Venezuela es caldo de cultivo para las enfermedades dado el colapso de su economía física: ¡Urge que Estados Unidos ponga fin a las sanciones YA!

9 de marzo de 2020

9 de marzo de 2020 — El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la Organización de las Naciones Unidas, emitió el 25 de febrero, a petición del Presidente Nicolás Maduro, una evaluación sobre Inseguridad Alimentaria en Venezuela, que llegó a la conclusión de que poco más o menos de un tercio de la población total venezolana (que es de alrededor de 30 millones de personas), o sea, más de 9 millones, no tiene suficientes alimentos y tiene que recibir ayuda para alimentarse, según se informa en un boletín de prensa de la ONU al respecto. La investigación que se hizo a nivel nacional, y se llevó a cabo de julio a septiembre del 2019, encontró que "la hiperinflación ha afectado la capacidad de las familias para adquirir alimentos y cubrir otras necesidades básicas. El 59% de los hogares no tiene ingresos suficientes para comprar comida y el 65% no puede adquirir artículos esenciales de higiene, ropa y calzado".

Los resultados del informe también señalan “que casi uno de cada cinco hogares (17.8%) tiene un nivel inaceptable de consumo de alimentos, del cual un 12.3% tiene consumo de alimentos límite y un 5.5% un consumo pobre”.

“El 74% de las familias ha utilizado estrategias de sobrevivencia relacionadas al consumo de alimentos, reduciendo la variedad y calidad de la comida; el 60% de los hogares reportó haber reducido el tamaño de la porción de sus comidas” dice el estudio. Las gente come principalmente “cereales, raíces o tubérculos a diario y complementan su consumo de cereales con legumbres (caraotas, lentejas) tres días a la semana y con lácteos cuatro días a la semana. El consumo de carne, pescado, huevo, vegetales y frutas está por debajo de los tres días a la semana para cada uno de estos grupos de alimentos”.

Si esta situación continúa, estas cifras van a empeorar, en vista de que las familias irán “agotando las estrategias de sobrevivencia que han utilizado para mantener un consumo básico de alimentos” lo cual los llevará a la imposibilidad de “cubrir sus necesidades nutricionales en el corto plazo”, afectando a los “más vulnerables, incluyendo niños y niñas, mujeres embarazadas y lactantes, y adultos mayores”.

Comer menos cantidad de alimentos y de menor calidad debilita el sistema inmunológico. Añadan a esto el colapso del sistema de salud, y el colapso de la economía física que lo sostiene. La agencia de noticias argentina Infobae publicó un informe el 1º de marzo basado en entrevistas a profesionales destacados de la salud en Venezuela. Todos hicieron hincapié en que el sistema actual “está extremadamente débil, no puede atender lo cotidiano, menos una situación de emergencia como la que significa una enfermedad emergente”.

Algunos ejemplos:

“En cuatro años la mitad de las empresas transnacionales productoras de medicamentos se retiraron del país y hasta 25% del talento humano migró del sector público al privado o se fue al exterior”.

“Por el apagón nacional, en marzo de 2019 [apagón causado por sabotaje de parte de la oposición o por los efectos agravados por años de sanciones unilaterales a un sistema que no había recibido la inversión en mantenimiento necesaria de parte del gobierno], más del 30% de los equipos médicos sufrieron averías, sin que hasta la fecha hayan logrado repararlos al 100%”.

Según Infobae, que cita la Encuesta Nacional de Hospitales, en el 2019, “al menos el 70% de los centros recibieron el suministro de agua una o dos veces por semana. Mientras que el 63% reportó fallas en servicio de energía eléctrica, de hecho, el estudio registró 164 muertes atribuibles a estas fallas”.

Volviendo al informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA), respecto a los servicios, dice:

“Al momento de la encuesta, cuatro de cada diez hogares tenía interrupciones diarias en el servicio de electricidad y el 72% tenía un suministro irregular de gas. Cuatro de cada diez hogares tenía interrupciones recurrentes en el servicio de agua, por lo cual las familias tienen que usar estrategias alternativas como la compra de agua embotellada o el uso de camiones cisterna, para acceder al agua potable. El 25% de los hogares no tenía acceso estable a agua potable”.

¡Es urgente levantar las sanciones, y echar a andar un programa como el de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China y un Nuevo Paradigma como el planteado por décadas por Lyndon LaRouche y Helga Zepp-LaRouche!