Wall Street estalla en pánico. ¿Escuchará Trump las sabias palabras de Lyndon LaRouche?

12 de marzo de 2020

El Presidente Donald Trump transmitió un mensaje de 10 minutos a la nación, el miércoles 11 por la noche, en donde anunció que se restringirán todos los viajes de ciudadanos europeos (excepto del Reino Unido) hacia Estados Unidos durante 30 días a partir de la media noche del viernes 13. Dijo que la Unión Europea no había tomado las medidas inmediatas que tomó Estados Unidos cuando canceló todos los viajes con China, y ahora se ven las consecuencias. En la medida en que se recupere la situación en China y en Corea del Sur, se considerará levantar las restricciones vigentes. Se aconseja a las instituciones de atención a las personas de edad avanzada que suspendan todas las visitas que no sean médicas necesarias. Se elaborarán medidas para proporcionar un alivio a quienes se tienen que quedar en casa y se vean forzados a no trabajar, a fin de que no carezcan de un ingreso. La Administración de la Pequeña Empresa (SMA, en sus siglas en inglés) proporcionará $50 mil millones de dólares (luego de que lo apruebe el Congreso) para las pequeñas y medianas empresas afectadas por la epidemia. Asimismo, se propondrá al Congreso una serie de medidas para que no se cobren los impuestos a los trabajadores y empresas afectadas. Otras medidas para estimular la economía se anunciarán más adelante. Sin embargo, dijo que “no se trata de una crisis financiera”, ya que el sistema bancario “es increíblemente fuerte”.

Todavía el Presidente no ha utilizado las facultades que le da la Constitución, y que se encarnan en la Ley de Producción de Defensa que se instituyó después de la Segunda Guerra Mundial, la cual le da al Poder Ejecutivo la facultad de pasar por encima de un Congreso corrupto e impotente para declarar una emergencia nacional, para poner en marcha un programa de expansión industrial y de infraestructura a gran escala; la decisión de echar mano a estas facultades puede determinar la suerte de Estados Unidos y del mundo. Durante los últimos 50 años se ha desmantelado el sistema de salud pública en medio de las medidas de privatización de la atención médica, tanto en Estados Unidos como en Europa, lo cual les deja inermes frente al mundo, ya que los principales países de Occidente, Alemania, Italia, Francia y Estados Unidos, no tienen la capacidad para satisfacer los requisitos extraordinarios de salud ante lo que, finalmente, ha declarado como una pandemia global la Organización Mundial de la Salud.

Ya es abundantemente claro para todo el mundo, excepto para los que no quieren ver, que toda la capacidad industrial, en especial la infraestructura básica que sostiene esa capacidad, es tan decrépita que tan solo la reconstrucción de la capacidad industrial va a requerir de una gigantesca intervención del gobierno, en la escala a la que intervino Franklin Roosevelt en 1933. Para empezar, el derrumbe de pánico de los “mercados” (el Dow Jones en la bolsa de valores de Nueva York ya ha perdido más del 30%, y no tiene fondo) solo se puede resolver de una manera, mediante la restauración inmediata de la Ley Glass-Steagall, para acabar con la histeria especulativa y proteger los ahorros de los ciudadanos y a las empresas productivas. Luego, el Presidente debe afirmar sus facultades como Presidente y exonerar a Lyndon LaRouche, a fin de que toda la fuerza de sus “Cuatro leyes económicas” se pueda realizar a plenitud.

Con esto, los líderes de las potencias más prominentes en el mundo, entre ellas necesariamente Rusia, China India y Estados Unidos, se deben reunir para implementar un Nuevo Bretton Woods, un nuevo sistema crediticio internacional basado en esas Cuatro Leyes, para liberar al mundo entero del quebrado sistema imperial británico de monetarismo gobernado por Wall Street y la City de Londres.

Helga Zepp-LaRouche, por otro lado, hizo un llamado ayer a que el Presidente Trump y la OTAN abandonen la demencia de los ejercicios militares “Europe-Defender 2020”, los de mayor envergadura que haya realizado la OTAN desde la Guerra Fría, consistente en movilizar grandes cantidades de efectivos militares de la OTAN junto con equipo pesado, a las fronteras de Rusia. Aparte de la locura que significa desde el punto de vista estratégico —-amenazar con una guerra entre las mayores potencias nucleares del mundo— es igualmente demencial movilizar ahora cantidades masivas de soldados por una Europa infectada por el coronavirus que amenaza con una mortandad en masa si no se le contiene.

Nos encontramos en un momento de consecuencias históricas. Para nuestra ventaja, como seres humanos, la población en general reconoce cada vez más que los poderes dominantes ya no funcionan. Muchos voltean a ver y preguntar, “¿Quién únicamente ha dicho la verdad todos estos años, mientras que los gobiernos y los medios y sus amos de Wall Street mentían?” Es hora de movilizar a la ciudadanía para llevar a cabo este cambio de paradigma revolucionario ya, para retornar a los programas del “Sistema Americano” de crédito dirigista y, para que el Presidente Trump lleve a cabo su propósito de restaurar las relaciones amistosas con Rusia y con China.