La Cámara de Representantes envió la causa de juicio político al Senado de EU

17 de enero de 2020

17 de enero de 2020 — La Cámara de Representantes votó 228 contra 193, a favor de enviar la causa de juicio político al Senado, el miércoles 15. La vocera de la Cámara, Nancy Pelosi, publicó en su cuenta de Twitter, los dos temas de la causa, que reiteró en su discurso: Trump es un peón de los rusos que se robaron la elección de 2016 para dársela a Trump, y dejar pasar esto sería un encubrimiento. El martes, Pelosi había tuiteado que “las elecciones estadounidenses las debe decidir el pueblo estadounidense, no el gobierno ruso. Retuitea si estás de acuerdo”.

En su discurso en la Cámara, Pelosi defendió el hecho de que retrasó la entrega de la causa al Senado alegando que había conseguido más “evidencia”, como los correos electrónicos donde se expresa “preocupación” porque Trump retrasó la entrega de ayuda letal a Ucrania para “combatir a los rusos”; que John Bolton se había ofrecido para prestar testimonio en el ínterin, y que Lev Parnas tenía información importante que implica directamente al Presidente en la investigación de Rudy Giuliani a los Bidens. Pero lo más importante, sin embargo, se lanzó con el nuevo fraude de la inteligencia angloamericana sobre el supuesto hackeo de la GRU rusa a la empresa Burisma, la compañía ucraniana mediante la cual Hunter Biden metió millones de dólares a la familia Biden. En síntesis, en vez de las acusaciones formales que habían votado, las cuales no tienen peso para un juicio político, insisten en el fraude del Rusiagate.

Toda la literatura de la campaña del Partido Demócrata sobre su estrategia para derrotar a Donald Trump en noviembre, gira en torno a tres flancos: 1) Hacer un juicio político prolongado con sesiones de 24 horas para alimentar a los medios noticiosos con todos los cuentos de los demócratas; 2) que haya una intrincada guerra en el exterior; (3) una campaña propagandística negativa de miles de millones de dólares. Todos estos tres elementos ya están en marcha, y se les puede derrotar si se les reconoce y contrarresta enérgicamente.

Con respecto al juicio político, el resultado no está en duda en cuanto a que no hay ningún delito que perseguir, pero los senadores republicanos que formaban el grupito “Nunca Trump”, van a crear el espacio para ofrecer todas las jugarretas del mundo y prolongar el proceso según los fines de los demócratas. Entre esos senadores se cuentan Susan Collins (republicana por Maine), Cory Gardner (republicano por Colorado), Lisa Murkowski (Alaska), Mitt Romney (Utah), Lamar Alexander (Tennessee) y Ben Sasse (Nebraska). Los otros dos afiliados a “Nunca Trump” pero que se conciliaron, Lindsey Graham (Carolina del Sur) y Mitch McConnell (de Kentucky; preside el Senado) han jurado su lealtad al Presidente pero a duras penas son dignos de confianza. Lev Parnas, que fue traductor e interprete de Rudy Giuliani, es el origen de la nueva “evidencia” a la que se refirieron Pelosi y Adam Schiff, es en realidad un payaso. Antes de que los fiscales del Distrito Sur de Nueva York lo presionaran para que “cooperase” a cambio de no acusarlo de nada, el ya estaba cantando todo tipo de “información” sobre Trump y Giuliani, pero no logró ningún acuerdo con los fiscales, quienes vieron que evidentemente sus cuentos no pasarían la prueba; que es algo realmente sorprendente, si se considera la pérfida conducta de estos fiscales en el caso de Michael Cohen.

Resulta obvio que meter una cuña entre Trump y Putin, sirve al objetivo del segundo flanco a los golpistas, para provocar una guerra interminable, mediante acciones que en última instancia se van a atribuir al Presidente, aunque en realidad de verdad, no son más una continuación de las maquinaciones de guerra irregular y guerra híbrida que se introdujeron más abiertamente con la guerra en Iraq de George W. Bush y luego con la “primavera árabe” de Barack Obama, todo a nombre del aparato imperial británico que no tiene ningún empacho para matar a millones a fin de alcanzar sus metas estratégicas. Si se preguntan, ¿qué ha cambiado en términos de la parte “americana” del establecimiento “angloamericano” de la oligarquía británica? Tanto los demócratas como los republicanos “RINO” (como llaman los partidarios de Trump a sus adversarios republicanos que fingieron alinearse luego de que Trump asumió el cargo) se han mantenido ocupados en una guerra permanente para sacarlo de la Casa Blanca. La respuesta a todo esto tiene que ser un movimiento de masas bien educado, incluyendo a las mismas bases de Trump, para exigir que las fuerzas armadas de Estados Unidos salgan del sudoeste de Asia ya y que Estados Unidos coopere con Rusia, China y otros actores de la región para poner fin a la matanza y fomentar un desarrollo económico. Una reunión cumbre inmediata de los Presidentes Trump, Putin y Xi es fundamental para llevar a cabo este cambio.

El multimillonario Michael Bloomberg, que se ha ofrecido como eventual candidato demócrata, ya pagó una factura de $180 millones de dólares en anuncios contra Trump dirigidos a los estados donde hay senadores que pueden ganarse para el juicio. Tiene además oficinas de campaña y trabajadores de su campaña, asalariados, en los estados en donde la votación está muy reñida para explotar los aspectos que resultan más fácil de atacar a Trump. Bloomberg ha sido en toda su carrera política y empresarial un firme aliado de Wall Street y de la City de Londres, que no quieren que cuando se venga el estallido financiero que esperan, esté un Trump en la Casa Blanca que se ha mostrado favorable a la Ley Glass-Steagall.