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La ciencia de la economía física de LaRouche sigue siendo la norma de oro para detener la hambruna y la pandemia global

25 de febrero de 2020
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Personal de vigilancia observa la temperatura corporal de los pasajeros en una estación ferroviara de Wuhan, China, durante el brote del coronavirus el 24 de enero de 2020 (Foto: China News Service/Screengrab).

25 de febrero de 2020 — La atención del mundo está fija, correctamente, en la epidemia del COVID-19 y el peligro de que pueda intensificarse en una pandemia global de cuerpo entero, a pesar del esfuerzo concertado de China para contenerla. Pero las medidas urgentes necesarias para detener la amenaza de la plaga de langostas que se extiende ahora por todo el Cuerno de África y partes del sur de Asia, no se han tomado realmente, y con trabajo aparece esta crisis en el radar de la mayoría de las naciones del mundo.

Y esto, muy a pesar del hecho de que la causa última tanto de la amenaza de una catástrofe de salubridad y la catástrofe de hambruna, son la misma: el derrumbe durante medio siglo de la economía física y de los niveles de vida de la mayoría de la población del mundo, como resultado de la política de saqueo y especulación financiera del imperio británico y sus socios y lacayos, tal y como lo ha analizado de manera singular Lyndon LaRouche, junto con las medidas alternativas.

Si no fuera por los programas geopolíticos del imperio británico de imponer un genocidio intencional, sería relativamente fácil para un concierto de naciones abordar la crisis inmediata que plantean las langostas en el Cuerno de África, la cual, después de todo, se conoce desde hace meses. Y sin embargo, la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO, en sus siglas en inglés), solo ha podido juntar unos $22 millones de dólares de los $77 millones que se necesitan inmediatamente para la más elemental fumigación aérea y otras medidas necesarias para detener el avance del enjambre de langostas y salvar las cosechas cuya destrucción amenaza ahora con lanzar a 30 millones de personas al precipicio de la hambruna y la inanición. Esas medidas de emergencia de corto plazo servirían para abrir la puerta a una investigación más fundamental para hacer avances mayores en los campos de la biofísica óptica, energía de fusión y otras áreas, necesarias para abordar las cuestiones mas de fondo de la economía física.

Como lo advirtió Lyndon LaRouche en repetidas ocasiones, cualquier persona que permita que continúe ese trato a África y a cualquier otra región empobrecida del mundo, ha perdido su aptitud moral para sobrevivir.

LaRouche abordó esta cuestión en un artículo devastador contra el maltusianismo que se publicó en diciembre de 1981 con el título de “La necesidad económica de aumentar la población humana”, que se reprodujo en la edición del 21 de febrero de 2020 del semanario EIR:

“Esta presencia generalizada y defensa de las prácticas genocidas entre círculos y personas influyentes, junto con la monstruosa tolerancia de la población en general hacia tales defensores, se debe ver como un reflejo del hecho de que la condición moral de las instituciones prominentes y de las poblaciones, es hoy en día, cualitativamente peor que durante las décadas de 1930 y de 1940. La cuestión que tenemos frente a nosotros no es simplemente la de impedir el genocidio; la tolerancia hacia los programas maltusianos de despoblación como el Global 2000 de hoy, se tiene que ver como algo sintomático, de manera concluyente, de una civilización que tiene que ser rescatada de su pérdida de la aptitud moral para sobrevivir”.

Durante casi medio siglo, LaRouche identificó la naturaleza de esta política genocida que está creando ahora la amenaza de una nueva ola de plagas y pandemias globales; y también identificó la solución necesaria. En un artículo de EIR del 7 de mayo de 1985, titulado “El papel de la ciencia económica en la proyección de las pandemias”, LaRouche escribió:

“Las condiciones para una pandemia determinada por causas económicas puede ser el caso en que el consumo promedio está determinado por una caída en la densidad de población relativa potencial por debajo del nivel de los requisitos para la población existente, o en el caso especial de que las tasas diferenciales de la ‘cesta de mercado’ de bienes de los hogares cae por debajo del nivel de energía del sistema para una gran parte de la población. Nos preocupa más el efecto sobre la salud, en tanto que el consumo nutricional per cápita cae por debajo de un mínimo biológico relativo, y también el efecto del desplome de la salubridad y otros aspectos pertinentes de la infraestructura económica básica sobre las condiciones de una población subalimentada.

“La primera conjetura, de que las tasas de mortandad aumentarían por la desnutrición, no requiere de mayor indagación en el lenguaje de la ciencia económica como tal. Es la segunda alternativa, la de la población subalimentada que podría convertirse en un campo de cultivo para el surgimiento de enfermedades epidémicas y pandémicas, lo que requiere atención especial….

“Es tan solo necesario estimar la tasa de caída del potencial de población hacia esos niveles de umbral, y tomar en cuenta la duración de tales condiciones históricamente señaladas como congruentes con el fermento de un nuevo surgimiento de pandemias, para prever cuando, cómo, y donde, la continuación de la tendencia desde 1974 en política monetaria y económica, generaría probablemente tales erupciones”.

Como lo destaca el llamado para que el Presidente Donald Trump exonere a Lyndon LaRouche: “Debido a que no se implementaron los programas de LaRouche para sustituir el saqueo mortal de Wall Street y la City de Londres, con un Nuevo Orden Económico Mundial Justo de desarrollo universal de tecnología avanzada, cientos de millones de personas alrededor del mundo siguen en la pobreza y decenas de millones perecieron innecesariamente. Ha sido solo la reciente adopción por parte de China, de programas muy similares a los propuestos por LaRouche hace unos 50 años atrás, que se ha detenido el genocidio cuando menos en grandes partes del planeta”.

Ahora, con la exoneración del Presidente Trump en el caso fraudulento del juicio político, y los ataques recientes contra los abruptos judiciales en el caso de Roger Stone, Rod Blagojevich y otros casos, es el momento para que Trump tome las medidas finalmente para exonerar a Lyndon LaRouche y sus ideas.