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La Reserva Federal duplicó los rescates de nuevo el 13 de diciembre en una crisis fuera de control. Trump en la trampa del crac

diciembre 17, 2019
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Banco de la Reserva Federal de Nueva York

17 de diciembre de 2019 — El lunes 16, varios economistas de bancos, entre ellos el de Bank of America, proclamaron en sus respectivas estimaciones que la Reserva Federal, después de tres meses, finalmente dominó la crisis de liquidez en el mercado de préstamos interbancarios, y no habrá “ninguna crisis” y “ningún estrés” en los bancos ni en las tasas de interés para fin de año.

Esto es muy dudoso, ya que, simplemente para que se dieran estas declaraciones tan cándidas de parte de los grandes bancos, el banco de la Reserva Federal de Nueva York tuvo que duplicar el viernes 13, de nuevo, los préstamos de liquidez de emergencia que ha venido haciendo diariamente a sus clientes principales de certificados de la Tesorería. Esta impresión de dinero para inyectar liquidez se ha venido aumentando y ampliando sistemáticamente desde el pasado 17 de septiembre, sin ningún descanso a la vista en el proceso.

El 9 de diciembre, un analista del banco Credit Suisse, con años de experiencia de trabajo en la Tesorería y en el banco de la Reserva Federal de Nueva York, Zoltan Pozsar, advirtió que en estos últimos tres meses de rescates de liquidez diarios con montos de entre $50 mil y 100 mil millones de dólares (generalmente ocultos ante el público en general) ni siquiera fueron suficientes para lograr la recuperación del mercado de préstamos interbancarios para fin de año. (Hay que recordar que esos préstamos de la Reserva se han dado porque se congeló el mercado de préstamos interbancarios). Así que, según Pozsar, la Reserva Federal tendría que salir con un plan total de “emisión cuantitativa” explícitamente en unas semanas, o si no, establecer un dispositivo permanente de préstamos “repo” para los bancos, como ha estado haciendo, o quizás ambas cosas.

El 13 de diciembre, la Reserva Federal de Nueva York hizo los anuncios siguientes, aparte de sus préstamos diarios a dos semanas y a 42 días y sus compras de títulos valores a los bancos:

• Préstamos de liquidez del 13 al 30 de diciembre: “cuando menos $125 mil millones de dólares”;

• Préstamos por un día el 30 de diciembre: “cuando menos $75 mil millones de dólares”;

• Préstamos del 31 de diciembre de 2019 al 2 de enero de 2020: “cuando menos $150 mil millones de dólares”;

• Préstamos del 3 al 14 de enero de 2020: “cuando menos $120 mil millones”.

Ahora la Reserva Federal va a contribuir cuando menos con el 15% del mercado global de préstamos interbancarios que suma unos $1.1 billones de dólares al día, lo cual quiere decir obviamente que el 15% de ese mercado no puede funcionar, y por eso necesitan al banco central de Estados Unidos. Los bancos más grandes no pueden, o más probablemente se rehúsan a prestarles esa cantidad a las otras firmas financieras o bancos, ni por 24 horas, por temor a una insolvencia intradía de sus contrapartes.

La manera como lo interpreta el portal “Wall Street on Parade”, es que el 12 de diciembre “la Reserva Federal de Nueva York anunció que durante el mes próximo le va a llover a las firmas de corretaje (clientes principales del banco central) de Wall Street un total de $2.93 billones de dólares en préstamos de corto plazo… para enfrentar una crisis de liquidez en Wall Street que todavía no se ha explicado en términos creíbles” (énfasis en el original). Sea como sea que le quiera llamar la Reserva Federal a esto, se trata en realidad de una enorme infusión de “emisión cuantitativa” efectivamente en secreto.

Es fácil seguir la pista a esas insolvencias hasta los fondos compensatorios que se están liquidando, hasta las deudas impagables de las corporaciones cuya burbuja de deuda total suma $15.5 billones de dólares, y quizás a uno o más bancos ya listos para cerrar. Todo esto constituye el detonante: la bomba es la vulnerabilidad de estos bancos a los cientos de billones de dólares en apuestas en derivados, de los cuales la peor vulnerabilidad es a los derivados en divisas extranjeras.

El pueblo estadounidense no puede dejar que el Presidente Donald Trump, que está peleando contra el golpe de Estado del imperio británico, realmente, quede atrapado para recibir el golpe de un crac financiero tipo “2008” o peor. Se puede evitar. Las cuatro medidas fundamentales que propuso el estadista y economista Lyndon LaRouche son los medios esenciales: desintegrar a los bancos de Wall Street con la Ley Glass-Steagall y establecer una institución de crédito nacional; iniciar grandes proyectos de nueva infraestructura de tecnología avanzada, y un programa de urgencia para desarrollar la fusión termonuclear que oriente el desarrollo científico y tecnológico, junto con la misión Luna-Marte para la NASA.

Estas medidas representan el medio para que la economía de Estados Unidos se recupere de verdad. Si los ciudadanos se movilizan y obligan su adopción al Congreso para que se “rehabilite” la institución, el Presidente estará en posición de cooperar con China, Rusia e India para crear un nuevo sistema monetario y crediticio internacional que extienda los nuevos proyectos de ciencia e infraestructura hacia los países en desarrollo.

Quedarse quieto y esperar que la Reserva Federal tape el enorme hueco de liquidez que tiene el sistema bancario de Wall Street, más grande que cualquier cosa desde el estallido de Lehman Brothers y que lo han mantenido casi totalmente en secreto, no es una buena alternativa.

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