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El Presidente Trump pateó el tablero de la geopolítica británica

18 de octubre de 2019
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El Presidente Donald J. Trump en el momento de bajar del avión presidencial “Marine One” en la Base Conjunta Andrews, Md., escoltado por la coronela de la Fuerza Aérea Kimberly Welter, subcomandante de la 89ava Ala Aerotransportada, el jueves 10 de octubre de 2019. (Foto oficial de la Casa Blanca por Tia Dufour).

14 de octubre de 2019 — El Presidente Donald Trump aprovechó su conferencia de prensa del miércoles 9 de octubre para patear el tablero del ajedrez geopolítico británico de la posguerra cuando anunció el retiro de las tropas estadounidenses de Siria, y el fin de la política de las guerras perennes de Bush y de Obama. En esa ocasión, Trump se dirigió de una manera muy personal y conmovedora al pueblo estadounidense cuando dijo que lo más duro que ha tenido que hacer como Presidente es llevar a los hogares el anuncio de la muerte de un soldado de su familia, debido a esas guerras. Y sobre todo, en esa misma ocasión, reiteró directa y explícitamente la dramática advertencia que hizo el Presidente Eisenhower sobre el peligro que representa para la república “el complejo militar-industrial” que está detrás de las guerras permanentes y que amenaza con tomar el control de toda la política nacional para sus propios fines.

Y justo a tiempo: ese sistema británico ha llevado al mundo al borde de un estallido financiero global; ha orquestado confrontaciones entre Estados Unidos y Rusia y China, con la amenaza de desatar una guerra termonuclear. Y bajo la batuta de Londres, se han hecho trizas a la Constitución de Estados Unidos y a su sistema presidencial con la farsa orquestada del juicio político al Presidente Trump.

“Lo que dijo Trump [el 9 de octubre] es realmente histórico”, dijo Helga Zepp-LaRouche en su videoconferencia semanal del viernes 11. “Porque le da marcha atrás, yo diría, cuando menos a 50 años de cambio de paradigma, que siguió al asesinato de John F. Kennedy, lo cual condujo a Estados Unidos por la vía del dominio mundial unipolar angloamericano”.

Trump “está llevando a Estados Unidos de nuevo en la dirección de lo que se suponía que debía ser Estados Unidos”, dijo ella, “en su Constitución y en su Declaración de Independencia... Es un cambio histórico en las reglas del juego de la mayor importancia estratégica... Lo que hizo Trump en esa conferencia de prensa, yo diría realmente que lo hace un verdadero candidato al próximo Premio Nobel de la Paz”.

Dos días después, el viernes 11 de octubre, el Presidente Xi Jinping de China y el primer ministro de India, Narendra Modi, iniciaron una cumbre informal de dos días en Mahabalipuram, India, en donde sentaron las bases para resolver las peligrosas disputas geopolíticas en Asia (como los incidentes armados en la frontera entre sus dos países y entre India y Pakistán), mediante el planteamiento más elevado de las metas compartidas de sus civilizaciones milenarias y de su población conjunta de 2,700 millones de personas. Como le dijo el Presidente Xi a Modi, China e India deberían de “contemplar un plan de cien años para sus relaciones desde una perspectiva estratégica y de largo plazo”.

Estas dos zonas álgidas (la de la enconada disputa entre India y Pakistán y el polvorín del sudoeste asiático) son probablemente las dos bomba de tiempo geopolíticas más peligrosas del planeta que crearon los británicos durante los últimos 100 años y más. Y ahora todo el tejemaneje de su Gran Juego geopolítico se ha desbaratado de repente.

Pero cuando le das una patada al tablero, las piezas salen volando en todas las direcciones y las cosas generalmente se revuelven: no hay garantía de que las piezas van a regresar a su lugar de manera constructiva. Eso depende de elaborar y componer un nuevo tipo de juego, un Nuevo Paradigma, donde los diversos intereses de las naciones se satisfagan en un nivel superior.

“Se le tiene que dar seguimiento”, señaló Helga Zepp-LaRouche, “y tiene que incluir una estrecha cooperación entre Estados Unidos y Rusia... Considerar la región en su conjunto y empezar a introducir el desarrollo, lo cual solo será posible con la extensión de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, cosa que ya está bajo consideración. China está comprometida a jugar un papel protagónico en la reconstrucción de Siria. Yo pienso que esto tiene absolutamente el enorme potencial de convertir una región, casi sin remedio, en el futuro muy cercano, en una región de desarrollo y prosperidad. Y de ese modo el clima para el reclutamiento de terroristas cambiará, se desvanecerá”.

Esta es también la única vía para impedir el inminente estallido financiero económico global. La necesaria reorganización por bancarrota de todo el sistema financiero transatlántico, y la ciencia de la economía física, puede que sea el talón de Aquiles del Presidente Trump, pero es el fuerte de Lyndon LaRouche. La solución obvia es aplicar los programas singulares e ideas únicas de LaRouche, ahora que el tablero ha volado por los aires, para darle al mundo un orden sobre nuevas bases, las de un Nuevo Paradigma de progreso económico y cultural. Lyndon LaRouche debe llegar a ser una especie de embajador plenipotenciario filosófico póstumo para Estados Unidos, y debe ser exonerado para poder cumplir con ese papel.