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Solo funciona con la cooperación de Estados Unidos con China, Rusia e India

10 de octubre de 2019
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El Presidente Donald J. Trump junto con el primer ministro de India, Narendra Modi, en el escenario del homenaje que se llevó a cabo el 22 de septiembre de 2019 en honor del primer ministro Modi, en el Estadio NRG de Houston, Texas. (Foto oficial de la Casa Blanca por Shealah Craighead).

9 de octubre de 2019 — Hay varias enseñanzas que se pueden sacar de la Conferencia del Instituto Schiller que se realizó en Nueva York el 5 de octubre, titulada “La humanidad como especie galáctica: la alternativa necesaria a la guerra”. Una que vale destacar: El papel revolucionario de Lyndon LaRouche en el diseño de una misión de exploración y colonización del espació con base a la energía de fusión, como la necesaria plataforma científica y tecnológica siguiente.

Helga Zepp-LaRouche destacó en su discurso de orden que esa misión solo puede tener éxito como la encarnación de las metas comunes de la humanidad, con base en la cooperación de las principales potencias que participan en la exploración espacial, junto con las que se inician en el campo. Ninguno de los participantes en la conferencia pasó por alto el mensaje que envió el embajador de Rusia en Estados Unidos, Anatoly Antonov, para transmitir sus saludos y sus palabras de aliento para la conferencia; y que Xing Jijun, Consejero y Jefe de la Sección de Ciencia y Tecnología del Consulado General de la República Popular de China en Nueva York, hizo comentarios durante el evento para también insistir en la necesidad de la cooperación con Estados Unidos.

Ahora vuelvan sus ojos desde las estrellas hacia el turbulento planeta Tierra. Todo el sistema financiero transatlántico se tambalea hacia un estallido financiero a corto plazo, porque un voraz cáncer financiero se ha apoderado de él, un cáncer que la Reserva Federal de EU y otros bancos centrales, están alimentando desesperadamente con rescates financieros hiperinflacionarios. El lunes 7 de octubre, un columnista financiero escribió: “la única conclusión razonable que se puede sacar del anuncio de la Reserva Federal el viernes, de que ampliará su programa para inyectar dinero a Wall Street hasta, por lo menos, el 4 de noviembre... es que está sucediendo algún tipo de ‘emergencia’ ”.

Chin, por otra parte, sigue con su campaña sistemática para controlar el sector bancario paralelo, de tal manera que para mediados de este año se encuentra en su nivel más bajo de los últimos tres años, y ahora está canalizando crédito para la infraestructura y otras actividades productivas. Ese sistema de crédito de dos pisos que han creado, haría sentir muy contento a Alexander Hamilton. Lo que está haciendo China se podría calificar muy bien como el “Sistema Americano con características chinas”.

¿No deberían de estar cooperando Estados Unidos y China en tales programas económicos y acabar también con Wall Street?

Ahora vean hacia Siria, donde el Presidente Donald Trump ha declarado contundentemente otra vez, que se propone sacar a las tropas estadounidenses de Siria, como parte de su compromiso de campaña de acabar con las guerras perpetuas heredadas por los gobiernos de Bush y de Obama. Y la manada de neoconservadores y liberales demócratas, los mismos que pretenden hacerle un juicio político, aullando a gritos de protestas porque Trump “pone en peligro la seguridad” al tratar de acabar con esas guerras.

Pero para tener éxito en esas medidas, Estados Unidos tendrá que colaborar con Rusia para impedir que estalle la compleja situación que se ha generado en el sudoeste de Asia, para acabar con el terrorismo, y para mantener la integridad territorial y la soberanía de todos los países de la región.

¿No deberían Estados Unidos cooperar con Rusia para acabar de una vez por todas con la geopolítica británica?

Ese tipo de cooperación de Estados Unidos con China y con Rusia, y con India y otras naciones también, es la única base sobre la cual se puede construir un Nuevo Paradigma; una alianza lo suficientemente fuerte como para barrer con el viejo paradigma del imperio británico, como lo especificó Lyndon LaRouche. Estados Unidos solo hallará la fortaleza moral para dar ese paso al exonerar a Lyndon LaRouche, quien contra viento y marea, diseñó los programas y avances científicos sobre los cuales se puede sustentar ese Nuevo Paradigma.