las agencias vendedoras de autos y otras categorías.

Los $100 mil millones de dólares que está inyectando la Reserva Federal en el mercado “repo” (acuerdos de recompra de los activos en garantía) es solo la punta del témpano del sistema financiero insolvente. Hay toda una amplia gama de títulos tóxicos, desde los bonos corporativos hasta los créditos al consumidor, con montañas de préstamos incobrables. En febrero pasado se publicó un estimado que decía que la burbuja de los bonos corporativos estaba en $7.5 billones (millones de millones) de dólares, de los cuales (en ese entonces) $1.3 billones representaban préstamos apalancados, $1.2 billones en bonos chatarra, unos $3 billones de bonos corporativos con una calificación de apenas un grado por encima de los bonos chatarra. Pero eso era a principios de año; nadie ha querido publicar ahora un estimado actualizado, pero sus efectos se pueden ver en la cola de bancos en la ventanilla de la Reserva Federal.