Rusia ha cambiado las reglas del juego en Libia

22 de enero de 2020

21 de enero de 2020 — Después de Siria, Rusia ha resultado ser la potencia decisiva en la estabilización de otro país devastado por las políticas de “cambio de régimen”. El verdadero arquitecto de la conferencia sobre Libia del 19 de enero en Berlín, fue el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, que estableció tanto la composición de los participantes como el programa que se adoptó. El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, le dijo a la prensa que “fue gracias a nuestra insistencia que los organizadores [de la conferencia] retiraron su plan original de llevar a cabo una reunión sin las partes libias e invitaron a los dirigentes libios a la conferencia… También se aumentó el número de participantes de los vecinos de Libia en respuesta a nuestra iniciativa”. Fue importante, añadió, tomar en cuenta los intereses de estas naciones para garantizar la sustentabilidad de cualquier acuerdo.

Aunque se anunció con poco tiempo de anticipación, Lavrov explicó que el evento tomó cuatro meses de preparación y cinco rondas de consultas preliminares con los funcionarios pertinentes.

Los 55 puntos del documento final que fue firmado por todos los participantes extranjeros, tiene el potencial de lograr la estabilización en Libia, reconstruir la unidad del país bajo el auspicio de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y para acabar con toda intervención extranjera en el país. Sin embargo, esto es solo el comienzo. El siguiente paso es aprobar una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU como requisito previo para la implementación de un proceso político.

El documento final plantea “el establecimiento de un Consejo Presidencial en funciones y la formación de un gobierno libio, único, unificado, incluyente y eficiente, que tenga la aprobación de la Cámara de Representantes”. Como se sabe, el gobierno actual con sede en Trípoli cuenta con el reconocimiento de la ONU, pero no ha sido reconocido por la Cámara de Representantes que tiene su sede en Bengasi. Esa parte del documento suena como que el primer ministro Fayez al-Sarraj, de Trípoli, va a tener que renunciar a su cargo. Por otra parte, el documento plantea “la restauración del monopolio del Estado sobre el uso legítimo de la fuerza”, así como, “el establecimiento de una fuerza unificada de seguridad nacional libia, policial y militar, bajo una autoridad civil centralizada, con base a las pláticas de El Cairo”.

Aunque todos los participantes extranjeros (la Canciller de Alemania, Angela Merkel; el Presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; el Presidente de Francia, Emmanuel Macron; el primer ministro británico, Boris Johnson; el primer ministro de Italia, Giuseppe Conte; el Presidente de Egipto, Abdel el-Sisi; el secretario de Estado de EU, Michael Pompeo; el secretario general de la ONU, Antonio Guterres; y representantes de China, de los Emiratos Árabes Unidos, y de la República del Congo) firmaron el documento de Berlín, ni Sarraj, ni Haftar, que nunca estuvieron juntos en el mismo salón, lo han suscrito hasta ahora. Sin embargo, les será muy difícil a ellos resistir a la presión de sus patrocinadores principales, a saber, Erdogan y Putin. No obstante, los dos contendientes acordaron ser parte de un comité militar conjunto para supervisar el alto al fuego y la implementación del cronograma.

Se espera que Haftar y Sarraj visiten Moscú en el período próximo, dijo Mikhail Bogdanov, viceministro de Relaciones Exteriores y enviado especial de la Presidencia rusa para Oriente Medio y África, quien hizo hincapié en que a diferencia de Turquía, Rusia pudo hablar con ambos (Haftar y Sarraj), así como con el vocero del Parlamento, Aguila Saleh Issa, y el jefe del Alto Consejo de Estado de Libia, Khaled al-Mishri.

Ahora, es importante meter a China en esta ecuación, con la perspectiva de llevar a Libia a la iniciativa de desarrollo de infraestructura de La Franja y la Ruta, para garantizar que realmente se concrete la reconstrucción y el desarrollo del país. Sin desarrollo no hay acuerdo de paz que pueda mantenerse en el tiempo.

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