El pánico de septiembre entre los bancos: se asoma el témpano de la deuda corporativa

1 de octubre de 2019

1º de octubre de 2019 — Muchos estadounidenses, incluso los que leen los periódicos financieros, no saben que la Reserva Federal ha tenido que hacer varios préstamos de liquidez de emergencia a grupos financieros, por un monto de más de $350 mil millones de dólares durante las últimas tres semanas de septiembre, porque esos bancos y fondos especulativos necesitaban liquidez de corto plazo, y los bancos de Wall Street que son los “operadores primarios” en este tipo de préstamos interbancarios, no quisieron prestarles o no pudieron simplemente. Hasta ese sitio de Internet especializado en finanzas, CNBC, ha evitado servilmente informar sobre esta anomalía, a pesar—o quizás por ello precisamente—de que se trata de algo bien grande, que vuelve a caminar los mismos pasos que llevaron a principios de 2007 al entonces Crac Financiero Global y Gran Recesión que le siguió.

La Reserva Federal se ha visto obligada a extender sus préstamos de emergencia a “uno o dos días” todas las noches al cierre del día, desde el 16 de septiembre para extenderlo hasta el 10 de octubre, cuando menos. Pero no solo eso; también tuvo que aumentar la inyección diaria de $100 mil millones de dólares, y agregar a los mecanismos de ayuda financiera los préstamos de liquidez a dos semanas, primero con préstamos de $30 mil millones de estos el 24 de septiembre, y luego los elevó a $60 mil millones el 26 y 27 de septiembre, a fin de ayudarle a los bancos a pasar el trimestre que terminó el 30 de septiembre. Estos aumentos ininterrumpidos de inyecciones de liquidez sin embargo, no fueron suficientes para satisfacer la demanda de los bancos a los que sus otros colegas les negaron préstamos de liquidez, hasta el viernes 27 de septiembre. Luego, los bancos tomaron “solo” $49 mil millones de los $60 mil millones a dos semanas, y otros $22 mil millones de los préstamos a un día o dos que ofrecía la Reserva.

De esta manera, se supone entonces que ya todos los bancos pudieron conseguir la liquidez suficiente para poder cerrar la hoja de balance del trimestre, y que la crisis en los mercados de capital “se ha calmado”. Pero la realidad persiste. Los bancos se siguen rehusando a otorgar préstamos de liquidez a corto plazo a otros bancos, porque se huelen la insolvencia, ya sea la del banco que pide el préstamo, o de las corporaciones que son clientes del banco que pide. Es patente que ya ven la descomposición de la enorme burbuja de la deuda corporativa transatlántica (de la cual nada más la fracción que se califica de “deuda chatarra”, suma unos $3.5 billones de dólares) junto con la burbuja de todo lo demás que han bursatilizado, como las deudas por automóviles, tarjetas de crédito y hasta los préstamos estudiantiles.

Uno de los sectores corporativos con mayores problemas (o al menos el más visible) es el petróleo y gas de esquisto. El sitio electrónico OilPrice.com informó el 25 de septiembre sobre la última encuesta (tercer trimestre) del Banco de la Reserva Federal de Dallas, sobre la industria del petróleo y gas de esquisto en el sudoeste y oeste de Estados Unidos. La encuesta arrojó una contracción general de -7% en la actividad de perforación de petróleo y gas desde el segundo trimestre al tercero, en cuyo período no obstante los costos de perforación aumentaron en un 5.6% en promedio, aunque con mayor aceleración en el segundo trimestre. “Una disminución en la perforación es un problema mucho mayor para las compañías que dan servicio a los campos petroleros, que proporcionan el equipo, el personal y los servicios de perforación que necesitan las compañías petroleras”, señala el portal OilPrice.com. El índice de la Reserva Federal de Dallas para servicios petroleros resultó en -21.8 en el tercer trimestre. El índice de utilización de equipo cayó a -24, desde el 2 que tenía en el segundo trimestre. Su índice de empleo cayó del -2.5 al -8.0, lo cual quiere decir que dos cuartas partes perdieron el empleo. Entre los comentarios de los ejecutivos que reporta la Reserva Federal de Dallas, se cuentan estos: “El mercado de capital ha desaparecido”; y “parece que nadie tiene nada de dinero para los proyectos de petróleo y gas. La ausencia de participación de Wall Street en el petróleo es muy evidente”.

En realidad, la inversión de capital de las empresas está en un -1.7% por debajo en lo que va del año hasta agosto, según las órdenes de bienes de capital esenciales que reporta el Departamento de Comercio de EU.