Carney y Lagarde plantean la dictadura verde de los banqueros en conferencia sobre el clima previa a la de COP26

29 de febrero de 2020

29 de febrero de 2020 — El gobernador saliente del Banco de Inglaterra, Mark Carney, quien acaba de ser nombrado Enviado Especial de la ONU para la Acción Climática y las Finanzas, inauguró lo que denomina “Agenda Privada de Finanzas del COP26”, en el Guildhall de la City de Londres (el palacio ceremonial y administrativo del centro financiero de la City de Londres), el 27 de febrero, según el anuncio del mismo Banco de Inglaterra. En el podio, Carney estuvo acompañado de la presidente del Banco Central Europeo, Christine Lagarde (ex directora gerente del FMI), para promover la genocida agenda financiera verde. La conferencia fue auspiciada por el “Honorable Lord Alcalde de la City de Londres” William Russell (título del presidente de la corporación de la City de Londres, no confundir con el alcalde de la ciudad de Londres) quien considera que una de sus tareas prioritarias es la de promover al centro financiero de la City de Londres como centro global de las finanzas verdes.

El acto lo inauguró el genocida predilecto del príncipe Carlos, sir David Attenborough (quien propone reducir la población mundial a solo mil millones de personas), quien habló ante un público de financieros y empresarios. La conferencia se organizó como antesala de la próxima cumbre climática de la ONU, COP26, programada para el próximo noviembre en Glasgow.

Según la reseña del diario londinense Guardian, Carney explicó su plan para chantajear a la industria. Le dijo al público asistente que para cumplir con las metas fijadas para reducir el carbono es necesario que las empresas industriales “mejoren la manera en que dan a conocer su impacto sobre el medio ambiente”. Señaló que “dada la escala del desafío climático y de las expectativas crecientes de nuestros ciudadanos, el 2020 tiene que ser un año de acción climática, y todo mundo tiene que subirse a este tren, y eso quiere decir el centro financiero más importante del mundo”. Dijo que “para identificar las mayores oportunidades y para gestionar los riesgos asociados, la divulgación de los riesgos climáticos tiene que ser total y completa; se tiene que transformar la gestión del riesgo climático, y la inversión para un mundo de cero neto tiene que ser la cultura dominante”. Esta es la dictadura fascista que desarrollaron Carney y sir Michael Bloombger para las Naciones Unidas, bajo la figura de la Fuerza de Tarea sobre Declaraciones Financieras relacionadas con el Clima (TCFD, como la designan en sus siglas en inglés). Carney anunció que el Banco de Inglaterra será el primer banco central que realizará pruebas de estrés a los bancos y a las instituciones financieras para medir el “riesgo climático”.

Por su parte, Lagarde se lamentó de la falta de congruencia en los informes que presentan los 26 bancos y aseguradoras más grandes de la Eurozona. “Todavía tenemos mucho por hacer. Solo 5 de las 26, informan parcialmente sobre el impacto de sus activos financieros, y ninguna de estas instituciones proporciona una declaración completa”, señaló.

Carney ha sido nombrado por el primer ministro británico, Boris Johnson, como asesor del gobierno del Reino Unido en la fase previa a la conferencia de Glasgow. En esta ocasión, dijo que su grupo de TCFD cuenta con el apoyo de más de mil compañías de 54 países, con un valor de mercado de $16.7 billones de dólares. “El objetivo es que toda decisión financiera profesional tendrá que tomar en cuenta el cambio climático”, dijo Carney. Es decir, tendrán que tomarlo en cuenta, no por el “clima”, sino porque si no, él y Bloomberg se van a asegurar de que no tengan ningún financiamiento ni ningún inversionista.

Philipp Hildebrand, el vicepresidente de BlackRock y ex gobernador del Banco Central Suizo, propuso que los gobiernos obliguen a las compañías a cumplir con las normas globales recién elaboradas sobre declaración de información. “Haría la vida más fácil”, dijo Hildebrand, según la reseña del Guardian, el cual explica que Hildebrand “responde así a las preocupaciones de que las compañías se han abstenido de adoptar las normas y los países están renuentes a reconocer la emergencia climática”.

David Schwimmer, el director de la Bolsa de Valores de Londres, dijo que las compañías se tienen que ajustar a las normas de la TCFD, o los gobiernos las van a obligar a hacerlo. “Pensamos que la declaración obligatoria es la dirección en que debemos avanzar”, dijo.

El secretario de Boris Johnson, Alok Sharma, que ha sido nombrado presidente de la cumbre climática, dijo que “estamos hacienda un llamado a la acción a todos, empresarios, sociedad civil y a cada una de las partes del sistema financiero global, para cumplir con las metas del acuerdo de París”.

El príncipe Carlos no asistió al acto, pero Gudrun Cartwright, la directora ambiental de la organización de beneficencia de Carlos, “Business in Community” (Negocios en comunidad), dijo que las instituciones financieras tenían que hacer un “compromiso total” y que “la City de Londres debe tomar la iniciativa y dar el ejemplo en la pelea por alcanzar un futuro de cero carbón”.

Gudrun es partidaria y patrocinadora de la organización “Extinction Rebellion” (Rebelión a la extensión), que no es tan rebelde como para no apoyar la dictadura fascista verde de la City de Londres, como se puede leer en esta blog (en inglés) https://www.edie.net/blog/Business-cant-wait-for-government-intervention-to-tackle-climate-change/6098638. La cofundadora de Extinction Rebellion, la adicta a los halucinógenos Gail Bradbrook, fue la que introdujo a Gudrun en Business in the Community. Por si acaso se preguntan sobre la “extinción” de quién es que hablan, pues se trata de la tuya.

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