El mayor reto: el mundo desarrollado debe tener un nuevo sistema de salud público a nivel mundial, para sobrevivir

31 de marzo de 2020

30 de marzo de 2020 — El viraje cada vez mayor hacia una verdadera cooperación para combatir a la pandemia, entre Estados unidos y China, para incluir posiblemente ahora a Rusia, significa que el gran desafío en los planes de cada uno es proporcionar sistemas de salud públicos modernos e instalaciones hospitalarias en varios países en desarrollo que carecen de los medios para combatir la propagación letal de este virus. La cuestión de crear una banco de desarrollo internacional, en estos momentos precisamente con este gran propósito, espera a que se incluya en el orden del día.

La Comisión de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD, en sus siglas en inglés), publicó un informe el 29 de marzo donde propone los primeros pasos hacia ese fin. Propone que las naciones industrializadas adopten la decisión de dedicar $2.5 billones de dólares en total “para que los países en desarrollo enfrenten el impacto del coronavirus”. Proponen alrededor de $1 billón de dólares en cancelación de sus deudas, siguiendo el modelo de la conferencia de 1953 sobre la deuda alemana. En ese caso, se anuló la mitad de toda la deuda alemana para abrirle la posibilidad de iniciar la reconstrucción de posguerra. En lo inmediato, esta idea de la UNCTAD respalda las propuestas que hizo Argentina en días recientes, y la demanda que hicieron 15 países africanos al G-20 por un alivio general de la deuda.

La UNCTAD propone también reasignar los derechos especiales de giro (DEG) del Fondo Monetario Internacional para darle más DEG a las naciones en desarrollo; y un Plan Marshal de $500 mil millones de dólares para la salud pública. El total de $2.5 billones, como señala la UNCTAD, es la mitad de lo que acordaron los países más prominentes del G20 en su teleconferencia del 27 de marzo, que gastarían en la supervivencia y recuperación de sus propios economías. Por otro lado, es la mitad de lo que un solo banco central, la Reserva Federal de Estados Unidos, está imprimiendo febrilmente par tratar de salvar decenas de billones en activos tóxicos en los mercados especulativos que, más bien, se deberían de cerrar por lo que dure la crisis, cuando menos.

El informe de la UNCTAD plantea también una medida que es fundamental, para permitir y fomentar que los países en desarrollo apliquen un control de capitales, a fin de impedir la fuga de capitales.

“Los efectos económicos colaterales del impacto se siguen manifestando y es cada vez más difícil predecirlos, pero hay indicios muy claros de que las cosas se van a poner mucho peor para las economías en desarrollo, antes de que mejoren”, dijo el secretario general de la UNCTAD, Mukhisa Kituyi. En febrero y marzo, los capitales han salido en bandada de todos los países en desarrollo sin excepción; sus monedas se han devaluado rápidamente; sus ingresos por exportaciones se han desplomado; las tasas de interés efectiva sobre sus deudas soberanas se han elevado; el turismo ha desaparecido; y el precio de sus mercancías se ha hundido. El Primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed Ali, habló por ellos cuando decía, al hablar sobre la necesidad de un alivio de la deuda, que estas naciones carecen absolutamente de los medios para llevar a cabo los grandes programas de construcción y provisionamiento de hospitales y de recuperación económica que están llevando a cabo los países desarrollados.

Vemos a los líderes de los países industrializados cómo se retuercen y revuelven para crear de un día para otro las camas de hospital y la infraestructura y equipo de salud pública que su enfermedad mental monetarista de los últimos 50 años le robaron a sus propios pueblos. Tiene que surgir un verdadero nuevo orden económico, basado en axiomas económicos completamente diferentes a los de la adoración a la ganancia monetaria y desprecio al trabajo productivo.

Se tiene que iniciar un banco de desarrollo internacional que pueda asumir la tarea de la salud mundial y el desarrollo, cosa que la UNCTAD apenas implica en su propuesta; lo deben iniciar cuando menos, las potencias científicas y tecnológicas de mayor peso. Estas son China, Estados Unidos, Rusia e India; y su creciente tendencia a cooperar frente a esta tremenda crisis, los debe conducir a crear un nuevo sistema crediticio internacional, un Nuevo Bretton Woods, para despertar el propósito original del Presidente Franklin Roosevelt, para desarrollar a las naciones en desarrollo con exportaciones de bienes de capital.

El Instituto Schiller llevará a cabo una conferencia internacional por Internet los días 25 y 26 de abril para hacer esto realidad. https://action.larouchepac.com/20200425_national_conference