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¿Es Mike Pompeo el “Anónimo”? Algunos datos que indican que podría ser

19 de may de 2020
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El secretario de Estado Mike Pompeo y el secretario del Tesoro Steven Mnuchin hablan con los periodistas el martes 10 de septiembre de 2019, en el Salón de Prensa James S. Brady de la Casa Blanca. (Foto oficial de la Casa Blanca por Andrea Hanks).

19 de mayo de 2020 — Aunque las efemérides del golpe contra el Presidente Donald Trump se desvanecen una tras de otra, no es fácil olvidar aquella del descarado anuncio del “Anónimo” en el diario New York Times el 5 de septiembre de 2018. “Anónimo” alegaba ser un prominente funcionario del gobierno de Trump, que trabajaba con la “Resistencia” para salvar al país del Presidente. Aunque quizás no le quede el chaleco a la perfección, Max Blumenthal tiene un artículo explosivo en el blog Grayzone del 14 de mayo, en donde expone por qué Pompeo podría muy bien ser ese traidor. Blumenthal detalla en su artículo la operación de espionaje que se perpetró en la embajada ecuatoriana en Londres en contra de Julian Assange. Éste se encontraba en la embajada de Ecuador en Londres, luego de que el entonces Presidente Rafael Correa le concedió el asilo.

Blumenthal hace recaer toda la sucia operación de espionaje en Pompeo. De acuerdo al relato completamente documentado de Blumenthal, la CIA bajo la dirección de Mike Pompeo reclutó a la empresa de seguridad española que contrató la embajada de Ecuador, UC Global, a través de los agentes de seguridad privada del Hotel Casino Sands de Sheldon Adelson, como el medio para espiar todo lo que hacía Assange y todo el que lo visitara.

Blumenthal no aborda el lado británico del asunto, aunque una operación de ese calibre no se podría haber ejecutado sin el permiso explícito y la participación de los británicos.

La revelación arroja mucha luz sobre el por qué ocultó Pompeo lo que le explicó el ex director técnico de la Agencia de Seguridad Nacional, Bill Binney, el 24 de octubre de 2017. El Presidente Donald Trump había encargado a Pompeo, entonces director de la CIA, que se reuniese con Binney, quien le demostró en base a un estudio forense, que los documentos robados a la computadora del Comité Nacional Demócrata (CND) que publicó WikiLeaks, no fueron hackeados por ningún ruso ni nadie a través de la Internet, sino que todo era más bien coherente con el hecho de que hubo una filtración desde adentro. La farsa de que “los rusos hackearon al CND” es el fundamento de toda la operación del Rusiagate en contra de la Presidencia de Trump.

Como director de la CIA, Mike Pompeo, a espaldas de Donald Trump y sin conocimiento de este, al momento de la reunión con Binney se encontraba empeñado a tiempo completo en perpetuar la farsa de la interferencia de Rusia en la elección de Trump, una operación que contemplaba la eliminación de una de las pocas personas capaces de decir lo que sucedió realmente: Julian Assange, director de WikiLeaks. El relato de Blumenthal deja en claro que entre los planes que se consideraron en esta aventura, estaba el envenenamiento o el secuestro de Assange. En este momento, Assange se encuentra preso en la tristemente célebre prisión de Belmarsh en Londres, acusado de espionaje por Estados Unidos. En el lenguaje de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, como en el caso de Lyndon LaRouche, Assange ha de ser eliminado, ya sea bajo pretextos judiciales o de cualquier otro modo.

En su primer discurso público como director de la CIA, el 13 de abril de 2017 –señala Blumenthal—Pompeo soltó una diatriba para despotricar en contra de Assange y de WikiLeaks, a quienes calificó de “operación de inteligencia hostil” instigada y secundada por los rusos. WikiLeaks, proclamó el pomposo y belicoso director de la CIA, se tiene que aniquilar.

Blumenthal destaca que esta declaración de guerra contra WikiLeaks que proclamó Pompeo, ocurrió poco después de la revelación que publicó WikiLeaks en marzo de 2017, sobre las armas de espionaje cibernético que desarrolló la CIA, Vault 7, entre las cuales se cuentan las herramientas de Marble Framework con la cual pueden hacer operaciones de guerra cibernética de falsa bandera. Muchos analistas, entre ellos Bill Binney, piensan que la CIA y sus herramientas del Vault 7, se pudieron haber empleado para insertar la pista con evidencias falsas que supuestamente tienen las computadoras del CND con la firma del personaje ficticio de Internet “Guccifer 2.0”. Esa supuesta “prueba” es lo que se ha utilizado, como única “prueba”, para alegar que los rusos atacaron las computadoras del CND y los correos electrónicos de John Podesta, y que utilizaron la información como armas contra la campaña de Hillary Clinton.

Blumenthal documenta que Zohar Lahav, el guardián de seguridad personal de Sheldon Adelson, reclutó a UC Global y a su propietario, David Morales, para espiar a Assange, bajo un acuerdo que tenía UC Global con el gobierno ecuatoriano para proporcionar servicios de seguridad a su embajada en Londres. El relato de Blumenthal se basa en los documentos oficiales que descansan en el Tribunal Superior de España sobre el proceso judicial contra Morales, indiciado por sus acciones contra Assange en octubre de 2019.

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