¿Se van a hartar los estadounidenses de la Reserva Federal?

5 de marzo de 2020

5 de marzo de 2020 — Según algunas evaluaciones de la prensa financiera sabelotodo del martes 3 en la mañana, la decisión de “emergencia”, que tomó el del consejo directivo de la Reserva Federal a las 7:30am de ese día, de recortar las tasas de los fondos federales en un medio por ciento, era “esperada”; según otras evaluaciones de los mismos sabelotodo, fue “una sorpresa”. Esa es la opinión de los expertos.

Los directivos de la Reserva Federal, como de costumbre, procuraban aplicar remedios muy misteriosos para dolencias que, desde el crac financiero del 2007-2008, afligen de manera crónica a los mercados de valores y de bonos, a los grandes bancos de la City de Londres y de Wall Street, y a sus socios de la “banca a la sombra”. Para el resto del mundo, estos remedios parecen en marciano (aunque en realidad son veneno) y en esta ocasión no funcionaron para nada en los enfermos de Wall Street; lo único que consiguieron fue hundir más las tasas de interés en los certificados del Tesoro de EU. A las 8:30am del martes, los funcionarios de la Reserva se encontraban sitiados por los bancos y los fondos especulativos que exigían préstamos de liquidez de emergencia, una suma de $180 mil millones de dólares. Finalmente la Reserva aceptó dar solo $120 mil millones, pero las tasas a las que algunos bancos le confiaron a otros alguna suma para devolverla al otro día, subió otra vez, a pesar de que la supuesta baja de los fondos federales era una orden de que deberían bajar todas.

Todo empezó a las 7:00am con la declaración sobre la “emergencia del coronavirus” que dieron los ministros de finanzas de los países del Grupo de los 7, todos ellos hombres muy honorables, no cabe duda. Pero nadie puede creer que las medidas que tomó la Reserva Federal luego de esa declaración, tengan nada que ver con la lucha contra el coronavirus ni para “apoyar la economía”. Solo tienen que ver con el esfuerzo para evitar el desplome de los mercados bursátiles, inyectándole liquidez a los elementos más especuladores de las firmas inversionistas de Wall Street. Como se puede observar, sin ningún éxito visible.

¿Y para la ciudadanía qué? Las empresas que dan empleo productivo tendrán mayores dificultades para conseguir algún préstamo operativo de los bancos locales, que no pueden otorgar un préstamo comercial con márgenes en los intereses tan bajos. El costo de la vivienda y de los alquileres, que ya han superado con creces los aumentos salariales en toda la década, van a subir más rápido. Los pocos intereses que les ofrecen a sus ahorros, si es que los tienen, van a desaparecer, del mismo modo que los planes de pensiones que siguen a la baja. Si trabajan para una empresa relacionada con el turismo, los grandes hoteles, o las aerolíneas, se van a ver afectados directamente por la epidemia del coronavirus inmediatamente.

Esto es a lo que el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, se refirió en su rueda de prensa como “apoyo a los hogares y a las empresas”.

El esquema monetario con el que está jugando su parte la Reserva Federal, no funciona y no ha funcionado durante 50 años, excepto para desindutrializar a Estados Unidos. A menos que se nacionalice la Reserva Federal ahora mismo, para crear algo parecido a la Corporación Financiera para la Reconstrucción (CFR) de Franklin Roosevelt, o un banco nacional de infraestructura, esas medidas van a terminar por arruinar al país.

Lo único que funcionará, es lo que se ha demostrado que funciona: una institución como la CFR de Roosevelt para emitir crédito para construir y equipar nuevos hospitales, volver a echar a andar los hornos siderúrgicos, acelerar la construcción de la energía nuclear avanzada e iniciar un programa de investigación y desarrollo tecnológico de la fusión nuclear, crear empleos productivos de tiempo completo, trabajar con el EximBank para proporcionar instalaciones de atención médica moderna a los países en desarrollo y colaborar en actividades productivas similares, como lo viene haciendo, por ejemplo, la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China.

Si no, los ciudadanos se van a hartar de la Reserva Federal.