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¿La “recuperación” de Wall Street depende de una vacuna? La recuperación depende del Nuevo Bretton Woods de LaRouche

19 de may de 2020
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El Presidente Donald J. Trump, el día que anunció la postulación de Jerome Powell como presidente del Consejo de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal, el 2 de noviembre de 2017. (Foto oficial de la Casa Blanca por Andrea Hanks).

19 de mayo de 2020 – El presidente de la Reserva Federal de EU, Jerome Powell, está claramente preocupado de no poder contener el crac financiero; en los últimos cinco días dio dos entrevistas, y va a presentar testimonio ante el Senado hoy, para decir que el paquete de “alivio” de más de $3 billones de dólares del Departamento del Tesoro y del Congreso, no es suficiente para una “recuperación” de la economía. En el programa “60 minutos” de la cadena CBS, Powell dijo que la economía de Estados Unidos va a tener un desplome de un 30% en su PNB y un desempleo de un 25% durante el segundo trimestre (o sea, de abril a junio). La economía de Estados Unidos no se va a recuperar sino hasta finales de 2021, y no sin más billones de apoyo fiscal, y siempre y cuando se encuentre una vacuna para la COVID-19.

Pero Powell no dijo lo que sabe muy bien, que el coronavirus está provocando la implosión de una burbuja financiera que tiene de todo, y en el centro la enorme deuda corporativa impagable. Eso es lo que dice el nuevo Informe de Estabilidad Financiera 2020.

Según Powell, el desplome de la demanda ha generado un colapso deflacionario. En otras palabras, un gran sector de la población no tiene capacidad de compra, o sea, no hay demanda; pero no porque no necesiten, sino porque no tienen medios para hacerlo. La caída en su capacidad adquisitiva es tan grande, que la demanda de quienes sí tienen capacidad no compensa la caída, y de ahí el colapso “deflacionario”, no en los artículos que compran las personas que todavía pueden ir al supermercado, sino un colapso deflacionario en los títulos valor, en las montañas de papel que se cotizan en las bolsas y en los mercados financieros subterráneos.

Pero Powell (ni nadie en Wall Street, ni en el Departamento del Tesoro, ni en el Congreso) no tiene idea de cómo crear demanda mediante la generación de crédito soberano orientado a la expansión económica-física real, al estilo hamiltoniano, o para los proyectos de infraestructura. Powell espera que haya una vacuna (¡hágame usted el favor!). Y mientras tanto, solicita que el Congreso le de dinero a la gente, a los estados y municipios, a los hospitales, y sobre todo a los mercados financieros, para “estimular” la demanda; mientras tanto, sin ningún estímulo para la economía real, la producción agropecuaria e industrial sigue en desplome.

En realidad, Wall Street y la City de Londres están esperando que comience a inflarse otra gran burbuja, la gran burbuja de las “finanzas verdes”, bajo la dirección de Larry Fink y su fondo BlackRock, a quien han contratado tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea para que supervise sus planes de salvataje.

La demanda real está aquí ya, y es extremadamente urgente.

El Presidente de Ghana comprometió a su país el 26 de abril a construir 88 hospitales comunitarios y regionales en los distritos en los que no existen, a partir de este año, y empezar a construir hospitales regionales en las 6 regiones nuevas que no tienen ninguno, para proteger las vidas contra la pandemia que se propaga ahora hacia los países en desarrollo. Prácticamente todos los países en desarrollo necesitan una perspectiva semejante. ¿Cómo va a hacer esto Ghana y el mundo en desarrollo? Solo si las principales potencias tecnológicas acuerdan iniciar un sistema de crédito internacional diseñado para financiar la exportación de bienes de capital e infraestructura económica a los países en desarrollo. Se necesitan decenas de miles de hospitales nuevos. Se necesitan muchos millones de empleos productivos nuevos, o si no, habrá millones de muertes innecesarias por la COVID-19.

El Ministerio de Energía de Sudáfrica está buscando de dónde importar unos doce reactores nucleares modulares para satisfacer su enorme déficit energético. En todos los países en desarrollo es urgente resolver el enorme déficit en generación de energía para construir nuevos hospitales y para los hogares. Más de mil millones de personas en el mundo no tienen acceso a la electricidad. ¿Cómo se puede satisfacer esa necesidad, por ejemplo con reactores nucleares modulares, en medio de una pandemia a fin de salvar vidas? Para empezar, es necesario que se reúnan cuando menos los líderes de Estados Unidos, China, Rusia e India, para restaurar mínimamente el sistema crediticio del antiguo sistema de Bretton Woods de Franklin Roosevelt.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU ha advertido que si no se da marcha atrás a la pérdida de empleos, de ingreso y de la producción de alimentos que está sucediendo en todo el mundo, mediante acciones de emergencia, pueden llegar a morir tantas personas de hambre, al día, como todas las que han muerto hasta ahora por la pandemia. Estas acciones de emergencia solo se pueden iniciar con un nuevo orden económico que garantice la autosuficiencia alimentaria de todas las naciones, y de inmediato es necesario dar a los productores agropecuarios todo el apoyo necesario para que produzcan todos los alimentos que puedan.

Un Nuevo Bretton Woods, diseñado efectivamente para fomentar el desarrollo industrial y agropecuario rápido en el hemisferio sur, como el que conceptualizó Lyndon LaRouche, y que planteó en grandes proyectos de desarrollo por décadas. Este se tiene que crear ya. Helga Zepp-LaRouche emitió un llamado para que se reúnan esas cuatro potencias para iniciar este nuevo orden. El Instituto Schiller ha propuesto un “Proyecto Apolo” para crear un sistema mundial de salud y ella ha emitido un llamado para organizar el apoyo mundial necesario. ¡Incorpórate a esta movilización!

Cualquier otro enfoque a la “recuperación”, que no considere este salvavidas basado en la cooperación para el desarrollo, va a terminar en otra gran burbuja de “finanzas verdes” controlada por Wall Street, sobre un mar de cadáveres regados por todo el mundo.

Exige ya la formación de un Nuevo Bretton Woods como el que previó LaRouche.