El capitán del portaviones nuclear que desafió la estrategia de guerra permanente

9 de abril de 2020

8 de abril de 2020 – El capitán de navío Brett Crozier, en su ahora famosa carta del 30 de marzo —en la cual hizo un llamado a la directiva de la Armada de Estados Unidos a que actuasen rápido para impedir que su buque, el portaviones nuclear USS Theodore Roosevelt, fuese infestado con la epidemia del coronavirus novel— terminó por desafiar las bases axiomáticas de la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS, por sus siglas en inglés) redactada por los neoconservadores más lunáticos del gobierno de Trump en 2017. La NSS declara a China y a Rusia como adversarios estratégicos que se tienen que contener mediante el poderío militar de Estados Unidos.

Luego de que su carta se filtró al diario San Francisco Chronicle el 31 de marzo, el secretario en funciones de la Armada, Thomas Modly, relevó a Crozier de su cargo. La tripulación del portaviones vitoreó al capitán cuando bajó del barco, y Modly regaño a la tripulación por ello; posteriormente Modly tuvo que renunciar cuando todo esto salió a la luz pública. Actualmente la Armada lleva a cabo una averiguación interna para decidir sobre el caso; pero esto ahora es en realidad una cuestión secundaria.

La cuestión principal —como se refleja en las diatribas cada vez más histéricas y demenciales de Modly desde el 2 de abril cuando relevó a Crozier de su cargo hasta el 7 de abril cuando se vio forzado a renunciar—es la afirmación de Crozier en su carta de que “no estamos en guerra”, y por lo tanto su buque debe abortar la misión en curso y regresar al puerto más cercano para salvar a la tripulación del virus.

Desde el 2 de abril, Modly repitió en tonos cada vez más histéricos su respuesta a esa cuestión precisamente de que “no estamos en guerra”. Hasta llegar a su desquiciado regaño a la tripulación del portaviones Roosevelt el lunes 6 de abril, luego de volar hacia la otra mitad del mundo para darles el regaño en persona, a la tripulación del barco estacionado en la base naval de Guam. Modly no solo insultó a Crozier en lo personal (a quien calificó de “demasiado estúpido o ingenuo” para ser capitán de un portaviones) sino también a su tripulación por darle su apoyo. Acusó a Crozier de amenazar la seguridad nacional de Estados Unidos por revelar el estado de deterioro de la tripulación a bordo del portaviones. “Salió al público información delicada sobre nuestra nave de guerra más grande y más poderosa. No me puedo permitir esperar y ver si este lapso de juicio fue solo una aberración. Los intereses y riesgos de nuestra seguridad nacional simplemente son demasiado altos para eso”, escribió Modly en una carta al director del diario New York Times que se publicó el 6 de abril.

Modly dejó en claro que él y sus secuaces consideran que realmente Estados Unidos sí está en guerra con China. Y esto, a pesar del hecho de que el Presidente Trump se ha referido con frecuencia al Presidente de China, Xi Jinping, como su amigo, y que ha elogiado la cooperación con China y ha hablado de la importancia de las buenas relaciones con Rusia, incluso antes de asumir la Presidencia. “Una de las cosas [de la carta de Crozier] que más me molestó fue lo de decir que no estamos en guerra, que técnicamente no estamos en guerra”, le dijo Modly a los marineros del portaviones, cuando les habló a través del altavoz del buque en Guam. “Pero déjenme decirles algo, que el único motivo por el cual estamos lidiando con esto ahora mismo es porque un gran régimen autoritario llamado China no fue comunicativo sobre lo que sucedía con este virus y pusieron en riesgo al mundo para protegerse y para proteger sus reputaciones”, les espetó. Este estado mental desquiciado contra China es el mismo que comparten sus antiguos compañeros de clases en West Point, el secretario de Estado Mike Pompeo y el secretario de Defensa, Mark Esper.

Entonces, ¿cuál es el espanto? Resulta que Modly es uno de los proponentes de un nuevo programa de la Armada que se llama “Educación para la fuerza naval”, el cual está orientado, entre otras cosas, a eliminar la cognición humana del proceso de toma de decisiones. “Frente a este contexto estratégico [el de la Estrategia de Seguridad Nacional de 2017], los desafíos de las nuevas tecnologías, tales como la inteligencia artificial y el aprendizaje con máquinas, crean lo que hemos denominado una ‘Era cognoscitiva que presagia cambios dramáticos, muy similares a las revoluciones industrial e informática del pasado”, dice la carta de presentación del informe de 2018, de 428 páginas, titulado Educación para la fuerza naval. “Cuando se aplican estos cambios al espectro de conflicto, un resultado posible es la ‘hiperguerra’, un ambiente de combate en donde las decisiones determinantes en la batalla se deben tomar en microsegundos. Una cuestión decisiva en nuestro análisis fue la evaluación de cómo la empresa educativa naval está respondiendo a estos factores nuevos”.

Obviamente, ni siquiera una persona sumamente educada y entrenada puede tomar decisiones en microsegundos. Eso solo se puede hacer mediante la aplicación de la tecnología de computación y de la inteligencia artificial. Los devotos de la geopolítica como Modly, creen que la inteligencia artificial y las máquinas de aprendizaje los harán invencibles en una “hiperguerra” contra otra gran potencia en la pelea que se vendrá, inevitablemente, con muy poca o ninguna participación del Presidente en la cuestión decisiva de la guerra o la paz.

“Lo más predecible que podemos decir sobre el futuro es que será impredecible”, dijo Modly el 2 de marzo en una declaración en donde dio a conocer un informe de 24 páginas sobre el nuevo programa educativo.

La biografía oficial de Modly señala que antes de ocupar su puesto en el Pentágono, fue el director gerente de la firma PwC Public Sector (que es parte de Price Waterhouse Coopers) y ahí fungió como el líder de la división Global Government Defense Network (Red global de defensa del gobierno) en donde “fue el socio principal en la cuenta que tenía la firma en la OTAN”. Luego dirigió “equipos de desarrollo económico” en Iraq y en Afganistán. Sin embargo, el inspector general del Pentágono ha informado que los programas de reconstrucción en Iraq y en Afganistán, resultaron repetidamente un fracaso, debido a la corrupción, incompetencia y muchos otros problemas.

Casi de inmediato se filtró una transcripción y un audio parcial de la perorata de Modly a bordo del Roosevelt, que se publicaron en una gran variedad de medios noticiosos. El desquiciado discurso no solo provocó el enojo de los marineros a quienes se dirigía, sino que desde el Congreso salieron demandas para que renunciara de inmediato, cosa que finalmente hizo el martes por la noche.

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