Bolivia ante los horrores de la Edad Media en tanto que la pandemia del coronavirus se propaga sin control

27 de julio de 2020

27 de julio de 2020 —En Bolivia el coronavirus está fuera de control, gracias a la incompetencia y a la crueldad del gobierno fanático neoliberal para quien la protección de la vida humana no es una prioridad. Varios diarios iberoamericanos esta semana informaron que entre el 15 y el 20 de julio, menos de una semana, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de la policía de Bolivia, recogió de la calle 420 cadáveres a nivel nacional, 85% de los cuales se presume que se habían infectado de COVID-19. Entre los meses de abril y julio, se han recogido un total de 3,500 cadáveres de las calles, de automóviles y en las casas, según informó el diario Infobae. Una imagen que se hizo viral en la internet fue la de un féretro en el medio de la calle, el cual llevaba un cartel indicando que el cuerpo de la persona dentro, había pasado varios días en una casa sin ser retirado y estaba en estado de descomposición, según informó el diario argentino Página 12 el 22 de julio.

Los cadáveres se levantaron en cinco departamentos bolivianos distintos, la mayoría de los cuales estaban en Cochabamba, seguido por La Paz. Oficialmente se registran en el país 64,135 personas infectadas, y 2,324 personas fallecidas. Virgilio Prieto, jefe nacional de Epidemiología, dijo que "los casos se están duplicando cada semana, con un periodo cada vez más corto", en especial en La Paz y en Cochabamba, informó Infobae. En Bolivia, la pandemia “va a ir agravándose mucho más todavía en el occidente porque vemos una escalada muy rápida”, señaló Prieto. Se quejó por la constante desobediencia de mucha gente que hace caso omiso de las medidas para el distanciamiento social, el uso de máscaras tapabocas, etc.

Pero la cuestión de fondo, en concreto, es que el sistema de salud se ha colapsado, y abundan los cuentos de personas que fallecen a las puertas de los hospitales, a quienes les niegan la entrada porque los hospitales ya no tienen camas. El Presidente Evo Morales, que fue derrocado en noviembre del año pasado, había construido un sistema nacional de salud, elevó el presupuesto de salud en 360%, duplicó el empleo en este sector y construyó 1,062 nuevas clínicas y hospitales. La presidente de facto Jeanine Áñez, quien ilegalmente se apoderó del poder luego del derrocamiento de Morales, y cuyo gobierno ya está enredado en varios escándalos de corrupción, ha impuesto una austeridad brutal y autorizado los despidos masivos, al tiempo que no le han dado ayuda de emergencia en especial a los sectores más pobres que sufren de la crisis económica a consecuencia de la pandemia de COVID-19. Más del 70% de la fuerza de trabajo de Bolivia se encuentra en el sector “informal”, viven del día a día de trabajar en la calle, y otros empleos no productivos. El desempleo se ha duplicado en los últimos seis meses.

El ministro de Relaciones Interiores, Arturo Murillo, un fascista manifiesto, miente al decir que “mucha gente se está muriendo por simple ignorancia”, y alega que la gente se tarda mucho tiempo antes de buscar ayuda médica. Posiblemente se debe a la justicia poética que tanto Murillo, como Añez, otros cinco miembros del cuerpo de ministros, y varios viceministros resultaron positivos a las pruebas del COVID-19.