Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

El momento para una cumbre es ya, antes de que se detone una Guerra mundial

18 de julio de 2020
trump-july15-2020.jpg
El Presidente Donald J. Trump saluda al abordar el avión presidencial “Air Force One” en el aeropuerto internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, el miércoles 15 de julio de 2020, rumbo a la Base Andrews en Maryland. (Foto oficial de la Casa Blanca por Joyce N. Boghosian).

17 de julio de 2020 — El ex director técnico de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), William Binney, (un reconocido denunciante de las irregularidades de las agencias de inteligencia) abundó en sus comentarios sobre la falacia del “hackeo ruso” durante su participación en una reunión por internet organizada por el candidato al Senado por Nueva Jersey, con el respaldo del Comité de Acción Política LaRouche (LaRouche PAC), Daniel Burke. Binney volvió a presentar sus pruebas de que la premisa de la operación del “Rusiagate” instigada por la inteligencia británica para tumbar la Presidencia de Trump —que los rusos hackearon las computadoras del Comité Nacional Demócrata— no sucedió, y técnicamente, no pudo haber sucedido. Binney informó que “presenté sendas declaraciones juradas en los casos de Roger Stone y de Flynn”, en las cuales se demostraba el caso; pero “los jueces no permitieron que se escuchara mi testimonio. Obviamente no les importa la verdad en los tribunales”.

El testimonio de Binney en este asunto se ha convertido en el equivalente político de un anuncio luminoso de neón en el panorama estratégico, por dos motivos: Primero, porque el Presidente Trump había conmutado la absurda sentencia contra Roger Stone, y éste apenas liberado de la mordaza impuesta por el juez compareció en el programa de Sean Hannity en Fox TV (que cuenta con 5 millones de televidentes) en una entrevista el 13 de julio, para dar a conocer precisamente que Bill Binney tenía la prueba de que el hackeo ruso no ocurrió nunca, y que el juez no le permitió atestiguar al respecto. Esta es una cuestión que el agente del MI6, Christopher Steele (ahora declarado culpable de mentir por un tribunal británico) y demás operativos de la inteligencia británica, incluyendo a Mike Pompeo, no van a poder seguir ocultando debajo de la alfombra, en la medida en que Stone, Binney y otros la mantengan viva.

En segundo lugar, porque lo que está en juego para el Presidente Trump es mucho, además de la posibilidad de romper los grilletes que le atan al Rusiagate (y al Chinagate), que se fundamentan en esta Gran Mentira. La reunión de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU se ve cada vez más probable, para septiembre próximo. El Presidente Vladimir Putin de Rusia, quien hizo la convocatoria inicial para esta reunión en enero pasado, ha planteado una agenda para discutir toda la serie de crisis existenciales que enfrenta la humanidad: la pandemia del coronavirus; el colapso económico mundial; y la necesidad urgente de una nueva arquitectura de seguridad internacional para prevenir el peligro de una nueva guerra mundial.

El Presidente Trump tiene todas las de ganar si toma el buen camino y participa en esa cumbre como un estadista internacional en la tradición de Franklin Roosevelt, y se vuelca entonces para enfrentar la pandemia y la crisis económica y los demás problemas internos, desde una perspectiva de autoridad moral superior. El imperio británico es bien consciente de que esta es una verdadera posibilidad, debido a la profundidad de la crisis que enfrenta la humanidad, y por la proclividad de Trump a responder de manera impredecible cuando se encuentra de espalda a la pared. Es una perspectiva que tiene al imperio británico más nervioso de lo que están dispuestos a confesar.

Mientras tanto, la grave realidad es que la trayectoria actual del planeta no es esa precisamente, en absoluto. Como lo advirtió la fundadora del Instituto Schiller, Helga Zepp- LaRouche, en su videoconferencia semanal internacional, tanto la crisis económica como la crisis de la pandemia van en ascenso y están fuera de control. Y por encima de todo esto, señaló Zepp-LaRouche, el “ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, dijo que la relación entre Estados Unidos y China es terrible. El vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que la relación entre Estados Unidos y Rusia están casi en el fondo… El tablero de ajedrez está listo. Y es por eso que la gente que conoce realmente la situación estratégica y ven cómo todos los tratados de desarme y otros tratados relacionados se vienen desmantelando en el período reciente, reconocen que nos encontramos en un período de la mayor inestabilidad estratégica, que se puede comparar a la situación previa a la Primera Guerra Mundial. Lo único que falta es el disparo en Sarajevo, que puede suceder en cualquier momento, en la forma de un accidente o de alguna otra provocación de cualquier tipo. Así que la necesidad de avanzar hacia un nuevo paradigma es súper urgente”.

“Estamos sentados en un polvorín estratégico, y solo si se eleva la discusión al nivel de los Presidentes y jefes de Estado, se puede conseguir la atmósfera tranquila, que normalmente la envenenan las burocracias permanentes de los gobiernos, que tienen consigo todo tipo de topos infiltrados, y que siempre operan para tratar de impedir que suceda ese avance”, agregó.

Por todos estos motivos, concluyó Zepp-LaRouche, “esta podría ser la última oportunidad de la humanidad para evitar una catástrofe”.

Nike SF-AF1