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El Plan LaRouche para reabrir la economía de EU: El mundo necesita 1,500 millones de nuevos empleos productivos

8 de julio de 2020
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Agregados financieros en el mundo (miles de billones de dólares)

El siguiente informe de LaRouche PAC es producto de una investigación de Robert L. Baker, Dave Christie, Richard Freeman, Paul Gallagher, Susan Kokinda, Brian Lantz, Marcia Merry Baker, William F. Roberts, Dennis Small, and Helga Zepp-LaRouche.

Boletín de prensa

Índice de contenido
  1. Introducción
  2. Hermano, ¿me puedes dar empleo?
  3. Cómo crear millones de nuevos empleos productivos para Estados Unidos y para el mundo
  4. A duplicar la producción de alimentos; millones de granjas familiares de alta tecnología
  5. Un sistema de salubridad para el futuro
  6. La misión espacial de Estados Unidos; la próxima frontera de la juventud
  7. Un sistema de crédito hamiltoniano para el desarrollo
  8. Llamado de Helga Zepp-LaRouche a los ciudadanos estadounidenses: ¡lo que el mundo necesita de Estados Unidos!

Capítulo 7: Un sistema de crédito hamiltoniano para el desarrollo

Vamos a generar el crédito de inversión necesario para llevar a cabo el programa de creación de empleo descrito en esta propuesta por medio a través del Sistema Americano de economía, en lugar de continuar con la política suicida de tratar de rescatar una burbuja especulativa de $1,800 billones de dólares con cada vez más emisiones cuantitativas y otros rescates bancarios a expensas de los contribuyentes.

El Sistema Americano se basa en el conocimiento de que la invención humana y las ideas creativas son la fuente de la riqueza real; representan la capacidad humana de comprender las leyes del universo físico y de actuar sobre ellas, cada vez de manera más poderosa con cada nuevo descubrimiento de esas leyes. El sistema americano de economía apareció ya con los colonos puritanos del siglo 17 en la república de la Bahía de Massachusetts. Se opone directamente al sistema de libre comercio británico que nos destruye hoy, que enseña que la riqueza proviene de la ventaja en el comercio (comprar barato, vender caro) y de la especulación financiera; al sistema fisiócrata, que vende la superstición de que la riqueza es simplemente propiedad de la tierra; y a la idea socialista de que la riqueza proviene simplemente del trabajo físico.

No, dijo el brillante primer secretario del Tesoro estadounidense, Alexander Hamilton: La riqueza es el producto de la invención humana que ha recibido crédito para convertirse en nueva maquinaria, en una nueva forma de energía o proceso químico, o en una nueva herramienta. La idea de Hamilton de que el propósito de los bancos es "poner los ahorros de la nación en manos de quienes puedan emplearlos de manera más productiva", creó la banca comercial en Estados Unidos. Su creación de la banca nacional permitió a un banco, actuando entre el gobierno y los bancos privados, aprovechar los ahorros de la nación durante años en el futuro, como crédito nacional para manufacturas e infraestructura. El Informe al Congreso sobre Manufacturas, de Hamilton, fue la primera aparición en Estados Unidos de la plena intención de que Estados Unidos se convirtiera en una gran nación manufacturera, no un patio de recreo donde los especuladores financieros europeos se aprovechasen de los agricultores estadounidenses empobrecidos.

El monetarismo británico inculca la idea en el crédulo de que el dinero tiene un valor en sí mismo. El modus operandi es concentrar el poder de crear dinero en bancos centrales, controlados por bancos privados y concentraciones financieras privadas, que pueden utilizar ese poder para endeudar no solo industrias enteras, sino también gobiernos. Y cuando se colapsan las especulaciones de la deuda privada, imprimen grandes volúmenes de dinero para cubrir las pérdidas y, por lo tanto, endeudan aún más a la población. Cuando se revienta una gran burbuja especulativa, el trabajo de los banqueros centrales, en un sistema monetarista británico, es inflar la siguiente burbuja especulativa más grande. Lo han estado haciendo durante siglos donde sea que se les permita.

Gráfica 1
El colapso alcanza un punto de inestabilidad crítico
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El finado Lyndon LaRouche identificó la característica de este sistema con su "Triple Curva: una función típica de colapso" (ver Gráfica 1). La producción económica física se suprime en este proceso y disminuye en términos reales, mientras que el volumen de la deuda y otros agregados financieros aumenta a un ritmo creciente; y el dinero ("agregados monetarios") se imprime (electrónicamente o de otro modo) a una tasa acelerada para pagar al menos parte de las deudas que tienden a colapsar. Cuando estas curvas se vuelven hiperbólicas, y en particular cuando la impresión de dinero comienza a acelerar su aumento aún más rápido que la deuda ("agregados financieros"), mientras que la economía física se desploma, el sistema financiero se colapsa.

Vamos a revertir ese patrón desastroso.

La recuperación de esta profunda crisis global requiere que Estados Unidos retorne a las políticas de Alexander Hamilton que convirtieron a Estados Unidos en la nación industrial líder del mundo. Las políticas de Hamilton se emplearon durante más de 150 años durante grandes crisis, no solo por los Presidentes George Washington y John Quincy Adams, sino también por los Presidentes Abraham Lincoln y Franklin Delano Roosevelt, elevando cada vez más la economía estadounidense y, en el caso de Roosevelt, las economías de varias otras naciones también.

