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Aumentan las señales de colaboración entre Estados Unidos, China y Rusia

31 de marzo de 2020
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El Presidente Trump escucha los comentarios del doctor Anthony S. Fauci, director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas, durante el informe diario del Grupo Especial sobre el coronavirus, el domingo 29 de marzo de 2020. (Foto oficial de la Casa Blanca por Andrea Hanks).

31 de marzo de 2020 — La colaboración entre China y Estados Unidos, luego de la teleconferencia del G20 y la discusión telefónico que tuvieron el Presidente Trump y el Presidente Xi Jinping, puede ahora cambiar de manera fundamental la situación logística y de materiales en la pelea contra el coronaviruas, al menos en Estados Unidos y probablemente a nivel internacional. El Presidente Trump en su conferencia de prensa vespertina de lunes 30, se refirió a una mayor cooperación diaria con Rusia luego de que tuvo una conversación telefónica con el Presidente de Rusia, Vladimir Putin; y sobre otra conversación con el Primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, país al que Rusia ha venido ayudando y con el cual Estados Unidos se comprometió a aumentar la ayuda para combatir el coronavirus.

El domingo 29, en el Jardín de las Rosas, el vicepresidente Pence y el Presidente Trump hablaron de 50 a 60 aviones de carga de FedEx llenos de equipo médico proveniente de todas partes del mundo para el mes de abril y que aterrizarán en los aeropuertos JFK en Nueva York y de LAX en Los Angeles, California: “el puente aéreo”. El Presidente repitió esa formulación el lunes en la tarde, pero el "de todas partes del mundo" probablemente significa en su mayoría de China. El lunes Trump además mencionó que Rusia había enviado un avión cargado con suministros médicos para Estados Unidos; y añadió que los aviones a su regreso irán cargados con ayuda para otras naciones, en particular Italia, España y Francia.

En una declaración que fue emitida el domingo en la noche, el Departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos anunció que había recibido "30 millones de dosis de sulfato de Hidroxicloroquina y un millón de dosis de fosfato de cloroquina donadas a un arsenal nacional de fármacos que podrían potencialmente salvar vidas y suministros médicos", sin mencionar al donante.

Los Presidentes Putin y Trump hablaron el domingo 29 en la mañana. La Casa Blanca dijo que ellos están de acuerdo en la importancia de estabilizar los mercados energéticos mundiales, y que van a trabajar junto con las naciones del G20 para combatir al coronavirus y revigorizar a la economía global. Solo un día antes, Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo Nacional de Inversión Ruso, había insinuado que el nuevo acuerdo de producción petrolera podría lograrse entre Rusia y Arabia Saudita si se involucran el Presidente Trump y otros líderes de la "OPEP - plus" y afirmó que, “los esfuerzos para restablecer las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, son en estos momentos tan importantes como nunca, por nuestra parte nosotros vamos a hacer todo lo que podamos, y esperamos que Estados Unidos entienda que esto es necesario”.

Y el Presidente Trump, en conversación con el canal de TV Fox News el lunes temprano, sobre su próxima llamada con Putin, hizo hincapié en la alianza de Estados Unidos y Rusia en la Segunda Guerra Mundial, algo que está casi prohibido en la narrativa de los grandes medios de comunicación estadunidenses hoy.

Por otro lado en la rueda de prensa del domingo vimos al Presidente Trump abandonar por completo la idea de poner a funcionar la actividad económica lo más pronto posible, y le dio la palabra a sus asesores el doctor Anthony Fauci y la doctora Deborah Birx, y otros expertos en epidemias que se reunieron con él el domingo en la mañana y le presentaron un nuevo modelo de la curva del virus en Estados Unidos. Este modelo pronostica evidentemente que sin la completa estrategia de prevención puede suceder la muerte de 2.2 millones de estadounidenses por COVID-19; y entre 160,00 y 220,000 muertes si se continúa con la estrategia de prevención en su totalidad, con una campaña más agresiva para hacer pruebas de despistaje y de un mapeo del contagio, comenzando con las zonas menos golpeadas. Trump dijo: "Aspirábamos a que fuera en Semana Santa. Pero cuando escuchamos esas cifras… No queremos que haya un rebote… Quiero que el mundo se deshaga de esto, todos los 151 países”.

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