Bancos de alimentos en crisis por la nueva demanda en masa

17 de abril de 2020

16 de abril de 2020 – El crecimiento explosivo de gente que llega a los Bancos de Alimentos en todo Estados Unidos, sobrepasan en mucho la capacidad de atención que tienen esas instituciones, y es uno de los resultados del plan de encierro en casa en los estados y condados de Estados Unidos (en donde se han registrado ya 16 millones de nuevos desempleados que solicitan el seguro de desempleo, pero que aún no les resuelven la solicitud) como parte del plan de combate al COVID-19; es también consecuencia de la caída de los niveles de vida del estadounidense desde hace tiempo, que muestra ahora la cantidad de personas que no tienen ninguna capacidad de ahorro y que viven al día.

El 9 de abril, el Banco de Alimentos de San Antonio, Texas, quedó abrumado. Llegaron más de 10,000 personas a varios centros de distribución del Banco de Alimentos de San Antonio. Se habían registrado en línea 6,000 familias, pero se apareció casi el doble. En uno de los centros más grandes, llamado Tenders Village, donde hay un mercado de segunda al sur de la ciudad, se alinearon miles de carros desde el amanecer. El sitio informativo Upworthy.com informó el 13 de abril que “debido a la gran demanda, el evento de distribución terminó cuatro horas después de su hora de cierre programado, mientras que miles de personas aguardaban en la fila a una temperatura de 32º C”.

El presidente del Banco de Alimentos y gerente general, le dijo al periódico San Antonio Express-News el 9 de abril que “fue un día duro”, en el día más largo de distribución en los 40 años de historia de esta organización de beneficencia. “Nunca habíamos recibido una demanda tan grande como la que tenemos ahora”, dijo. Un grupo de 400 voluntarios distribuyeron un millón de libras de carne; Cooper teme que al banco de alimento se le agotará la comida en unas tres semanas. Las fotos de los carros alineados para recibir comida se ven como una carretera de varios carriles repleta a la hora de mayor circulación.

Esta crisis está sucediendo en cientos de localidades demasiado grande como para enumerarla, pero algunos casos son ilustrativos.

** En un mes promedio, Brian Barks, el gerente del Banco de Alimentos de Heartland, gasta unos $73,000 dólares en la compra de alimentos para distribuir a los necesitados en todo el estado de Nebraska y el oeste de Iowa. El mes pasado, gastó $675,000 dólares, nueve veces el promedio.

** En las últimas dos semanas y medio, el banco de alimentos Feeding San Diego compró 36 camiones de alimentos. Eso es mucho más de lo que normalmente compra este banco en todo un año.

** En la Ciudad de Nueva York, la operación de beneficencia para alimentación llamada City Harvest, informó que 82 de los programas de alimentos que distribuye, han tenido que cerrar por precauciones y por falta de personal. City Harvest calcula que en esa ciudad de más de 8 millones de personas, hay 2.5 millones de personas que batallan para conseguir lo necesario a diario, muchos de ellos no tienen para comer. La discontinuación de muchas de las actividades de City Harvest sucede en medio de una situación en la que la Ciudad de Nueva York tiene más de 110,000 personas infectadas de COVID-19 y donde ya han muerto más de 10,000 personas por esa causa.

El gobernador de Ohio, Mike DeWine, emitió el 13 de abril una orden ejecutiva para asignar unos $5 millones de dólares a los bancos de alimentos de Ohio; en Texas, los bancos de alimentos han presentado una solicitud de asistencia al gobierno estatal ante el Departamento de Gestión de Emergencia, por un monto de $12 millones de dólares.

La verdadera escala de la necesidad es en realidad de dos, o tres quizás, órdenes de magnitud más grande. El 1º de abril, la mayor organización de ayuda contra el hambre de Estados Unidos, Feeding America, anunció que “se van a necesitar unos $1,400 millones de dólares adicionales en recursos durante los próximos seis meses”, según informa en su sitio electrónico. Hay muchos otros bancos de alimentos que necesitan también recursos y financiamiento.

Lo que se necesita con urgencia en este momento es un esfuerzo nacional centralizado por el ejecutivo federal, desde arriba, para llevar alimentos a los lugares donde se necesitan, ahora mismo, y mantener la operación mientras sea necesario. Las últimas dos leyes federales para ayudar a la población ante la crisis (las leyes del 18 de marzo “Families First” y la del 27 de marzo “CARES”) incluyen financiación para varias categorías de suministro de alimentos: $500 millones para los alimentos escolares; $15,500 millones para el programa de asistencia de bienes básicos (cuya distribución no está clara aún); y $8,800 millones más para programas relacionados para niños en edad de escolar. Entre todo esto, se incluyen dos programas explícitos para los bancos de alimentos, uno de $400 millones y otro de $450 millones.

Pero la logística de la distribución no se ha puesto en marcha aún. Gran parte de la responsabilidad se le ha asignado al Departamento de Agricultura, que no se ha movido mucho, según se muestra en la crisis directa de los productores agropecuarios. (En este enlace hay una reseña con varias fotos de personas y automóviles en los bancos de alimentos: https://www.motherjones.com/food/2020/04/these-photos-show-the-staggering-food-bank-lines-across-america/).

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