Presidente de Argentina se vanagloria: “Somos un gobierno con científicos, no con CEOs”

5 de marzo de 2020

4 de marzo del 2020 — La cita de este titular capta a la perfección el tono del discurso que dio el 1º de marzo el Presidente de Argentina, Alberto Fernández (de hecho un mensaje a la nación) al dar apertura a las sesiones ordinarias de la Asamblea Legislativa. En esta presentación de 90 minutos, Fernández documentó con detalles increíbles la enorme devastación de la economía nacional y del tejido social que llevó a cabo el Presidente neoliberal que le antecedió, Mauricio Macri, cuyo gabinete de ministros estaba plagado de amigotes de negocio, especuladores y tecnócratas que desmantelaron deliberadamente las capacidades productivas de Argentina y abrumaron al país con una deuda extranjera impagable, respaldados totalmente por el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Recibimos un país dañado en su tejido social y productivo y con su alma herida por divisiones profundas” afirmó.

Vamos a revivir la historia orgullosa de Argentina, de excelencia científica, dijo Fernández, para demostrar “la convicción de que el conocimiento es clave para las políticas públicas y para el desarrollo”. Trajimos al gobierno a muchos científicos, anunció con mucho orgullo.

La ruina que Macri produjo entre el 2015 y el 2019, informó Fernández, ocasionó la eliminación de 240,000 empleos en el sector privado; una industria que funciona al 40% de su capacidad instalada; las tarifas de los servicios públicos aumentaron entre 2,000% y 3,000%, y se eliminó todo tipo de regulación. Hizo referencia a que según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO en sus siglas en inglés), la inseguridad alimentaria de Argentina, uno de los principales productores agrícolas del mundo, aumentó de modo increíble un 71% en el período de esos cuatro años. El hambre y la pobreza han llegado a niveles sin precedente.

Fernández enumeró sus iniciativas para echar a andar el proceso de reconstrucción de la economía, para crear empleos con el fomento a las inversiones productivas, para reconstruir las capacidades científicas y darle un nuevo enfoque a la política exterior. La austeridad, dijo, no es una opción. “No perdamos de vista que no hay peor alternativa que la austeridad fiscal en las recesiones. Más ajuste lleva a más recesión, a menos oportunidades, más pobreza, más desigualdad, más exclusión”. Puso de relieve lo siguiente:

“La deuda pública que heredamos es, sin lugar a dudas, el mayor escollo que enfrentamos”. El Banco Central está investigando cómo fue que Macri endeudó al país en $100 mil millones de dólares, y aun así, $90 mil millones salieron del país como fuga de capitales. “Nunca más a la puerta giratoria de dólares que ingresan por el endeudamiento y se fugan dejando tierra arrasada a su paso”, recalcó Fernández. “Es la especulación más dañina que puede enfrentar una sociedad: endeudarse solo para el beneficio de los especuladores y del prestamista”.

Reforma al sistema de inteligencia y justicia: Fernández dispuso la intervención y la limpia de la Agencia Federal de Inteligencia y del sistema de justicia, que fueron utilizados por Macri para enjuiciar y encarcelar a sus opositores, utilizando tácticas que la organización de LaRouche conoce bien. “Venimos a ponerle fin a la designación de jueces amigos, a la manipulación judicial, a la utilización política de la Justicia y al nombramiento de jueces dependientes de poderes inconfesables de cualquier naturaleza”, afirmó.