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Fallo del Tribunal Superior alemán golpea los rescates bancarios, un ataque al sistema imperial de la City de Londres.

7 de may de 2020
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La Corte Federal Constitucional (Bundesverfassungsgericht) con sede en Karlsruhe, Alemania (Foto: User:RoBi / German Wikipedia).

7 de mayo de 2020 – Cuando el máximo tribunal de Alemania falló a principios de semana que los constantes rescates bancarios que viene haciendo el Banco Central Europeo (BCE) a los bancos más grandes de Europa, son ilegales porque transfieren riqueza de la población a esos bancos, dio solo un paso, pero un paso muy importante para acabar con la política del imperio británico que ha arruinado las economías industriales por 50 años. Esta decisión apunta a lo que el movimiento de LaRouche ha venido organizando, acabar con el control financiero imperial de los bancos de la City de Londres sobre los sistemas económicos y financieros globales, para instituir en su lugar un sistema crediticio internacional acorde al Sistema Americano de economía de Alexander Hamilton y Lyndon LaRouche.

Inmediatamente después del gran crac financiero de 2008, cuando esos bancos derrumbaron las economías nacionales del mundo debido a sus especulaciones desatadas, en la reunión del G20 en abril de 2009 en Londres, la City de Londres se salió con la suya para dictar a las naciones del mundo lo que sería la respuesta al crac. Se decretaron los salvatajes para los grandes bancos, que se impusieron en las naciones de mayor peso económico, y se aumentó en $500 mil millones de dólares la contribución al FMI para ampliar esos salvatajes. En estos últimos 11 años ha habido enormes transferencias de riqueza de los más pobres y de la clase media, hacia los grandes bancos que son ahora más grandes, y a las corporaciones que son los dueños de ellos. Ningún tribunal había intervenido hasta ahora de manera significativa frente a este robo, e incluso algunos tribunales lo han protegido contra países en desarrollo, como ha sido el caso de Argentina.

Hace 50 años que los bancos de la City de Londres acabaron el sistema de Bretton Woods diseñado por el Presidente Franklin Roosevelt para la posguerra; el único sistema que logró crecimiento económico y desarrollo relativo hasta la década de 1970, luego de la devastación de la Segunda Guerra Mundial. El sistema de Roosevelt estaba orientado a fomentar la productividad, el avance científico y tecnológico y el empleo productivo, en consonancia con el Sistema Americano. Pero desde hace 50 años la City impuso el sistema del casino global, con “tipos cambio flotantes”, que desató la especulación financiera y monetaria, las burbujas y los cracs, y sus consecuentes salvatajes a costa de la economía real y del empleo. En 2009 se salieron con la suya por diez años más de lo mismo. Y desde marzo de este año han venido imponiendo un salvataje mucho mayor como “respuesta” al impacto económico de la pandemia del coronavirus.

Las bandas de banqueros y sus economistas han reaccionado con la histeria de costumbre ante el poderoso golpe que asestó el alto tribunal alemán el 5 de mayo. El BCE protestó contra la decisión soberana de Alemania, y alegó que “la Corte de Justicia de la Unión Europea determinó en diciembre de 2018 que el BCE actúa dentro de su mandato de estabilidad de precios”, como si se tratara solo de mantener precios estables cuando imprime 750 mil millones de euros al año para transferirlos a los grandes bancos y absorber sus activos tóxicos. Un asustado miembro del Parlamento Europeo, Guy Verhofstadt, ex primer ministro de Bélgica, publicó en Twitter: “Si todas las cortes constitucionales de cada Estado miembro empieza a dar su interpretación propia de lo que Europa puede o no puede hacer, es el principio del fin… Claramente, ahora que la Corte Constitucional alemana trata de cortarle las alas al BCE, la Comisión Europea tiene que asumir su responsabilidad política”. George Calhoun se quejó luego en las páginas de la revista Forbes: “Ayer, la Corte Constitucional alemana (la Bundesverfassungsgericht, si quieren) el equivalente alemán más cercano a la Corte Suprema de Estados Unidos, básicamente mató todo el programa de emisión cuantitativa del BCE”.

Pero se tiene que poner fin no solo al BCE, sino a todas las medidas que durante 50 años han alimentado con la especulación financiera a esos bancos que han convertido en un casino de apuestas con derivados financieros a la economía global, que le han impuesto deudas impagables a los países del sur, la desindustrialización, bajos salarios y austeridad genocida. Ese sistema cerró los hospitales y las capacidades de salud pública que ahora son tan necesarias. Aumentó la pobreza extrema en los países en desarrollo, mientras que China eliminó la pobreza para 850 millones de personas. De tal modo que los países en desarrollo ahora están indefensos contra la propagación del COVID-19, a menos que las potencias de mayor peso se muevan para crear un sistema de salud pública global.

Estados Unidos, Rusia, china e India, las potencias que las operaciones de inteligencia del imperio británico ha tratado de desbaratar constantemente, tienen que convocar esa cumbre para empezar a construir un nuevo sistema crediticio internacional, para retornar al propósito original del sistema de Bretton Woods.

Ese es el objetivo de la conmemoración del Día de la Victoria en Europa, que realizará el Instituto Schiller por Internet, este sábado 9 de mayo, con interpretación al español.