Los estadounidenses tienen que romper con los intereses geopolíticos del “libre mercado” para derrotar al coronavirus

20 de marzo de 2020

20 de marzo de 2020 — El Presidente Donald Trump y el vicepresidente Mike Pence tuvieron una teleconferencia de trabajo ayer con los 50 gobernadores de los estados de Estados Unidos, o casi todos, para coordinar acciones contra la epidemia del coronavirus. La llamada se hizo desde el Centro Nacional de Coordinación de Respuesta de la FEMA (siglas en inglés de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias), luego de que se tomó la decisión de poner a la FEMA a cargo de las medidas nacionales “implementadas localmente, bajo gestión de los estados y con el apoyo federal”, contra la epidemia. El día anterior habían hablado con más de 5,000 funcionarios locales y estatales también.

Dos horas antes de la teleconferencia, el Grupo de Trabajo especial del gobierno de Trump contra el coronavirus, había tenido la rueda de prensa con su informe diario, en donde se hicieron patentes las dificultades existentes para mantener la movilización necesaria a nivel nacional.

En primer lugar, el Presidente Trump pareció ceder ante la presión de la rabiosa y furibunda campaña de sus asesores geopolíticos y de los medios en general, en contra de China, y en dos ocasiones durante la rueda de prensa Trump culpó a China por no haber detenido la pandemia del coronavirus. Alguna gente diría que la pandemia fue “un acto de Dios. Yo no la veo como un acto de Dios… Se pudo haber parado en el mismo lugar de donde salió, China”, dijo Trump, para alegar luego que China no dio a conocer al mundo sobre el coronavirus sino dos meses después de que lo descubrió.

También fue patente en la rueda de prensa que hasta ahora domina la presión de los dueños del “libre mercado”, enemigos acérrimos de que se realice un cambio urgente de inmediato en la plataforma productiva del país para retornar a los principios del Sistema Americano hamiltoniano.

El miércoles había retuiteado el Presidente Trump que tan solo había “firmado la Ley de Producción de Defensa [DPA en sus siglas en inglés] para combatir el virus chino en caso de que necesitáramos invocarla en el escenario del peor caso en el futuro. Ojalá que no haya necesidad de hacerlo”.

En el informe del jueves, los funcionarios del Grupo de Trabajo dijeron que esperaban un aumento en los suministros médicos, en virtud de las facultades que tiene el ejecutivo bajo la ley sobre el coronavirus que se promulgó el miércoles. Por ejemplo, las empresas Honeywell y 3M van a redoblar su producción de máscaras tapabocas para los hospitales y personal de atención médica. Algunas compañías de construcción han donado sus mascarillas y batas a los hospitales locales. Un inventario de los respiradores existentes fuera de los hospitales (como los centros ambulatorios, por ejemplo) ha identificado muchos que se pueden convertir para atender a pacientes del Covid19.

Todo eso está muy bien para la supervivencia momentánea, pero el pensamiento que hasta ahora han expresado estos funcionarios a cargo de la movilización contra el coronavirus, es que “nos la podemos arreglar con lo que tenemos sin necesidad de cambiar nuestros hábitos”. Cuando se le preguntó con insistencia a Trump por qué no ha invocado la DPA, dijo que los gobernadores de los estados deben hacer muchas de las cosas que se tendrían que hacer con la DPA, y reiteró que la activará si en algún momento hay una situación en que se necesite algo desesperadamente. En los próximos días sabremos más de cómo van las cosas, agregó Trump.