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El imperio británico desata la locura en las calles y en las salas diplomáticas contra el nuevo paradigma; urge la cumbre de las cuatro potencias

25 de junio de 2020

24 de junio de 2020 — Frente a las oportunidades que abre la crisis, en este caso “la grande” verdaderamente, los británicos han desatado a todo su zoológico de orates en el mundo para tratar de contrarrestar las voces de cordura que abogan por un nuevo paradigma de relaciones en el mundo a fin de resolver la crisis realmente. Andan sueltos no solo en las calles sino en las salas diplomáticas. El informe especial que publicó EIR sobre “El Plan LaRouche para reabrir la economía de Estados Unidos; el mundo necesita 1,500 millones de nuevos empleos productivos”, es la respuesta a esta crisis múltiple; es la respuesta necesaria a la pandemia, a la desintegración económica y a las operaciones geopolíticas británicas para crear confrontación social al interior de las naciones, y entre las naciones. El proceso de deliberación urgente para llegar a todos en el mundo que se reconocen como seres humanos a fin de hacer realidad un nuevo orden económico justo, son los diálogos que ha abierto el Instituto Schiller con sus conferencias internacionales, ahora con la próxima este sábado 27, titulada “¿Prosperará la humanidad, o perecerá? El futuro exige una cumbre de las cuatro potencias, ya”.

La locura desatada en las calles, primero en Estados Unidos y ahora en varias partes del mundo se espolea con todo tipo de causas, desde las dificultades económicas y sociales reales, hasta las protestas orquestadas por provocadores profesionales. El domingo en Alemania, una manifestación en Stuttgart se convirtió en un tumulto violento que abrumó a la policía local, que tuvo que pedir refuerzos regionales. El lunes en Italia, más de 12,000 zombis del movimiento M3V se concentraron en Florencia para protestar contra las vacunas, contra la tecnología 5G y contra las restricciones sociales contra la pandemia.

En Washington, DC, el lunes en la noche se congregó un grupo radical violento cerca de la Casa Blanca para tratar de tumbar la estatua del presidente Andrew Jackson, y luego trataron de crear una “Zona Autónoma Casa Negra”, con tiendas de campaña y barricadas, que fue impedido por la fuerza pública. Días antes, en San Francisco California, tumbaron un busto del general Ulysses Grant, el militar que derrotó a los confederados y luego se volvió Presidente de Estados Unidos; ya antes habían tumbado la estatua de Fray Junípero Serra, el misionero que creó las misiones de California; ¡luego vandalizaron el monumento a Miguel de Cervantes Saavedra! Ahora se han lanzado contra las iglesias, porque los ventanales coloreados describen a Jesús como un blanco y a María como europea, y quien organiza esta campaña contra las iglesias es un tal Shaun King, reputado investigador de la Universidad de Harvard.

El Presidente Trump anunció que va a autorizar a las fuerzas públicas a arrestar a los manifestantes violentos bajo el código penal federal para que tengan penas de hasta 10 años de cárcel.

Y todo esto en medio de una pandemia que ha repuntado en 23 estados de Estados Unidos, y un derrumbe económico que ha aplastado a millones de desempleados. Los casos de COVID-19 en el mundo superaron ayer los 9,170,000 con 474 muertos. Estados Unidos, que tiene el 4% de la población mundial, tiene el 20% de todos los casos con más de 2,338,000 y más de 120,000 muertos. En muchas de las localidades de Estados Unidos donde ha repuntado la pandemia, hay una peligrosa saturación de la capacidad hospitalaria y hay cientos de casos de centros de propagación y muertes, desde fiestas desenfrenadas y sin protección, hasta los centros de personas de la tercera edad.

Y aun así, el Presidente Trump sigue haciendo campaña en persona; luego del mitin de masas en Tulsa, Oklahoma, ahora se fue a Arizona, y de ahí para Wisconsin.

En las salas de la diplomacia esa locura toma niveles de peligrosa provocación que pone en riesgo la precaria estructura de seguridad global. El lunes 23 en Viena, Austria, se reunirían los grupos de Estados Unidos y Rusia para hablar sobre el control de armas nucleares. Pero los estadounidenses montaron un ardid publicitario de lo más estúpido, cuando colocaron frente a la mesa de la conferencia una silla vacía y frente a esta varias banderas chinas: El jefe de la delegación estadounidense, Marshall Billingslea fotografió la escena con su celular y luego publicó un tuit con el letrero “China no show”; luego sacó un comentario aludiendo a la “Gran Muralla de secretos”. Las autoridades chinas han dicho repetidamente que no van a participar en ningún diálogo de desarme de este tipo, pues China tiene solo 300 ojivas nucleares, comparado con las 6,000 que tienen Estados Unidos y Rusia cada uno. ¿O acaso sugiere Estados Unidos que reduciría su arsenal al nivel chino? Obviamente nada se ha insinuado en esa dirección. La verdad es que los representantes de EU muestran únicamente que no quieren pláticas serias sobre el tema, y eso arroja sombras oscuras sobre el nuevo tratado de desarme.

Luego en Estados Unidos, el mismo lunes el asesor de comercio y manufacturas del Presidente Trump, el inefable Peter Navarro, exhibió en Washington el mismo carácter de bufonería, con el que más que nada avergüenzan a quien representan. Navarro dijo en la cadena de TV Fox News que el “tratado comercial con China se acabó”. Dijo que los chinos fueron a Estados Unidos el 15 de enero y firmaron un acuerdo comercial, a sabiendas de que dos meses antes habían comenzado a propagar el virus. Esto es lo mismo, dijeron Navarro y su anfitrión en la TV, que hicieron los diplomáticos japoneses que fueron a la Casa Blanca a saludar a solo unas horas antes del ataque a Pearl Harbor. En este caso, Trump publicó un tuit inmediatamente después para afirmar que “El acuerdo con china está intacto completamente”. Al siguiente día también, el negociador comercial de EU, Robert Lighthizer, reiteró el mismo mensaje.

El otro despliegue de arrogancia lunática se exhibió en la 22ava reunión anual de la Unión Europea (UE) y las autoridades de China. Los funcionarios de la UE se reunieron por Internet con el Presidente Xi Jinping y con el Primer ministro Li Keqiang. La presidente de la Comisión de la UE, la alemana Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, trataron de pontificar ante los representantes chinos sobre toda la variedad de calumnias y vituperios que los geopolíticos angloamericanos han difundido contra China, desde que el multilateralismo chino no coincide con los “valores” europeos, hasta las violaciones a los derechos humanos en el Tíbet y en Xinjiang.

Este momento lo que menos necesita es esa exhibición de bufonería ni delirios de arrogancia, se necesita una verdadera diplomacia y deliberación para resolver esta crisis de características épicas. Este proceso de diálogo productivo es el que conduce el Instituto Schiller con sus conferencias, a fin de alcanzar las metas comunes de la humanidad.