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Que el espíritu de la Navidad, sea un llamado a la acción

27 de diciembre de 2019
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President Donald J. Trump waves to the crowd at the National Christmas Tree Lighting 2019 ceremony Thursday, Dec. 5, 2019, on the Ellipse in Washington, D.C. (Official White House Photo by Joyce N. Boghosian)

26 de diciembre de 2019 — Estos no son tiempos normales. No hay “pausa” global para darle paso a las festividades. En Estados Unidos, los lunáticos del Partido Demócrata no descansan en su locura del “juicio político”, y ahora pretenden ir a los tribunales para obligar a que atestigüe el ex abogado de la Casa Blanca ante la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes —que supuestamente ya presentó las dos acusaciones que llevó ante el pleno de la Cámara—porque pretenden agregarle más acusaciones, y volvería a repetir la votación en el pleno. Si el Senado desecha o vota en contra de las actuales acusaciones, que de hecho no definen ningún delito que supuestamente haya cometido Trump, entonces van a agregar más acusaciones, con lo cual tenemos en marcha un “juicio político sinfín”. Junto con las “guerras sinfín” de estos seguidores de Obama, las cuales Trump ha prometido acabar.

Pero los conjurados van a pasar también unas festividades muy nerviosos. El ex director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en sus siglas en inglés), Mike Rogers, se ha reunido en varias ocasiones con el fiscal federal John Durham, quien dirige la investigación penal sobre los orígenes del Rusiagate que cada vez más aparece a la luz como un intento de golpe de Estado contra el Presidente de Estados Unidos, por parte de las agencias de inteligencia y policíacas del gobierno de Obama, en liga con la inteligencia británica. Cabe recordar que Rogers le había informado al tribunal de la FISA el 24 de octubre de 2016, que había descubierto abusos importantes a la Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (FISA, en sus siglas en inglés) por parte de sus subalternos en la NSA, y luego muchos más de los mismos abusos por parte del FBI y del Departamento de Justicia desde 2012 hasta el 2016. Todo esto se lleva a cabo con el fin de “desenmascarar” a los enemigos políticos del gobierno de Obama, para facilitar el espionaje con una cubierta legal, sobre miles de personas que se percibían como “enemigos” de Obama; todo esto, mucho antes de que se iniciara la operación ilegal del “Rusiagate”. El ex fiscal federal para el Distrito de Columbia, Joe diGenova, piensa que la farsa del Rusiagate se inició para encubrir toda esta actividad criminal de la comunidad de inteligencia durante el gobierno del Presidente Barack Obama.

Al mismo tiempo, el Congreso sigue saboteando los intentos de Trump por establecer relaciones de cooperación con Rusia y con China para terminar con la división imperial del mundo de una vez por todas. La Ley de Autorización de Defensa Nacional que se acaba de promulgar, donde se fijan las condiciones para el gasto militar, entre otras cosas, establece que Rusia y China son “actores malignos” en el mundo, y al mismo tiempo le da su apoyo a los anarquistas violentos que encabezan la desestabilización en Hong Kong, y repite el trillado cuento del maltrato a los musulmanes en Xinjiang. Esto es el cinismo al máximo, viniendo de un Congreso que aplaudió la destrucción genocida de varias naciones musulmanas en el Medio Oriente que no representaban ninguna amenaza para Estados Unidos.

En el mundo entero, el proceso de huelga de masas no hace pausa festiva tampoco. En Europa, los agricultores y trabajadores han parado a Francia varias veces, así como Alemania y Holanda durante los últimos meses, en protesta por la austeridad y la idiotez del “cambio climático”. Ahora los mismos gobiernos y asociaciones empresariales en toda Europa están furiosos porque ese mismo Congreso estadounidense impuso sanciones a las empresas privadas que participan en la construcción del gasoducto ruso “Nord Stream 2” que va de Rusia a Alemania.

Chile, Bolivia, Líbano, Iraq, y otros más se encuentran en diversas etapas de desintegración social. Es muy poco probable que Santa Claus pueda hacer algo para resolverlo.

El peligro es grande; permitir una guerra con Rusia o China en la era de las armas nucleares es algo demente y suicida. Por otra parte, la Reserva Federal de Estados Unidos tampoco se tomó una pausa, y siguen con sus rescates a los bancos insolventes, con la esperanza vana de que luego de imprimir enormes cantidades de dinero durante los últimos tres meses, van ayudar a los bancos a sobrevivir más allá del Año Nuevo, aunque los amos financieros de occidente ya no ocultan el hecho de que el colapso financiero que viene será la “tormenta perfecta”.

El verdadero mensaje de Navidad, como el verdadero mensaje de todas las grandes religiones y culturas, es que el ser humano, creado a la imagen del Creador, tiene la facultad creativa para enfrentar la crisis, sean provocadas por el hombre o por un acto de la naturaleza, y utilizarlas para investigar y crear soluciones. Eso es lo que quería decir Leibniz al decir que vivimos en el mejor de los mundos posibles.

Lyndon LaRouche, quizás el principal seguidor de Leibniz, ha presentado las herramientas y programas necesarios para acabar con esta crisis global, y para construir el necesario Renacimiento global, que acabe de una vez por todas con la era de los imperios. Se necesita solo que la gente decida actuar en este momento preñado. Que sea este el mensaje de Navidad.