El constitucionalista Dershowitz sostiene que el encausamiento de juicio político convertirá a Estados Unidos en un sistema parlamentario británico

29 de enero de 2020

29 de enero de 2019 — El abogado constitucionalista Dershowitz, en su defensa del Presidente Donald Trump en la presente ronda del intento de golpe por la inteligencia británica y sus piezas en Estados Unidos, le dijo al Senado (investido como “jurado”) este lunes que los cargos para juicio político que presentaron los demócratas de la Cámara de Representantes, si se permite que se voten en el Senado, reducirían a Estados Unidos al nivel del sistema parlamentario británico, una condición que evitaron vigorosamente los redactores de la Constitución. Los cargos, sostiene Dershowitz, no representan ningún delito sino que reflejan únicamente el odio que tienen los demócratas del Congreso hacia el Presidente. La misma redacción de los cargos muestra un intento por imponer un “voto parlamentario de no confianza” totalmente partidista, de tal modo que la forma republicana de gobierno que encarna la Constitución de Estados Unidos se vería dañada severa e irreparablemente.

El fanático belicista ultraderechista John Bolton, a quien Trump despidió sumariamente debido precisamente a que Bolton quería imponer cambio de régimen a decenas de países y provocar una confrontación militar con Rusia y China, se ha convertido ahora en la querida de los demócratas “amantes de la paz”. El diario The New York Times está difundiendo su supuesta “denuncia” de los delitos de Trump con Ucrania en sus memorias que se van a publicar como libro. Pero como todas esas “evidencias”, esta mentira tiene muy breve vida, pero la quieren aprovechar los demócratas para extender el espectáculo del juicio político con el pretexto de llamar a más testigos para presentar a Bolton en persona. Necesitan cuatro senadores republicanos para que se apruebe la moción de llamar a testigos en una votación que se espera se lleva a cabo el viernes 31.

Mientras tanto, el Presidente Trump anunció su “acuerdo del siglo” durante la visita del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, supuestamente para lograr la paz en Israel y Palestina. Pero no estuvo presente ningún palestino. El plan de Trump plantea la creación de un Estado palestino con capital en Jerusalén oriental, y dice que los palestinos “merecen una vida mejor”, y ofrece $50 mil millones de dólares en ayuda para la construcción a fin de “acabar con el ciclo de dependencia palestina de ayuda externa”. Pero como lo ha indicado desde el principio de su gobierno, Trump apoya la entrega de los asentamientos en la reviera occidental del Jordán y los Altos del Golán sirio a Israel como su territorio permanente. Netanyahu, quien habló junto con Trump, dijo que el acuerdo le concede a Israel el control de la seguridad en el valle del Jordán, no retira a los asentamientos israelíes, señala que la cuestión de los refugiados se resuelva “fuera de Israel” (o sea, sin derecho a regresar) y destacó otros aspectos que, con toda seguridad, serán rechazados por los palestinos.

Ya antes de que se anunciara el plan, la Liga Árabe declaró que convocaría a una reunión urgente para el sábado 1º de febrero, en respuesta a un llamado del Presidente palestino Mahmoud Abbas, quien exhortó a la unidad árabe contra el plan. Aunque el plan se elaboró sin ninguna participación del gobierno palestino, Trump agradeció a Omán, Baréin y a los Emiratos Árabes Unidos por su ayuda en la formulación del plan, y dijo que el rey de Jordania ayudaría en la implementación del plan si los palestinos acceden a iniciar las negociaciones.

Helga Zepp-LaRouche señaló que el llamado urgente que ella emitió a principios de mes para que los Presidentes Trump, Vladimir Putin y Xi Jinping lleven a cabo una cumbre de emergencia para detener la amenaza de guerra en la región luego del asesinato del dirigente iraní Qasem Soleimani, es todavía más necesaria para abordar el conflicto palestino-israelí. Como lo reiteró Lyndon LaRouche durante toda su vida, las soluciones políticas a los conflictos que han desatado las políticas del imperio británico de “divide y vencerás” durante los últimos siglos, deben empezar con planes de desarrollo económico conjunto que aborden los intereses comunes de las partes. Esto exige que Rusia, y China en especial, participen, para llevar el Nuevo Paradigma de la Iniciativa de la Franja y la Ruta a la región, de manera que se ofrezca una base para que los Estados árabes, persa y palestino tengan confianza en que su seguridad estará protegida efectivamente.

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