El Primer ministro de Etiopía advierte al mundo: “Si no derrotamos a la COVID-19 en África, va a regresar y nos perseguirá a todos”

29 de marzo de 2020

29 de marzo de 2020 —En un artículo de opinión que publicó el Financial Times el 25 de marzo, titulado “Si no derrotamos a la COVID-19 en África, va a regresar y nos perseguirá a todos”, el Primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed Ali, hace una contundente llamada de atención a la comunidad internacional. Su razonamiento refleja lo que ha insistido la presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, en las semanas pasadas: “solo una victoria global le pondrá fin a esta pandemia”.

Ahmed escribió:

“Hay una deficiencia enorme en la estrategia para enfrentar la pandemia del coronavirus. Las economías avanzadas están entregando paquetes de estímulo económico sin precedentes. Los países de África, por el contrario, carecen de los recursos para hacer intervenciones significativas similares. Sin embargo, si no derrotamos el virus en África, va a regresar al resto del mundo.

“Es por esto que la estrategia actual de medidas específicas de cada país sin ninguna coordinación, aunque comprensibles, son miopes, insostenibles, y potencialmente contraproducentes. Un virus que no respeta las fronteras no puede ser derrotado exitosamente de esta manera.

“Podemos derrotar a este adversario despiadado e invisible, pero solo con un liderazgo global. Sin eso, África puede sufrir lo peor, pero no sería la última. Estamos juntos en esto, y debemos de trabajar juntos hasta el final.

“Frágiles y vulnerables en los mejores momentos, las economías africanas están mirando a un abismo”, continuó Ahmed. Señala la situación desesperada que vive Etiopía, en donde “el acceso a los servicios básicos de salubridad son la excepción en vez de la norma”. Lavarse las manos "muy a menudo es un lujo para la mitad de la población que no tiene acceso al agua limpia”. Todavía la agricultura se lleva a cabo de manera tradicional y depende de la lluvia; si se interrumpe la siembra, la eliminación de la maleza, o la cosecha, para detener la propagación masiva del virus, se amenaza el suministro de alimentos ya de por sí frágil.

“La victoria momentánea de un país rico para contener el virus a nivel nacional, combinado con prohibiciones de viajes y el cierre de las fronteras, puede darles una apariencia de triunfo. Sin embargo, todos sabemos que esto es una solución momentánea. Solo una victoria global puede acabar con esta pandemia”, recalcó.

“La COVID-19 nos enseña que somos todos ciudadanos del mundo, que estamos conectados por un mismo virus que no reconoce ninguna de nuestras diferencias naturales o creadas por nosotros: no reconoce el color de nuestra piel, ni nuestros pasaportes, ni los dioses que adoramos. Al virus, lo que le importa, es el hecho de nuestra humanidad común”.

Puede leer el artículo completo, en inglés, aquí: https://www.ft.com/content/c12a09c8-6db6-11ea-89df-41bea055720b