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El llamado de Helga Zepp-LaRouche resulta absolutamente correcto y necesario

7 de enero de 2020
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Lyndon y Helga Zepp-LaRouche durante la Conferencia del Instituto Schiller en Frankfurt, Alemania, en abril de 2013 (EIRNS/Julien Lematre).

7 de enero de 2020 — En las 72 horas siguientes al llamado que emitió Helga Zepp-LaRouche el 3 de enero, para una cumbre de emergencia de Rusia, Estados Unidos y China—para adoptar un nuevo paradigma para el Sudoeste de Asia e impedir que estalle una guerra global en torno a Irán—los acontecimientos demostraron la necesidad de difundir ese llamado a todas partes. Hay un gran potencial para instrumentar una solución de desarrollo económico más amplia que el conflicto, una solución que nace de la extensión de la Iniciativa de la Franja y la Ruta por todo el sudoeste asiático y África.

En ausencia de esa cumbre inmediata de las potencias, la escalada de amenazas y contra amenazas entre Irán y Estados Unidos puede estallar en una guerra global más extendida.

Cómo podría esa cumbre revertir la crítica situación mundial, para volverse en la dirección de un nuevo “Tratado de Westfalia” de desarrollo económico mutuo, se muestra en el informe que ofreció el director del Instituto Schiller para el Sudoeste de Asia, Hussein Askary. En una entrevista de video con LaRouchePAC (en inglés), Askary dio a conocer con detalle el acuerdo que elaboraron en septiembre China e Iraq, momentos antes de que se desatara la desestabilización; un contrato de “petróleo por tecnología” por una inversión de $20 a $30 mil millones de dólares en nueva infraestructura para Iraq.

Si se puede conseguir que las tres potencias tengan una cumbre de emergencia ahora, se puede dar garantías de seguridad a Irán, y esas potencias pueden emitir conjuntamente mayores sumas en créditos que las de esta reconstrucción para terminar de una vez por todas con las “guerras sinfín de cambio de régimen” que el Presidente Donald Trump prometió acabar. Askary explica los planes de un corredor de desarrollo que se extiende por Siria, Yemen, Iraq e Irán. El crédito para esos planes sería el inicio de un nuevo sistema de Bretton Woods, como lo propuso Lyndon LaRouche durante los últimos 25 años de su vida.

Zepp-LaRouche señaló también que el Presidente Trump tiene ahora la oportunidad de hacer lo que prometió, sacar a las tropas estadounidenses de las guerras del Medio Oriente. En esas 72 horas, el parlamento iraquí votó una resolución para que el gobierno ordene a las fuerzas militares estadounidenses y demás fuerzas extranjeras que salgan de su territorio, y los comandantes de las fuerzas armadas estadounidenses en Iraq reconocen la necesidad de hacerlo. Obviamente, algunos elementos del gobierno de Trump y funcionarios del Pentágono no quieren que sus tropas salgan de Iraq, esto ha causado una situación turbulenta para el martes en la noche, cuando se emitieron declaraciones “oficiales” totalmente opuestas por parte de diferentes voceros. Pero todo eso solo deja en claro que sacar las tropas estadounidenses de Iraq ahora es la decisión más acertada.

Como señala Zepp-LaRouche en su declaración, la manera de transformar por completo la situación en la región para impedir que el conflicto se extienda por el mundo, es mediante la extensión de la Iniciativa de la Franja y la Ruta por toda la región, y el apoyo de las tres potencias a la misma. La importancia de esto se muestra en el hecho de que fue precisamente en el momento en el que el primer ministro de Iraq se unió a la Iniciativa de la Franja y la Ruta a fines de septiembre, que el partido bélico neoconservador de Washington decidió atajar este acontecimiento. El 30 de octubre, el subdirector de Programas para el Medio Oriente del Consejo Altántico, Daniel J. Samet, escribió en The Diplomat: “En Iraq, la intromisión iraní es ciertamente una amenaza a la estabilidad del país, a los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos y a sus aliados que juegan bien políticamente. Pero no cerremos los ojos a una amenaza mucho mayor en China”. El Consejo Atlántico cito partes de ese artículo de The Diplomat el mismo día, con un titular destacado: “Irán no es el único país metido en Iraq”. Y mientas eso se publicaba, Iraq se hundía en una desestabilización con las manifestaciones en contra del gobierno; Israel amplió sus bombardeos de Siria hasta Iraq. El artículo de marras concluye: “Mientras que Estados Unidos se queda fijado en las ambiciones iraníes, una potencia mucho más formidable se ha adelantado. El mes pasado, el primer ministro iraquí, Adel Abdul-Mahdi, reveló que su país se uniría a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China”.

Lo que no quieren los geopolíticos del imperio británico y su facción dentro de Estados Unidos, es que Donald Trump siga en la Presidencia y termine con las guerras permanentes de cambio de régimen; y mucho menos que se establezca una relación de cooperación entre Trump, Putin y Xi Jinping por la paz y el desarrollo económico en el mundo.

Ese es el objetivo de la declaración de Helga Zepp-LaRouche sobre el asesinato de Qasem Soleimani, “Una cumbre de emergencia inmediata entre los Presidentes de Estados Unidos, Rusia y China para salvar la paz mundial y para definir la cooperación entre los países que derrotaron al fascismo hace 75 años”, que es el centro de una movilización internacional para difundirlo ampliamente.

Lea y firma el llamado al Presidente Trump para investigar la subversión británica