La pandemia acaba con los axiomas de seguridad nacional de la atención a la salud

17 de abril de 2020

16 de abril de 2020 — El Presidente Donald Trump está recibiendo gran parte de la culpa por la gravedad de la pandemia del coronavirus, en particular por el desmantelamiento del grupo de trabajo para la preparación de la pandemia dentro del Consejo de Seguridad Nacional bajo John Bolton en 2018, pero los expertos que consultó el sitio noticioso Roll Call advierten que el país corre el riesgo de perder algunas de las enseñanzas de lo que es la mayor crisis de salud pública en un siglo, si el oprobio se acumula únicamente a los pies de Trump (por no hablar de la histeria demente de “culpar a China). Más bien, dicen que la culpa es compartida, que se remonta a décadas y que pasa por muchas presidencias de ambos partidos políticos. Los gobiernos anteriores de George W. Bush y de Barak Obama hicieron lo mismo al principio de sus mandatos, aunque luego se apresuraron a restablecer sus grupos de trabajo cuando se enfrentaron a una amenaza biológica. Los motivos fueron los mismos: los burócratas de la seguridad nacional no querían nada con la preparación de desastres, en especial para las amenazas de pandemia.

“No se trata de una o dos personas prejuiciadas”, dijo el contralmirante retirado Kenneth Bernard, quien se desempeñó como asistente especial del Presidente para seguridad y salud, durante los gobiernos de Clinton y de George W. Bush. Le gusta señalar que la viruela mató más gente en el siglo 20 que todas las guerras de ese siglo juntas. “Se trata de todo un sistema que preferiría que no se incluya a la salud pública en la seguridad nacional”.

“Al sector de seguridad no le entusiasma que le digan que las cuestiones como las pandemias, sobre las que tuvieron apenas un entrenamiento mínimo en la Escuela Kennedy, en la Escuela de Servicio Exterior de Georgetown, en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chicago, en los escuelas militares de guerra, o en la academia del FBI, se deban de considerar problemas de seguridad de primera línea”, escribió Bernard en un ensayo de 2013 para la revista Biosecurity and Bioterrorism.

De Bolton, dice Bernard: “Le importaba una mierda, estaba ocupado en Corea del Norte y no le importaba si se organizaba la oficina de planificación de la preparación. Y eso porque es como el clásico machito de seguridad nacional [que cree que] los hombres de verdad hacen política de confrontación binacional”.

Mientras tanto, la pandemia está haciendo naufragar (afortunadamente) la “reforma” de 2017 del sistema de salud militar, que tiene como objeto reducir la dotación de personal médico militar en 18,000 acantonados. El 14 de abril, Kaiser Health informó que la reforma del Departamento de Defensa, y un proceso de reforma paralela en la Administración de Salud de los Veteranos (VHA, por sus siglas en inglés) tenía el propósito de descargar a millones de beneficiarios en el sistema de salud civil, en aras de la reducción de costos y las “eficiencias”. Pero entonces la pandemia del coronavirus metió una tranca en el proceso de implementar esos planes, porque demostró que las reformas no dejan capacidad de respuesta en el sistema para responder a las crisis reales.

“El COVID-19 ha mostrado la debilidad general de tratar de basar todos nuestros sistemas en un objetivo de máxima eficiencia”, dijo Kayla Williams, una veterana del Ejército y directora del programa militar, de veteranos y la sociedad, en la organización New American Security (Nueva Seguridad Americana) con sede en Washington, D.C. “Cuando se trabaja con modelos de eficiencia total, no se tiene ninguna capacidad para ajustarse a las crisis”, explicó (énfasis nuestro).

En la VHA, las reformas han dejado una planilla de solo 49,000 empleados, incluyendo médicos y enfermeras. Para el 14 de abril, la VHA tenía 4,261 casos de coronavirus en su sistema y 257 muertos.

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