Las "Cuatro Leyes" de LaRouche

El gran economista Lyndon LaRouche aplicó el Sistema Americano al desarrollo industrial y agrícola del planeta, durante más de 60 años hasta su muerte en 2019. En un trabajo de 2014 lo especificó en cuatro programas fundamentales:

1) Restaurar la Ley Glass-Steagall para dividir los inmensos "bancos universales" que gravitan en la órbita de la City de Londres y Wall Street, y someter a toda la burbuja especulativa, que hoy supera los $ 1,800 billones de dólares (ver Gráfica 2), a una reorganización de bancarrota.

2) Establecer la banca nacional de Hamilton para proporcionar crédito para la recuperación; por ejemplo, nacionalizando la Reserva Federal, quitándola de las manos de los depredadores financieros privados que la manejan hoy

3) Dirigir el crédito generado por la banca nacional para desarrollar una infraestructura económica de nueva tecnología y desarrollar tecnologías que aumenten la densidad energética de la producción, trabajando estrechamente con otras naciones soberanas en tales proyectos de infraestructura global.

4) Y, por último, iniciar de inmediato programas que sirvan de "motores de ciencia", como los programas científicos de urgencia para desarrollar la energía de fusión y fisión avanzada, y explorar la Luna, Marte y el sistema solar

Gráfica 2
Agregados financieros en el mundo
(miles de billones de dólares)
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Para iniciar esta gran movilización, el Presidente y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos deben comenzar nacionalizando el Banco de la Reserva Federal, consolidando su dirección de la Reserva Federal como un banco para los fines económicos de Estados Unidos, no de Wall Street y la City de Londres.

Luego, la nueva directiva del banco nacionalizado pondrá fin con los propósitos para los cuales la Reserva Federal ahora imprime y emite dinero, que es para rescatar a los mercados financieros y a los bancos más grandes, adquiriendo grandes cantidades de activos financieros para apuntalar su valor. Se pueden establecer corporaciones dentro de la Reserva Federal, no para continuar con la especulación, que simplemente debe eliminarse, sino para proporcionar crédito a la infraestructura, en particular a la infraestructura de salud.

La Reserva Federal nacionalizada, o el nuevo Banco Nacional Hamiltoniano, actuará como el canal de crédito para construir la nueva infraestructura económica a nivel nacional, incluso mediante la compra de bonos de infraestructura de estados y municipios.

Y mientras que la Reserva Federal ahora proporciona casi medio billón de dólares en préstamos ("permutas financieras") a bancos centrales extranjeros, el nuevo banco otorgará crédito más bien para la exportación de bienes de capital, en especial para la construcción de hospitales e infraestructura de salud pública en países en desarrollo. Lo hará en operaciones de crédito conjuntas con los bancos de desarrollo de China, Rusia, Japón, India; este será un nuevo sistema de crédito internacional como se lo proponía el Presidente Franklin Roosevelt con el sistema de Bretton Woods después de la Segunda Guerra Mundial. Y la Reserva Federal nacionalizada también puede proporcionar capital al Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos y otras agencias que se supone que ayuden a construir infraestructura de salud, de energía y agrícola en el extranjero.

En Estados Unidos, vamos a desarrollar los "motores de ciencia" para acelerar los inventos y avances tecnológicos y para elevar la economía a un nuevo nivel mientras la reindustrializamos. Esto significa duplicar el presupuesto de la NASA de inmediato para la misión para regresar y desarrollar la Luna, a fin de seguir luego hacia Marte. Finalmente, vamos a llevar la revolución de la máquina herramienta láser a nuestra industria. Dentro de unos años estaremos produciendo reactores nucleares avanzados, inherentemente seguros y fabricados en pequeños módulos para ubicar en toda Norteamérica y el extranjero, y los vamos emplear para la desalinización contra la sequía. Vamos a electrificar los ferrocarriles y los vamos a convertir pronto en ferrocarriles de alta velocidad, y luego en corredores ferroviarios de levitación magnética.

A los grandes bancos no les gustará perder la Reserva Federal, que siempre ha apoyado la especulación de los bancos de Wall Street. Pero tendremos que dividir esos bancos mediante el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall para someterlos a la reorganización de bancarrota. Vamos a necesitar bancos comerciales "limpios", que no estén en el negocio de especular y de jinetear los fondos de los depositantes; sino más bien, bancos comerciales que puedan trabajar con la Reserva Federal nacionalizada para proporcionar préstamos a diseñadores, constructores, inventores y empleados de esta nueva infraestructura para la vida humana.

Estas acciones —el desarrollo científico y tecnológico nacional, y la cooperación internacional en la construcción de una nueva infraestructura mundial de salud pública y un “puente terrestre mundial” con ferrocarriles de alta velocidad — son los medios para crear muchos millones de nuevos empleos productivos, 50 millones de dichos empleos en Estados Unidos en una década. Transformarán el conocimiento, las habilidades y las ocupaciones de la fuerza laboral estadounidense en la dirección del aumento de la productividad, la mejora del nivel de vida y el aumento del poder sobre la naturaleza.