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Una crisis doble, una solución única

14 de abril de 2020
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Marineros asignados al portaviones USS Theodore Roosevelt reciben la comida para los marineros que resultaron negativo en la prueba de COVID-19 y están hospedados en hoteles locales en Guam, 7 de abril de 2020. (Foto del marinero de 1ª clase Julio Rivera).

14 de abril de 2020 — La pandemia global del coronavirus sigue propagándose a un ritmo pasmoso. El 10 de abril había alrededor de 1.5 millones de casos en todo el mundo; el 12 de abril, había 1.8 millones de personas infectadas. Para el 10 de abril se contaban alrededor de 80,000 muertes por la COVID-19; dos días después el número de personas fallecidas aumentó a 111,000. Más de 20,000 de esas personas fallecidas ocurrió en Estados Unidos.

Tenemos que hacer hincapié en que este es el panorama mundial antes de que la pandemia golpee con toda su fuerza a las naciones menos desarrolladas. La devastación en estos países pobres, saqueados hasta el tuétano por el sistema financiero transatlántica en quiebra, en toda probabilidad será mucho mayor de lo que ha sido hasta ahora en el sector desarrollado.

Y ahora India, que tiene una población de 1,300 millones de personas, se enfrenta a la crisis del coronavirus, la más grande que jamás se haya visto en el planeta.

Al mismo tiempo, el mismo sistema financiero que creó las condiciones que hicieron posible esta pandemia, está utilizando a los bancos centrales de todo el mundo –en especial a la Reserva Federal de Estados Unidos— para meterse una hiperinflación en un frenesí de especulación que va a terminar con una explosión de todo el sistema.

En el discurso que dio Helga Zepp-LaRouche, en la reunión del Proyecto Manhattan el 11 de abril, ella abordó la naturaleza subyacente del problema, y la solución al mismo:

“Muchas de estas personas creen que simplemente pueden seguir haciendo que los bancos centrales pongan billones y billones de dólares y euros, como hace la Reserva Federal, que emitió no solo $2 billones de dólares para aspectos distintos de la economía —hogares, pequeñas industrias, y otra cosas—sino que además emitió $4 billones de dólares para oxigenar al sistema financiero. Todos los bancos centrales prácticamente decidieron que van a inyectar liquidez sin limitaciones al sistema. No hay forma alguna en que pueda sostenerse este sistema de $1,800 billones (millones de millones) de dólares de burbuja especulativa.

“No hay una solución rápida. No se puede simplemente abrir la economía; no se puede simplemente seguir inyectándole dinero al sistema, porque si no se abordan las razones fundamentales de por qué el mundo llegó a esta crisis, no va a haber forma de salir de ella.

“¿Cuáles son las razones fundamentales? Mi finado esposo, Lyndon LaRouche, advirtió en 1971 que esto iba a suceder. Más tarde dio muchos más detalles y ya desde 1974 en adelante, advirtió que si se reducían los niveles de vida por períodos muy largos, y si la capacidad nutricional de continentes enteros se reduce por debajo del mínimo biológico, entonces habría el peligro de que estas poblaciones desnutridas de los países en desarrollo se convertirían en caldos de cultivo para las epidemias y pandemias de enfermedades viejas y nuevas. Esto es lo que ha sucedido ahora, el problema que tenemos enfrente, porque la densidad relativa potencial de población real, ha caído por debajo del número de la población actualmente viva.

“Esto es lo que vemos en estos momentos, en especial en los países en desarrollo, donde no solo tienen que enfrentar la pandemia del coronavirus, sino que golpea a una población ya completamente empobrecida, con enjambres de langostas en la mayoría del Este de África, la desnutrición de 60 millones de niños solo en África, una enorme cantidad de personas infectadas de HIV y tuberculosis, y mucho más. Cuando la pandemia golpee a estas poblaciones, las consecuencias solo pueden ser catastróficas.

“De manera que, el llamado que estamos haciendo —y este es el único modo en que podemos resolver este problema; no existe otra solución, no vale un acuerdo sobre un solo aspecto, ningún enfoque mínimo será suficiente. Tenemos que responder a esta situación construyendo un sistema de salud global, un sistema de salud decente en cada uno de los países del mundo. El estándar que se tiene que utilizar es exactamente el de la ley Hill-Burton de 1946 en Estados Unidos; que estipulaba, solo para mencionar una cifra importante, que debían haber 4.5 camas de hospital por cada 1,000 personas. El número actual de camas de hospital en Estados Unidos, a consecuencia de la privatización del sector de la salud, es de 2.8 camas por 1,000 personas. En Sudáfrica es de solo 0.7 camas por 1,000 personas. En Nigeria, son 0.5 camas, y una quinta parte de toda la población del África subsahariana vive en Nigeria”.

Zepp-LaRouche terminó diciendo: "Ahora hemos llegado realmente al punto en el que tenemos que encontrar nuestra humanidad en un nivel completamente diferente. Si hacemos eso, yo creo que podemos superar la geopolítica, podemos superar las confrontaciones y la guerra como forma de resolver los conflictos, y encontrar una nueva forma en que todas las naciones puedan trabajar juntas en beneficio de una especie, de una humanidad. Yo apelo a todos ustedes a que se unan a este esfuerzo, porque la situación va a empeorar. Desafortunadamente, estoy absolutamente segura de que todavía lo peor está por venir.

“Sin embargo, si utilizamos eso para unirnos en esta tarea para crear un nuevo orden económico mundial, comenzando con un sistema de salud mundial, yo creo que podemos salir de esta crisis y podemos llegar a ser más humanos".

Estas son las cuestiones precisamente que se abordarán a fondo en la teleconferencia del Instituto Schiller, el fin de semana del 25 y 26 de abril, "¡La existencia de la humanidad depende ahora del establecimiento de un Nuevo Paradigma!".