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Zepp-LaRouche: a configurar lo que deben discutir los dirigentes del mundo

17 de febrero de 2020

17 de febrero de 2020 — El sábado 15 fue el segundo día de la Conferencia de Múnich sobre seguridad, en donde participaron dirigentes de 40 países y alrededor de 200 ministros; esta reunión fue un choque entre los promotores de la geopolítica –en este caso representados belicosamente por el secretario de Estado de EU, Mike Pompeo, y el secretario de Defensa, Mark Esper — y la visión positiva de un nuevo paradigma en las relaciones entre las naciones que expresó el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi. Este marcado contraste se puede ver desde afuera de la conferencia, porque al interior de la misma, la mayoría de los participantes, principalmente europeos y estadounidenses, parecen jactarse y hacer gala de su falta de realidad.

Tanto Pompeo como Esper se mostraron rabiosos en sus ataques a China, Rusia e Irán. Pompeo declaró que los “valores occidentales” prevalecerán sobre el deseo de China por un “imperio”. Dijo “me siento feliz de informar que la muerte de la Alianza Atlántica se exagera enormemente. Occidente está ganando y estamos ganando juntos”. Este tipo de belicosidad resultó tan pedestre que molestó incluso a mucha gente entre los asistentes, muchos de ellos que realmente no se distinguen por su moral o ingenio.

En contraste el ministro Wang dijo que el contenido del multilateralismo en el mundo hoy en día se tiene que basar en el interés compartido de las naciones en el “desarrollo muto” y la paz, no en la idea de que “una nación prevalezca sobre la otra”. Wang atacó directamente la idea de pretender una supremacía unilateral. Dijo que la “desoccidentalización” (que es el tema de la conferencia, “Westlessness” un neologismo inventado que significaría “la desoccidentalización”) “refleja la percepción de algunas” naciones y personajes, pero no tiene que ser así necesariamente. Subrayó que es necesario avanzar más allá de las ideologías, “para ver a la comunidad internacional como una familia global”. De hecho, Wang comenzó su intervención dando las gracias, individualmente, a quienes han enviado su apoyo a China por su dura pelea contra el Covid-19. “Las dificultades son temporales, pero la amistad es eterna”, dijo Wang.

La presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, comentó sobre el espectáculo de Múnich, que es urgente enfocar el proceso organizativo para la próxima conferencia internacional del Instituto Schiller en la primavera, “para configurar lo que deben discutir los dirigentes del mundo”. En todo el mundo hay redes de organizaciones de base en movimiento, desde estudiantes, hasta agricultores, músicos, médicos y otros, personas de todas las edades, que viven en condiciones insoportables. Todos ellos se pueden involucrar en las ideas y la pelea que dirigió Lyndon LaRouche por años y que puede prevalecer. Esto es lo mismo que la exigencia de exonerar a LaRouche.

Hay muchos factores que muestran la urgencia de esta tarea. Por ejemplo, el viernes 14 se confirmó el primer caso de Covid-19 en África, en donde el estado de presteza de salud pública se debe ver en los términos más amplios, es decir, se debe proporcionar al continente la ayuda internacional de emergencia de inmediato para contrarrestar la plaga de langosta masiva, y proporcionar alimentos de contingencia. El dirigente del movimiento de LaRouche en Sudáfrica hizo un llamado para que se de este tipo de movilización, para lo cual destaca la necesidad de la cumbre entre Trump, Putin y Xi Jinping que ha propuesto Helga Zepp-LaRouche

Al mismo tiempo, el sistema financiero con centro en el eje de la City de Londres y Wall Street se halla en condiciones maduras para un estallido. El volumen de liquidez que viene inyectando la Reserva Federal de EU a los bancos insolventes, a los que ningún otro banco les quiere prestar, se estima que ya va en el rango de los $6.6 billones de dólares desde el 17 de septiembre de 2019 hasta mediados de enero de 2020. Esta es la cifra total acumulada del volumen de financiamiento que ha prestado la Reserva Federal, que en realidad consiste en un monto “reciclado”. El ritmo de estos préstamos de rescate es mayor que el del período de 2007-2010. ¿Qué tanto pueden seguir con eso? Nadie sabe, pero ya la Reserva Federal anunció la intención de empezar a reducir el ritmo de las inyecciones durante las próximas semanas. Si esto no causa una explosión, será porque los megabancos insolventes se imponen para que la Reserva continúe con lo mismo.

Estos son algunos elementos del cuadro de crisis que demanda la urgencia de la cumbre de las grandes potencias, además de iniciar las pláticas decisivas sobre una nueva arquitectura de seguridad global, como lo ha propuesto el Presidente de Rusia, Vladimir Putin. Este domingo en Múnich, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, reiteró el llamado del Presidente Putin para realizar una cumbre de los cinco países fundadores de las Naciones Unidas, Rusia, Estados Unidos, China, el Reino Unido y Francia.

Helga Zepp-LaRouche destacó que la cumbre de las grandes potencias es más aconsejable y factible mucho antes de septiembre, o sea, mucho antes de la próxima asamblea general de la ONU. Ese mes Estados Unidos estará metido de lleno en el final del período electoral, que ya de por sí es turbulento, debido al asalto de los golpistas británicos y de sus aliados en Estados Unidos. Este es el momento de poner por delante de manera implacable el método incomparable de Lyndon LaRouche, sus programas económicos físicos, y como decía a menudo, “el optimismo como principio”.

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