¿Quién es John Bolton?

3 de febrero de 2020

3 de febrero de 2020 — Muchos que no han seguido la política de Estados Unidos no conocen el historial del troglodita John Bolton, y quizás no encuentren una explicación coherente al por qué los supuestamente antibelicistas demócratas y la prensa liberal de Estados Unidos ahora lo han adoptado como su adalid, pero el hecho es tan revelador como repugnante.

Bolton no solo respalda sino que promueve las guerras de cambio de régimen en Irán, Siria, Libia, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Yemen y Corea del Norte. Recientemente, junto con otros de su misma pelambre, rencaucharon el “Comité para el Peligro Presente”, que había sido desde su anterior etapa el aparato propagandístico para fomentar una guerra con Rusia; ahora lo rebautizaron con el nombre de “Comité para el Peligro Presente-China”, con el propósito de atizar la histeria contra China, y por lo tanto, socavar el propósito del Presidente Trump de mantener la relación de amistad que ha establecido con el Presidente Xi Jinping de China, y descarrilar por completo la relación de Estados Unidos con China.

Como característica típica de los de su calaña, Bolton defiende y apoya todavía la guerra de Viet Nam, a pesar que en su momento hizo todo lo que pudo para evitar que lo desplegaran durante el período del reclutamiento de los jóvenes en edad de servicio militar. Luego cuando el Presidente Bush se refirió a Irán, Iraq y Corea del Norte como el “eje del mal” en el 2002, como preludio a la desastrosa guerra en Iraq, Bolton escribió un artículo donde pedía que se incluyera en esa lista a Cuba, Libia y a Siria. Cuando el jefe de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, José Bustani, se negó a suscribir los alegatos de Estados Unidos sobre Iraq, Bolton viajó a Europa para exigirle a Bustani que renunciara en 24 horas, porque “sabemos dónde están tus hijos”.

En repetidas ocasiones ha declarado que Cuba tiene un programa de armas biológicas que amenaza a Estados Unidos, una cosa tan carente de pruebas en absoluto que hasta el propio gobierno de Bush tuvo que distanciarse de Bolton y sus alegatos. Según el ex congresista Henry Waxman, fue Bolton quien motivó la inclusión de la afirmación completamente falsa de la inteligencia británica de que Iraq pretendía conseguir mineral de uranio de Niger, de lo cual echó mano George Bush en su discurso del Estado de la Unión en 2003. Como se sabe ahora, eso fue un cuento inventado para justificar la guerra en Iraq. Cuando se propuso por primera vez a Bolton como embajador de EU en la ONU, su postulación se cayó luego de que personas que habían trabajado con él atestiguaron de muchos incidentes de abuso extraordinario, intimidación, hostigamiento, y que le gustaba que le lamieran las botas, una personalidad abusiva consuetudinaria con sus subordinados. Un ejemplo típico de su carácter sulfuroso, lo dio cuando al principio calificó las acusaciones a Rusia de interferir en la elección de 2016 como una posible falsa bandera, para satisfacer a Trump; pero luego dijo que las sanciones que se habían aplicado en respuesta a la supuesta interferencia eran muy débiles, y proclamó que la respuesta de Estados Unidos debería hacer que Rusia sintiera dolor.

En 2013 Bolton formó un comité de acción política, el John Bolton Super PAC, mediante el cual recabó $11.3 millones de dólares para los candidatos republicanos en las elecciones de 2014 y de 2016, en particular para el senador Richard Burr, jefe de la Comisión de Inteligencia del Senado, quien jugó un papel destacado en el golpe contra Donald Trump; Burr es uno de los que los partidarios de Trump llaman “RINO” (republicano solo de nombre) que ahora se dicen arrepentidos y se volvieron partidarios de Trump. Bolton empleó en sus operaciones con su comité de acción, a la firma de gestión de datos Cambridge Analytica, que es un engendro de la empresa de la inteligencia militar británica SCL, fundada por Steve Bannon y Robert Mercer. Mercer le dio $4 millones al comité de Bolton, que también recibió grandes donativos del cofundador de Home Depot, Bernard Marcus y del especulador inmobiliario de Los Angeles, Geoffrey Palmer.

Bolton, Bannon, Kelly Anne Conway y los Mercer, respaldaban la candidatura presidencial de Ted Cruz para 2016. Se pasaron a la campaña de Trump cuando éste ganó la postulación republicana.

Ahora bien, se preguntarán, ¿cómo se coló esta víbora en el gobierno del Presidente Trump, en particular cuando Trump hizo campaña en contra de las guerras sinfín? Pues hay que ver al Partido Republicano en el que se montó Trump desde 2016 para ganar la elección; toda una sección del partido se compone de trogloditas como Bolton, Dick Cheney, y el favorito de los medios de Washington, John McCain. Otra sección del partido lo componen los “cristianos sionistas”, como el vicepresidente Mike Pence y el secretario de Estado Mike Pompeo. Luego está la facción que encabeza Mitt Romney, que representa a la vieja facción de George H.W. Bush en el partido: es en este pantano partidista en el que tiene que maniobrar el Presidente Trump mientras intenta transformarlo.

Donald Trump, el senador de Kentucky, Rand Paul y el comentarista de Fox TV, Tucker Carlson, junto con todo un grupo de recién llegados al partido, se encuentran totalmente en conflicto con la casta dominante dentro del partido, Desde el primer momento en que aterrizó Bolton en el gobierno, él y Trump se encontraron en conflicto casi en todo. La gota que derramó el vaso fue cuando Bolton saboteó el proceso de paz con Corea del Norte, y dijo que Kim Jong-un debería de recibir el tratamiento de Libia (o sea, recibir la suerte de Gadafi).

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