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Trump, López Obrador, y LaRouche

julio 11, 2020
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El Presidente Donald J. Trump y el Presidente de México Manuel Andrés López Obrador, exhiben sus firmas en la declaración conjunta que emitieron el miércoles 8 de julio de 2020, en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca. (Foto oficial de la Casa Blanca).

9 de julio de 2020 —El miércoles 8 de julio, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió con el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO como se le conoce), y sostuvieron una plática que se caracterizó por la amistad y el respeto, y que López Obrador resumió durante la conferencia de prensa conjunta que tuvo con Trump, cuando se dirigió directamente al pueblo estadounidense y les dijo: “Por eso estoy aquí, para expresar al pueblo de Estados Unidos que su Presidente se ha comportado hacia nosotros con gentileza y respeto, nos ha tratado como lo que somos: un país y un pueblo digno, libre, democrático y soberano. ¡Que viva la amistad de nuestras dos naciones!”. La planificación para la reunión hizo recordar la relación que existió entre los Presidentes Abraham Lincoln y Benito Juárez, como se expresó en el hecho de que, durante su visita, el Presidente Lopez Obrador colocó ofrendas florales ante los monumentos de estos dos Presidentes, de Estados Unidos y de México, respectivamente.

También evocó y reflejó la relación de décadas entre el candidato presidencial estadounidense Lyndon LaRouche y el Presidente de México, José López Portillo. En mayo de 1982 LaRouche se reunió con el entonces Presidente López Portillo, con quien discutió sus propuestas para que México integrase junto con otros países iberoamericanos un club de deudores, a fin establecer un nuevo orden económico mundial justo (como decía el grupo de Países No Alineados) y la integración económica de Iberoamérica. Después de la reunión, LaRouche publicó en agosto su informe Operación Juárez, que plantea una solución para la crisis de la deuda y marca una dirección hacia la industrialización de los países deudores. Luego, el 1º de septiembre el Presidente López Portillo anunció en su informe a la nación, la nacionalización de la banca y el establecimiento de un control de cambios y de flujo de capitales, con una estrategia para la industrialización del país.

Luego, el 1º de octubre, López Portillo dio un discurso ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, en donde planteó que “la preocupación y ocupación más constante de México en el ámbito internacional es el tránsito hacia un nuevo orden económico… Hemos insistido que toda la gama de las relaciones económicas de los países en desarrollo y del mundo industrializado tiene que ser transformado… La reducción de las disponibilidades de crédito para los países en desarrollo tiene serias consecuencias, no sólo para ellos, sino para la producción y el empleo de los países industriales. No sigamos en este círculo vicioso. Podría ser el principio de un nuevo oscurantismo medioeval sin posibilidades de renacimiento”. Exigió que el pragmatismo diera espacio para la justicia: “Hagamos posible lo razonable. Recordemos las trágicas condiciones en las que creamos esta organización [la ONU] y las esperanzas en ella depositadas. El lugar es aquí y el tiempo es ahora”.

¡López Portillo, y Lyndon LaRouche, tuvieron razón!

El éxito de las pláticas entre Trump y AMLO, que la mayor parte de los medios de comunicación quisieron ridiculizar, es el tipo de discusiones de cooperación que deben llevarse a cabo entre los jefes de Estados de Estados Unidos, Rusia, China, e India, en concordancia con la propuesta de campaña de Trump en el 2016, cuando repitió en numerosas ocasiones que una buena relación con Rusia y China “es algo bueno”. Una cumbre tal es una necesidad urgente, para hacer posible los grandes proyectos productivos de largo aliento (en vez de los “verdes”) para desarrollar la plataforma de infraestructura, de manufacturas, de ciencia, y política, con la cual podamos impulsar la economía a niveles superiores de productividad, para lo cual es necesario reconocer y que los valores financieros bursátiles están escandalosamente hiperinflados y que van a colapsar en segundos si se detiene el flujo de dinero que les ha estado dando el banco central.

Las medidas que se tienen que tomar no pueden esperar a las elecciones de noviembre de Estados Unidos.

La propuesta del Presidente Vladimir Putin para realizar una cumbre de los jefes de Estados de los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (CSONU) es una oportunidad inmediata posible para crear el tipo de discusión necesaria. El ataque e intento de golpe de Estado en contra del Presidente Donald Trump, que ya es constante, se tiene que derrotar, y se tiene que llevar a cabo la cumbre lo más pronto posible.