Agencias de la ONU advierten de inminente crisis de alimentos en Iberoamérica y el Caribe, empeorada por la pandemia de COVID-19

19 de junio de 2020

18 de junio de 2020 — La urgencia de implementar el Plan LaRouche para crear un nuevo sistema financiero global y duplicar la producción de alimentos en el mundo se hace patente ante el informe conjunto que presentaron la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en el cual se advierte que como resultado de la crisis que desató la pandemia de COVID-19, cuando menos unas 16 millones de personas más quedarán en situación de pobreza extrema en la región, para sumar un total de 83.4 millones de personas, y casi con certeza que van a enfrentar una crisis alimentaria y de hambruna debido a su incapacidad de tener acceso a los alimentos.

En el período de 2016 a 2018, señala el informe, ya había unas 53.7 millones de personas que padecían una grave inseguridad alimentaria en la región (“inseguridad” alimentaria se califica la situación en la que una persona no tiene acceso seguro a los alimentos, ya sea por escasez de alimentos o por falta de recursos para adquirirlos). Hoy, el precio de los alimentos se ha elevado más que cualquier otro producto de la canasta básica de bienes de consumo. En países como Venezuela, Haití, y los del “corredor seco” de Centroamérica y las islas del Caribe son particularmente vulnerables, señala el informe, que destaca que las medidas que han tomado los gobiernos hasta ahora son fragmentarias e inadecuadas.

El informe titulado “Prevenir que la crisis de COVID-19 se convierta en una crisis alimentaria: Medidas urgentes contra el hambre en América Latina y el Caribe”, advierte que luego de siete años de crecimiento lento, la región iberoamericana y caribeña podría sufrir la mayor caída del siglo en el Producto Interno Bruto (-5.3%). Como resultado, señaló el representante de la FAO en la región, Julio Berdegué, “podríamos tener revés histórico en la lucha contra el hambre. En cuestión de meses, podríamos perder lo que hemos logrado en 15 años: millones de personas podrían terminar hambrientos. Esa es la gravedad del problema actual”.

Y en declaraciones al diario argentino Pagina 12 el 17 de junio, Berdegué señaló que “esta no es una crisis de cortísimo plazo. Enfrentamos un 2020 que va a ser muy malo y un 2021 muy débil, en el mejor de los casos. Y una cosa es resistir dos o tres meses y otra cosa es resistir uno o dos años. En consecuencia, se vuelve necesario evitar que la crisis sanitaria se convierta en una crisis alimentaria”.

El informe conjunto de las agencias de la ONU propone diez medidas de emergencia para enfrentar el problema inmediato, entre ellas, mayores subsidios para los consumidores y para los productores, un subsidio contra el hambre, que significaría transferencias de efectivo, canastas de alimentos o cupones para toda la población que vive en pobreza extrema por un período de seis meses; reforzar los programas de alimentos escolares para asegurar la alimentación de los niños y adolescentes; y proporcionar programas de apoyo para fomentar la producción “para consumo propio”, que no está claro pero parece promover “agricultura de subsistencia”. Si bien estas medidas pueden servir de alivio inmediato, no son la solución definitiva; para esto se necesita un programa global como el Plan LaRouche para generar 1,500 millones de nuevos empleos productivos.

Se puede leer el informe completo en español en este enlace: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45702/4/S2000393_es.pdf

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