Las ondas de choque de la pandemia impactan la economía

6 de agosto de 2020

6 de agosto de 2020 — De acuerdo a los informes del Banco de Desarrollo Asiático (ADB, por sus siglas en inglés) la pandemia de COVID-19 ha generado enormes pérdidas en las remesas que envían los trabajadores migratorios a sus lugares de origen, las cuales podrían llegar a unos $110 mil millones de dólares para fin de año, una caída de casi 20% de lo que se esperaba antes de la crisis. En el 2019 las remesas alcanzaron un récord de $554 mil millones de dólares.

Un estudio que publicó en junio la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pronostica también una caída de más del 20% en las remesas de este año, y estima que en el 2019 había unos 272 millones de trabajadores migrantes (comparado con los 150 millones registrados en el 2000). Casi las dos terceras partes de esos migrantes, o sea 164 millones de personas, son “trabajadores migrantes”, y el 74% de ellos se encuentra en la edad de trabajar (de 20 a 64 años de edad); es decir, personas que no encuentran trabajo productivo en sus países de origen. El dinero que envían a sus lugares de origen estos 270 millones y pico de migrantes, apoya a un estimado de 800 millones de personas en el mundo, que a menudo necesitan de esos ingresos para cubrir sus necesidades básicas, alimentación, agua, atención médica y educación.

La caída en las remesas es solo uno de los aspectos en que han impactado las ondas de choque que se difunden por todo el planeta como resultado de la pandemia de COVID-19, cada uno de los cuales representa toda una crisis en sí misma, capaz de producir mayores estragos. Otros aspectos de este frente de onda de choque es lo que ocurre con el suministro de alimentos y de la hambruna e inanición resultante; el notable aumento en suicidios, en muertes por sobredosis de drogas, y otras muertes por desesperación en Estados Unidos; el peligro de “perder toda una generación” por la falta de educación, como advirtió recientemente el secretario general de la ONU, Antonio Guterres; y también el desalojo en masa de millones de personas en Estados Unidos que podría suceder durante los próximos meses, a menos que se tomen medidas al respecto.

Un estudio reciente del Instituto Aspen señala que en todo Estados Unidos hay unas 23 millones de personas en riesgo de ser desalojadas de su vivienda de alquiler, ya que tienen atrasos en el pago de los alquileres o en el pago de sus hipotecas, y el beneficio federal por desempleo se venció el 31 de julio para 30 millones de personas, y todavía no se ha fijado nada que reemplace ese beneficio. Según la agencia de prensa AP, en 30 estados de EU la moratoria a los desalojos se venció desde mayo, según los datos del instituto Eviction Lab (Laboratorio sobre desalojos) de la Universidad de Princeton. “Y la moratoria federal sobre desalojos que protege a más de 12 millones de inquilinos que viven en apartamentos con subsidio federal o en unidades con hipotecas con respaldo federal, se venció el 25 de julio. Si no se amplía el plazo, los arrendadores pueden iniciar demandas de desalojo en 30 días”.