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Helga Zepp-LaRouche participó en un seminario chino-europeo; reiteró su llamado por una cumbre de las cuatro potencias

15 de junio de 2020
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El Presidente de Rusia Vladimir Putin se reunió con el Presidente Donald Trump en las márgenes de la cumbre del G20 en Osaka, Japón, el 28 de junio de 2019 (Foto: kremlin.ru).

15 de junio de 2020 — Tres días antes de la toma de posesión de Donald Trump como Presidente de Estados Unidos, el 20 de enero de 2017, el Presidente de Rusia Vladimir Putin dijo en una conferencia de prensa en Moscú, de manera directa, que el Presidente entrante de Estados Unidos era objeto de un intento de golpe al estilo del cambio de régimen perpetrado en Ucrania, incluso antes de que prestara el juramento a su cargo.

“En mi opinión”, declaró Putin, “hay varios objetivos; algunos son obvios. El primero es el de socavar la legitimidad del Presidente electo de Estados Unidos… Parece que se entrenaron para esto en Kiev, y ahora están listos a organizar una ‘Maidán’ en Washington para no dejar que Trump asuma el cargo. El segundo objetivo es el amarrar las manos y las piernas al recién electo Presidente con relación a la implementación de sus promesas de campaña, promesas al pueblo estadounidense y a la comunidad internacional”.

Putin se refería obviamente a las promesas que hizo Trump en su campaña electoral de establecer buenas relaciones funcionales con Rusia y con China, entre otros, una perspectiva que el moribundo imperio británico y sus aliados angloamericanos consideran una amenaza existencial a su control sobre el planeta.

En tanto que Estados Unidos y el mundo entero son barridos por una vorágine de crisis económica, política social, no hay nada que los británicos teman más que la posibilidad de una cumbre de las cuatro potencias entre los líderes de Estados Unidos, Rusia, China e India, como lo especificó Lyndon LaRouche desde hace tiempo. Este mensaje precisamente es el que planteó Helga Zepp-LaRouche, fundadora y presidente del Instituto Schiller, en el escenario de un seminario chino-europeo en Internet, la Expo Virtual de Zhejiang en el Comercio de Servicio Digital, en la Sesión de los Servicios de Tecnología de Comunicación IT, que se llevó a cabo el 12 de junio desde la provincia de Zhejiang, China, y países de Europa Oriental y Central.

La ponencia de Zepp-LaRouche se tituló “La Iniciativa de la Franja y la Ruta en el mundo después de la COVID-19: Retos y oportunidades y un llamado para un nuevo paradigma en las relaciones internacionales”, y la presentó durante el “Panel de la Mesa Redonda, discusión sobre el nuevo mecanismo de la cooperación entre los países”. Los siguientes son apartes de su discurso:

“El brote de la pandemia del coronavirus ha cambiado al mundo de manera en que muy poca gente se hubiese imaginado apenas medio año antes. Entre otras cosas, ha descorrido el velo de la fragilidad de un mundo que por décadas ha estado dominado por las instituciones financieras del sistema monetario neoliberal. De manera muy brutal, ha quedado expuesto que la privatización del sistema de salud en los países transatlánticos había dejado a estas sociedades sin ninguna previsión, con suministros insuficientes de mascarillas y ropas protectoras, de ventiladores, de unidades de cuidado intensivo, de capacidad de pruebas y dispositivos de seguimiento, etc.

“En los países en desarrollo, los efectos de la pandemia, que todavía se propaga ahí, la falta de sistemas de salud efectivos es catastrófica, como lo estamos viendo ahora en países como Brasil y Chile. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 60% de la fuerza de trabajo mundial está desplegada en la llamada economía informal, lo cual significa que la gente vive de manera precaria y el encierro económico que se impuso como resultado de la pandemia, amenaza de inmediato el sustento y la existencia misma de esta gente. David Beasley, del Programa Mundial de Alimentos, ha advertido en repetidas ocasiones, que como resultado de la crisis en la producción de alimentos que se ha empeorado con la pandemia y la plaga de langostas que azota ahora a varios países de África y de Asia, el mundo va a sufrir muy pronto una hambruna de ‘dimensiones bíblicas’ y va a matar a 300,000 personas diarias, si no se hace algo al respecto en el corto plazo.

“No fue el coronavirus el que causó la pandemia; fue la falta de verdadero desarrollo industrial. Como lo ha demostrado el caso de las medidas eficaces que implementó el gobierno chino en Wuhan y en la provincia de Hubei, el virus se controló; y si todas las naciones del planeta hubieran tenido un sistema de salud comparable, el coronavirus nunca se hubiese convertido en una pandemia, o cuando menos se le hubiese podido contener en una gran medida. Ya en 1973, mi finado esposo el economista Lyndon LaRouche, había formado un grupo de trabajo sobre biología para investigar el impacto de las políticas monetarias del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial sobre la salud y la esperanza de vida en el sector en desarrollo. Este grupo de trabajo produjo varios estudios integrales en las décadas de los 70 y de los 80, los cuales destacaban que la reducción de los niveles de vida de las poblaciones durante varias generaciones, a causa de las mentadas condicionalidades del FMI, llevaría inevitablemente al resurgimiento de viejas enfermedades y al brote de nuevas enfermedades y epidemias.

“Ahora tenemos a “La grande”, tenemos las crisis simultaneas de la pandemia, una gran crisis en la agricultura, el peligro de la hambruna, y por último, pero no en importancia, otra crisis del sistema financiero que amenaza con ser mucho más grande que la crisis de 2008. Debe ser claro que una continuación de la política como ha sido, solo puede llevar al caos, potencialmente a una catástrofe global, y al hundimiento en un nuevo siglo de tinieblas peor que el siglo 14 en Europa…

“¡Pero hay una perspectiva alternativa! La crisis de toda la sociedad humana es tan enorme, que solo puede funcionar una solución de arriba hacia abajo. Desde el comienzo de este año yo he hecho un llamado para una cumbre de los dirigentes de los cuatro países de mayor peso, China, Rusia, India y Estados Unidos. El mundo necesita una solución que aborde todos los problemas mencionados antes, para establecer un paradigma completamente nuevo entre las naciones. El primer paso debería ser obviamente hacer frente al peligro inminente de un colapso financiero, mediante el establecimiento de un nuevo sistema de crédito en la tradición del sistema de Bretton Woods según la intención de Franklin D. Roosevelt, o sea, para proporcionar grandes cantidades de crédito a largo plazo para la industrialización del sector en desarrollo. Para combatir la pandemia, el primer paso debe ser la construcción de un sistema nacional de salubridad en cada una de las naciones del planeta, porque si no se pone remedio a la causa subyacente del subdesarrollo, no hay garantía de que no habrá muy pronto brotes de nuevos virus que causen más pandemias, hambrunas y plagas. La construcción de ese sistema de salud en cada país puede ser el primer paso para crear 1,500 millones de nuevos empleos productivos…

“Una cumbre entre el Presidente Xi, el Presidente Trump, el Presidente Putin y el Primer ministro Modi, podría adoptar ese plan de salud de emergencia, una Ruta de la Seda de Salubridad, y responder con eso a la necesidad urgente de toda la humanidad e introducir una nueva era de cooperación en la historia de la humanidad”.

NIKE AIR HUARACHE