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La colaboración internacional bajo ataque, en el momento en que se hace posible un viraje en la agenda mundial

23 de abril de 2020
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El vicepresidente de EU, Mike Pence, habla vía intercom el martes 21 de abril, con empleados de GE Healthcare en Madison, Wisc. (Foto oficial de la Casa Blanca por D. Myles Cullen).

23 de abril de 2020 — Se ha desatado una escalada de insultos diplomáticos en extremo, con maniobras judiciales y provocaciones militares, que constituyen un ataque directo a la colaboración internacional, en el momento en que más se necesita para combatir la pandemia del coronavirus y al virus paralelo de la pestilencia de la usura, del monetarismo y el maltusianismo. Y no se trata simplemente de las persistentes maniobras geopolíticas británicas de los orates de siempre. Esta peligrosa hostilidad está concentrada contra la relación fundamental entre los Presidentes Donald Trump y Xi Jinping, y calculada para tratar de frustrar el enorme potencial que tiene el evento programático internacional del Instituto Schiller del próximo fin de semana, y la movilización en torno a él, que constituye un elemento decisivo para cambiar la agenda mundial hacia un nuevo paradigma.

Nuestra respuesta no puede ser otra que intensificar la movilización para ampliar la participación en esta conferencia.

Mientras tanto en la Ciudad de Nueva York se festejó este martes 21 con una ceremonia virtual la recepción de otro avión de China cargado con suministros médicos, con lo que se pone de relieve la importancia de la relación entre China y Estados Unidos. Pero por otro lado, hay toda una serie de maniobras encaminadas a descarrilar esa dinámica de amistad Trump-Xi. El miércoles, el secretario de Estado Mike Pompeo lanzó una larga perorata durante la rueda de prensa del Departamento de Estado, en contra del Partido Comunista Chino y de la Organización Mundial de la Salud, por encubrir supuestamente el origen y propagación del virus SARS-CoV-2. Luego el asesor económico de Trump, Peter Navarro, director de la Política Comercial y Manufacturera, y ahora coordinador del programa de la Ley de Defensa Nacional, salió en Fox News a acusar a China de “cuatro asesinatos”, que van desde “engendrar” el virus de Wuhan en un laboratorio, ocultarlo durante semanas detrás de la OMS, y luego “absorber” todos los suministros médicos antivirales y enviar versiones “falsificadas” a Estados Unidos; y luego alega que la población estadounidense se cree esas vilezas.

El mismo martes, el estado de Missouri presentó una demanda judicial contra China por daños causados debido a la mala conducta con relación al virus. El miércoles, el estado de Mississippi anunció que hará lo mismo. A esto se le agregan las provocaciones militares, como la maniobra de los tres buques de guerra estadounidenses que se encuentran en el Mar de China Meridional, en la vecindad de los buques chinos.

Mientras tanto, la pandemia mundial y la situación económica exigen deliberación internacional y acciones prácticas, no mentiras ni agresiones. El martes, el Consejo de Seguridad de la ONU escuchó un informe del director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, David Beasley, sobre la necesidad urgente de grandes volúmenes de bienes de primera necesidad que van a necesitar 36 países con urgencia para su supervivencia. Si no hay respuesta, advirtió que se verá una “pandemia de hambruna”.

La conferencia del próximo fin de semana retomará la discusión con expertos internacionales, para garantizar que haya una respuesta integral, comenzando con el reforzamiento de la agricultura en el mundo, hasta la organización de la logística para transportar esos bienes. Lo mismo con todos los bienes básicos, de la industria, la energía, el agua, el combustible, etc. Este es el respaldo esencial para las medidas de emergencia contra la pandemia, y para garantizar un sistema mundial de seguridad de la salud que se tiene que poner en marcha.

Toda esta activación de la economía física solo puede ocurrir mediante la implementación de las Cuatro Leyes de LaRouche, de manera apropiada en cada nación, y precisamente para iniciar este proceso es necesario que los dirigentes de las potencias de mayor peso, Estados Unidos, China, Rusia e India, se reúnan a la brevedad posible.

Para ello tenemos que garantizar la máxima participación en las deliberaciones históricas del próximo fin de semana.