La mayor manifestación en la historia de Chile contra el “modelo” del sistema neoliberal global

31 de octubre de 2019

31 de octubre de 2019 —Más de un millón de personas marcharon pacíficamente en Santiago, Chile, el pasado sábado 26, además de otro de otro millón de personas en varias ciudades a nivel nacional, en contra del sistema económico de los "Chicago Boys" que impuso la dictadura fascista de Pinochet desde 1973 y que todavía rige en Chile. Los banqueros y neoliberales en todo el mundo reconocen que ésto no es un asunto "chileno", sino una amenaza a todo el sistema económico neoliberal global.

Por décadas se le ha dicho a todas las naciones en desarrollo y los países de Europa oriental que el "milagro chileno" de libre mercado neoliberal era un modelo "exitoso". Ese modelo, como lo documentó la Executive Inteligence Review (EIR) en su edición del 21 de julio de 1995, en un artículo editorial titulado, “An Obituary for London’s Chilean Economic Model” (Un obituario para el modelo económico chileno de Londres) fue un fraude genocida organizado desde Londres.

El levantamiento que vemos en contra de este modelo en Chile viene sucediendo en toda Suramérica. Enormes protestas en Ecuador a principios de octubre hicieron que el Presidente Lenín Moreno derogara algunos decretos claves que intentó imponer siguiendo el modelo chileno y auspiciado por el FMI.

Lo que está sucede en Chile es una manifestación ejemplar de la dinámica social que Rosa Luxenburgo identificó como un proceso de huelga de masas.

Mientras la prensa internacional se enfocaba en los manifestantes violentos cuando se desataron las manifestaciones el 17 de octubre, suscitadas por una subida del 10% en el servicio eléctrico, seguido de un incremento al precio de los pasajes del metro, se estaba llevando a cabo un proceso diferente. A pesar de la declaración de estado de emergencia y el despliegue de represión brutal en contra de los manifestantes pacíficos, que llevo al asesinato de 19 personas y el arresto de miles, el fermento se propagó desde los estudiantes a personas de todas las edades.

Reuniones informales de "cabildos abiertos" se llevan a cabo en los vecindarios y en las plazas para discutir sobre la necesidad de un sistema económico más justo. El entusiasmo cada vez mayor por la posibilidad de que llegó el momento para un cambio verdadero se manifestó en la marcha gigantesca y completamente pacífica que ocurrió el 25 de octubre, bajo la consigna de "¡Chile despertó!".

El Presidente Sebastián Piñera está desesperado por restaurar el control en el país antes de que los líderes de todo el mundo lleguen a la reunión preparatoria para la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) del 11 de noviembre, a la que le seguirá la cumbre climática mundial de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25) el 2 de diciembre. Primero Piñera declaró que el gobierno estaba "en guerra" contra los manifestantes. Mostrando que evidente había fracasado, envió un tuit luego de la marcha del 25 diciendo que "hemos escuchado el mensaje. Todos nosotros hemos cambiado", y anunciando que le pidio a todo su gabinete ministerial que presentaran su renuncia al cargo, e instó al Congreso a que rápidamente aprueben un paquete de concesiones económicas (a saber, elevar los sueldos a los trabajadores, mejorar el sistema de salud para los adultos mayores, reducir el costo del servicio eléctrico, subir los impuestos a los más ricos, etc.).

El sistema neoliberal de Londres puede aceptar todo eso, pero no más. El periódico Economist de Londres dijo esta semana que el modelo chileno se puede mejorar, pero "no necesita reinventarse". Sin embargo la población exige mucho más: exigen que se sustituya la Constitución que se mantiene actualmente impuesta por el dictador Augusto Pinochet, y la "reinvención" de la economía chilena salvajemente privatizada que sirve exclusivamente a los intereses especulativos transnacionales.