Un virus novel de “emisión cuantitativa” ataca a la Reserva Federal; amenaza con más billones para la banca

17 de marzo de 2020

17 de marzo de 2020 — Cuando la Reserva Federal anunció su nuevo plan de de “emisión cuantitativa” (EC) para imprimir otros $700 mil millones de dólares, dijo que “estamos preparados para utilizar todas nuestras herramientas para apoyar el flujo de crédito a los hogares y a las empresas”. Pero eso es precisamente lo que su política de cero tasas de interés, y de darles $40 mil millones de dólares diarios a los bancos insolventes, no va a hacer. Igual que lo que quería hacer el gobierno de Bush cuando los británicos dejaron quebrar a Lehman Brothers, la orgía de impresión de dinero de los bancos centrales se utilizará únicamente para apoyar la quebrada especulación financiera de todo tipo en los sistemas financieros estadounidense y europeo. Se está llevando al sistema financiero transatlántico hacia una explosión hiperinflacionaria que va a arruinar a las economías en recesión de Europa y Estados Unidos.

Los activos financieros especulativos han recibido un tremendo golpe deflacionario en toda la región transatlántica y Japón, así como en muchas otras localidades, lo cual ha resultado en pérdidas que crecen en cascada debido al efecto de la palanca al revés de los contratos de deuda, y debido a las operaciones de “ajuste de márgenes” (arreglos entre el corredor de bolsa y los inversionistas) del dólar global en cantidades enormes.

La respuesta de la junta de gobernadores de la Reserva Federal es que pueden salir a la defensa de esos valores ficticios desinflados, mediante el recurso de comprar todo tipo de activo financiero que haya en el mundo. Más allá de su novel EC y la inyección de cientos de miles de millones en el mercado de préstamos interbancarios todos los días, ahora estableció un acuerdo con otros bancos centrales para hacer líneas de permuta de dólares, como hicieron en octubre de 2008, porque cuando esos activos se colapsan se tienen que liquidar en dólares. Los dólares recién impresos son para los bancos y los fondos o entidades no bancarias que especulan en Estados Unidos y en toda Europa también. Como todos los cientos de programas similares de los bancos centrales desde el 2008, los bancos seguirán diciendo que hay una falta de demanda para préstamos comerciales o para el hogar. Y las empresas que si reciban la generosidad de los bancos, serán otra vez las empresas que utilicen ese dinero para pagar su deuda tóxica con los fondos que las suscriben.

Para el lunes 16, el índice manufacturero de la Encuesta General de la Situación de las Empresas, que publica el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, para las empresas de su distrito, resultó el ya típico. El índice de la encuesta manufacturera cayó del 12.9 positivo a mediados de febrero a -21.1 negativo a mediados de marzo, el nivel más bajo desde el inicio de 2009 luego del crac financiero global de 2008. El precio del petróleo ha caído otro 10%, con lo que deshace por mucho el efecto del intento del Presidente Trump para aumentar la demanda petrolera (luego que le ordenó al Departamento del Tesoro que comprase entre $2 y $3 mil millones de dólares en petróleo para la reserva estratégica de EU). Entre las aerolíneas más grandes del mundo, Alitalia, que está en quiebra, fue nacionalizada y le costará al gobierno de Italia $600 millones. Delta y Lufthansa han solicitado ya auxilio de sus gobiernos, de EU y Alemania respectivamente. Al parecer, está en ciernes una operación de rescate financiero general en la agenda de Trump y del Secretario del Tesoro Mnuchin.

La ex presidente de la Corporación Federal de Seguro de los Depósitos (FDIC, en sus siglas en inglés), Sheila Bair, dijo en una entrevista con MarketWatch que “están tirando dinero en el lugar equivocado. Bajar las tasas de interés a cero no ayuda si las empresas no pueden pagar sus préstamos y no tienen flujo de caja”. Obviamente, así no se va a “ayudar a las empresas y a los hogares”.