Se reconoce la inminencia de una explosión económica para el verano

12 de junio de 2020

12 de junio de 2020 — Cada vez más gente se está percatando de que se acerca una crisis económica de gran envergadura en Estados Unidos, en tanto que el enorme influjo de dinero hacia los bancos principalmente —y hasta cierto grado a la población también— está a punto de seguir su curso natural.

El blog BuzzFeed publicó el 10 de junio un artículo que explica cómo es que está a punto de colapso el castillo de naipes del consumidor, basado en posponer el pago de hipotecas y otras deudas de créditos al consumidor, en tanto que se vencerá el flujo de efectivo proveniente del seguro de desempleo para millones de estadounidenses que se quedarán sin nada. El artículo se titula “La verdadera catástrofe económica no ha llegado. Nomás esperen a agosto”, y empieza planteando que: “Luego de una primavera aterradora que se pasó en un encierro y un verano de protestas en las calles, las cosas se van a poner mucho peor en el otoño”.

“La economía estadounidense hoy es como un jumbo jet que planea estable luego de que sus dos motores se incendiaron. En unas seis semanas, es muy probable que vaya a estrellarse en el lado de una montaña. Lo que nos ha mantenido en el aire hasta ahora es un extraordinario programa de alivio del gobierno. En la mayoría de los estados, se han prohibido temporalmente los desalojos, para impedir una crisis masiva de gente sin techo. La mayoría de los pagos por los préstamos federales a los estudiantes también se han suspendido temporalmente, con lo que se elimina el mayor gasto recurrente mensual que enfrentan millones de personas. A los bancos se les ordenó darle a sus clientes un respiro de seis meses en el pago de la hipoteca, si lo solicitan”, explica el artículo de manera pintoresca.

Pero todo esto va a llegar a su fin en el verano. Los embargos hipotecarios son un problema particularmente grave. “Este mes, alrededor de un tercio de los inquilinos no pudieron hacer el pago de su renta, ya sea en partes o todo, pese al dinero del estímulo gubernamental. Una ley federal que prohíbe los desalojos en cualquier propiedad financiada por hipotecas con respaldo de instituciones federales (que son más de la cuarta parte de todas las familias, según los estimados) vence el 25 de julio, a solo una semana antes de que llegue a su fin el principal sustento económico de millones de personas [que reciben los $600 dólares a la semana por seguro de desempleo]. A menos de que se extiendan, las órdenes estatales que prohíben los desalojos en los lugares más golpeados por la crisis de desempleo, también van a terminar en esas fechas: En Florida, el 1º de julio; en California el 28 de julio; y en Nueva York el 20 de agosto. Luego a principios de octubre se tienen que reanudar los pagos de millones de préstamos estudiantiles; los más de 4 millones de propietarios de vivienda que recibieron una pausa de seis meses en el pago de sus hipotecas luego de los despidos masivos de abril, tendrán que reanudar los pagos de nuevo a fines de octubre”. Según algunos estimados, la tercera parte de todas las rentas en Estados Unidos, residenciales y comerciales, no se van a pagar en julio.

El problema no se va a resolver volviendo a emplear en masa a todos los trabajadores desempleados: “Según los estimados, más del 40% de todos los empleos perdidos en los últimos meses, podrían ser permanentes, no temporales”.

En cuanto al lado bancario del estallido, en un largo artículo publicado en The Atlantic, firmado por Frank Partnoy, dice que “el sistema financiero estadounidense podría estar en la cúspide de la calamidad. Esta vez, quizás no podamos salvarlo”. Partnoy explica que fue banquero: “yo formé parte del grupo que estructuró y vendió CDO y CLO [los paquetes de hipotecas convertidos en bonos bursátiles] en el banco Morgan Stanley en la década de 1990”. Partnoy señala que la burbuja de los CDO que desató el crac de 2008, ahora se ha sustituido con instrumentos más explosivos, la burbuja de las “obligaciones de préstamos con garantía” (CLO, por sus siglas en inglés). “Está al acecho en las hojas de balance de los grandes bancos, y podría ser catastrófico… Como resultado de esto, podríamos estar en el precipicio de otro crac, diferente al de 2008, menos en su tipo que en su grado. Este podría ser peor. Hay más de un billón de dólares en préstamos apalancados pendientes actualmente. La mayoría de estos son en CLO”.

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