La Reserva Federal de EU inició otra operación “repo”; hubo más solicitudes que crédito disponible

26 de noviembre de 2019

26 de noviembre de 2019 — Además de los $65,500 millones de dólares que les dio en préstamos de un día para otro el Banco de la Reserva Federal de Nueva York a bancos prominentes de Wall Street, el mismo inició otra operación de préstamos “repo” (con títulos valores como garantía, supuestamente con la obligación de recuperarlos en corto plazo) a un plazo más largo. En esta ocasión, comenzó con préstamos a 43 días (es decir, para que los devuelvan ya entrado el año próximo). El Banco de la Reserva de Nueva York repartió $25 mil millones de dólares, como estaba ya contemplado, pero la demanda fue casi del doble de esa cantidad, ya que los bancos pidieron $49 mil millones. El interés sobre esos préstamos a 42 días subió de manera notable, cerca del límite máximo de 1.75% que ha fijado la Reserva Federal, aunque todavía dentro de ese rango.

Desde el 17 de septiembre, cuando empezó la Reserva con su operación de rescate “repo” a los bancos insolventes que no consiguen préstamos de sus colegas, ha venido aumentando su balance de “activos en títulos valores” que los bancos dejaron como garantía, pero que no los han vuelto a comprar como se suponía. Esa cartera de la Reserva Federal ya llegó a $315 mil millones de dólares, junto con otras inyecciones de “emisión cuantitativa” de dinero impreso que la Reserva dice que “no es emisión cuantitativa”, que suman más de $60mil millones de dólares. Además del intento de prevenir el derrumbe del banco alemán Deutsche Bank (lo cual suponen los expertos que es una parte importante de esta operación de la Reserva), se pueden imaginar los nuevos riesgos especulativos que están tomando los bancos de Wall Street y de Londres con toda esta liquidez, ahora que creen tener la certeza de que la Reserva Federal les proporcionará liquidez de manera indefinida e ilimitada, al mismo tiempo que se libran del mercado de préstamos interbancarios (ya esos bancos no tienen por qué responder por sus colegas insolventes). Además, saben que la Reserva mantiene en secreto el nombre de los destinatarios de esa liquidez inorgánica, y el Congreso de Estados Unidos se hacen los muertitos.

El 19 de noviembre, los expertos bancarios Pam y Russ Martens escribieron en su blog de Internet WallStreetOnParade.com, que las tasas de interés en los préstamos a 90 días con respaldo de papel comercial de clasificación AAA (bonos de corporaciones con categoría de inversión) han venido subiendo en el último año ( de 2.18% a 2.27%) mientras que los préstamos con respaldo en valores de la Tesorería de EU de 90 días han venido bajando en un tercio, lo cual es muy inusual. (Es decir, empresas que piden un préstamo poniendo como garantía papel comercial, tienen que pagar más intereses que si ponen de garantía los valores de Tesorería). Y el tamaño total del mercado de papel comercial (en donde las corporaciones endeudadas buscan préstamos a un plazo más largo que en el mercado “repo”) se ha venido reduciendo en el 2019. Esto podría indicar el mismo tipo de reticencia a prestar a las corporaciones como en el que muestran los bancos para dar a sus colegas los préstamos interbancarios de un día para otro.

El diario Financial Times informó ayer sobre un reporte de Bank of America y Merrill Lynch que registra ya 548 “compañías zombies de tamaño grande y medianas” en los países de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD, en sus siglas en inglés). En el crac del 2008 ese número había alcanzado un pico de 626, no mucho más alto que el actual. Las compañías zombie son las que tienen ganancias anuales que no pueden cubrir ni los intereses de sus deudas, y se tienen que endeudar más para hacerlo.

En medio de la crisis de 2008 precisamente, la Reserva Federal inyectó liquidez para rescatar el mercado de papel comercial de las corporaciones (muchas de ellas zombies) lo cual llevó a la impresión de $950 mil millones de dólares que la Reserva inyectó mediante la compra directa de papel comercial a los bancos y fondos de inversión que lo tenían como “garantías”. Como se sabe ahora, eso no fue suficiente.