Director del Programa Mundial de Alimentos (PMA) David Beasley, plantea que se ha disparado el hambre relacionada con el COVID-19 en las Américas

6 de agosto de 2020

5 de agosto de 2020 —En un viaje a Iberoamérica que hizo la semana pasada, el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), David Beasley, advirtió del rápido aumento de la hambruna en toda la región, como resultado del agravamiento de la crisis económica y de salud a consecuencia de la pandemia COVID-19. Un boletín de prensa fechado el 29 de julio, publicado en el sitio electrónico del PMA, advierte que el “Crece el hambre en tanto que aumentan los casos de COVID-19 en Latinoamérica”. El PMA está particularmente preocupado “de la vulnerabilidad de las personas en Haití, en el corredor seco Centroamericano, y por los inmigrantes venezolanos en Colombia, Ecuador y Perú”. La situación empeora en tanto que avanza la estación de los huracanes.

Según Beasley, en Latinoamérica y el Caribe hay condiciones para que haya un aumento de 269% en el número de personas que enfrentan una severa inseguridad alimenticia, para un total de 16 millones de personas, que no saben de dónde va a venir su comida en los meses próximos. En el 2019, ese total no pasó de 4.3 millones.

Para comenzar a abordar esto, el PMA dijo que se necesitan urgentemente $328 millones de dólares. En Panamá hay alimentos almacenados, uno de los lugares permanentes para mantener las reservas tanto para el PMA como para la Organización Mundial de la Salud (OMS). El boletín de prensa del PMA cita a Beasly, quien advirtió que, “la pandemia de COVID-19 ha sido devastadora en Latinoamérica, donde las nubes de una tormenta económica ya se estaban congregando. Las familias pasan mucho trabajo para comprar lo básico, como comida y medicina, en tanto que desaparecen los medios de sustento y el número de personas desempleadas en la región llega a 44 millones de personas. Es una combinación mortal, y tenemos que actuar ya y tenemos que ser inteligentes. No se puede tratar solo a la COVID-19, o sola a la hambruna. Las dos se tienen que abordar al mismo tiempo. Si lo hacemos de manera correcta, podremos salvar vidas. Si no lo hacemos bien, la gente va a morir”.

En una entrevista con el periódico ecuatoriano El Comercio, Beasley recalcó que la población de Latinoamérica es particularmente vulnerable, por el alto porcentaje de personas que trabajan en la economía informal, la economía subterránea, privados de servicios o beneficio de cualquier tipo. Señaló también los flujos migratorios, gente que va de país en país en busca una situación de vida estable, como ocurrió con los cientos de miles de venezolanos que dejaron el país. Encima de la crisis económica relacionada con la pandemia del COVID-19, tenemos una “tormenta perfecta”, dijo Beasley. Mucha más gente “se verá empujada a la pobreza y la hambruna”. https://www.wfp.org/news/hunger-rises-covid-19-cases-surge-latin-america

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