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El mundo que pensabas que conocías, se está desintegrando

10 de octubre de 2019
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El grupo ecologista fascista “Rebelión contra la Extinción” se hacen los muertos en la famosa estatua del Toro de Wall Street, en Nueva York, el 7 de octubre de 2019. (Foto: Felton Davis / Flickr / Attribution 2.0 Generic - CC BY 2.0).

10 de octubre de 2019 — Si parece que casi todos los días se derrumba ante tus ojos otra institución que parecía indestructible, no te estás imaginando cosas. Durante los últimos años hemos sido testigos de que los medios corporativos abandonar toda pretensión de que tengan alguna relación con la realidad. El surgimiento de pandillas ecologistas fascistas que exigen la destrucción de la sociedad industrial y la despoblación, intentan destruir la noción misma del progreso humano; fíjense como algunas gentes sonrieron y asintieron con la cabeza cuando la niña objeto de abuso Greta Thunberg le dijo al mundo que se olvidasen de “los cuentos de hadas del crecimiento económico eterno”.

El Vaticano, que ciertamente es considera una institución permanente tanto por sus amigos como por sus enemigos por igual, se sacude en sus raíces bajo el peso de los escándalos sexuales, la falta de sacerdotes, y ahora, un Papa que promueve abiertamente medidas satánicas, como el Sínodo Amazónico que está en marcha, en donde los sacerdotes y los obispos celebran ritos paganos para adorar a la madre Tierra y dan apoyo al fascismo ecológico y la despoblación. Luego está Wall Street, que se encuentra ahora en estado de soporte de vida artificial con la imprenta de dinero de la Reserva Federal de EU, y junto con la City de Londres, quizás no sobreviva este año. Sin dejar de mencionar al sistema parlamentario británico, que se encuentra desgarrándose desde adentro y desde afuera para impedir que se cumpla la voluntad popular del pueblo británico que decidió abandonar la Unión Europea y recuperar la soberanía nacional.

Y también el Congreso de Estados Unidos. Como lo demuestra claramente el asesor judicial de la Casa Blanca, Pat Cipollone, en la carta que le envió a los dirigentes demócratas de la Cámara de Representantes (la “Casa del Pueblo”): esta institución central del sistema estadounidense se ha transformado en un tribunal de la inquisición, como el de la corona británica, en donde se prescinde del derecho por completo, para hacer la voluntad de la realeza, en este caso la mayoría demócrata en el congreso. Lo que es peor, el presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara, se ha vuelto el “Lord” Schiff, quien ha convertido a la Cámara en una pieza del sector corrupto de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, que colabora con operativos de la inteligencia de los gobiernos británico, australiano e italiano, y con el liderato neonazi del anterior gobierno de Ucrania (al que puso en el poder el gobierno de Obama), con el propósito de derrocar al Presidente de Estados Unidos.

En su carta, Cipollone afirma que los demócratas del Congreso le han “negado al Presidente el derecho de interrogar a los testigos, a presentar testigos, a recibir transcripciones de los testimonios, a tener acceso a las pruebas, a que esté presente su abogado, y muchos otros derechos básicos garantizados a todos los ciudadanos estadounidenses. Han conducido el proceso judicial en secreto. Han violado las libertades civiles y la separación de poderes al amenazar a funcionarios de la rama ejecutiva, alegando que van a procurar castigo para quienes ejerzan derechos y prerrogativas constitucionales fundamentales. Todo esto viola la Constitución, el estado de derecho, y todo precedente anterior. Nunca antes en nuestra historia, la Cámara de Representantes, bajo control de cualquiera de los partidos políticos, había llevado al pueblo estadounidense por la vía tan peligrosa que ustedes parecen decididos a seguir”.

El Presidente Trump con toda legitimidad se rehúsa a participar en esa empresa criminal, y mientras tanto, el Procurador General está ampliando la investigación del intento de golpe desde los orígenes del llamado “Rusiagate”, y ahora esta farsa de juicio político. Si esta investigación llega a sus últimas consecuencias, es muy probable que estos jueces de la Inquisición van a terminar procesados por sus delitos verdaderos, desde el golpe en Ucrania en 2014 hasta la fecha.

El Comité de Acción Política LaRouche (LaRouche PAC) y el semanario EIR han documentado todas esas actividades criminales desde el principio y han demostrado que esas mismas fuerzas, e incluso muchos de los mismos individuos, ejecutaron el proceso espurio contra Lyndon LaRouche en los ochentas, esencialmente por los mismos motivos. La exoneración póstuma de LaRouche hoy, es lo que haría esfumar los engaños de la guerra informática de los últimos 35 años a los que ha estado sujeto el pueblo estadounidense. Exige ya al Presidente que exonere a LaRouche.