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Guerra nuclear: el tema ineludible en cualquier agenda

9 de agosto de 2020

9 de agosto de 2020 – En este 75avo aniversario de la aniquilación nuclear de Hiroshima y Nagasaki a manos del títere británico Harry Truman, con el único propósito de aterrorizar al mundo para que acepte el gobierno único en el mundo previsto por el imperio británico, solo hay una deliberación diaria en los pasillos del poder más prominentes del planeta, sobre el peligro extremo de que estalle una guerra nuclear hoy en día. La mayoría de los medios noticiosos del mundo informaron sobre las declaraciones del ex Primer ministro australiano, Kevin Rudd, publicados en la revista Foreign Affairs: “La cuestión que se plantea ahora, silenciosa pero nerviosamente, en todas las capitales del mundo, es ¿dónde acabará esto? El resultado antes impensable, de un conflicto armado real entre Estados Unidos y China, ahora aparece posible por primera vez desde que terminó la Guerra de Corea. En otras palabras, nos enfrentamos a la posibilidad de no solo una nueva Guerra Fría, sino también de una caliente”. Los próximos tres meses, de ahora a las elecciones de Estados Unidos, es el período más susceptible a que ocurra un incidente que lleve a la guerra, advirtió Rudd. Cuando se le preguntó sobre estas declaraciones al actual Primer ministro de Australia, Scott Morrison, dijo que estaba de acuerdo.

El periódico del Ministerio de Defensa de Rusia, Krasnaya Zvezda, publicó una descripción detallada de la política oficial rusa sobre el empleo de las armas nucleares, según lo anunció el Presidente Vladimir Putin el 2 de junio. Hay dos situaciones que podrían justificar el empleo de armas nucleares; primero, en caso de haber “información confiable de que haya habido un lanzamiento de misiles balísticos contra el territorio de Rusia o de sus aliados”, dado que Rusia no podría saber si los misiles cargan ojivas nucleares o no; y segundo, cualquier intento por destruir a Rusia “como Estado” nacional, ya sea por medios nucleares o por cualquier otro. La declaración señala que Estados Unidos se retiró de varios acuerdos internacionales sobre armamentos, y agrega: “Luego de la terminación del tratado [START], no habrá ningún acuerdo internacional existente que limite la carrera de las armas estratégicas, y las manos de los halcones estadounidenses estarán totalmente desatadas”.

Las sanciones que impuso Estados Unidos sobre la jefa del Ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, y otros diez funcionarios, fueron recibidos con burlas y ataques en China, que las caracterizaron de “payasadas”, “descaradas y despreciables”, y como una interferencia “bárbara y flagrante” en los asuntos internos de China. Con base a las sanciones, el gobierno de Estados Unidos confiscará todas las propiedades que tengan en Estados Unidos las personas sancionadas y se les congelarán cualquier cuenta bancaria que tengan. El representante de Pekín en Hong Kong, Luo Huining, dijo que le enviaría unos $100 dólares a Donald Trump para que tengan algo que congelar.

Pero el peligro de guerra es palpable. El papel central del Reino Unido en esta locura no es del todo oculto. El sábado 8 de agosto, el diario Wall Street Journal publicó un artículo titulado “Es hora de revivir la anglosfera”. El autor, Andrew Roberts, es un historiador británico y uno de los signatarios de la Declaración de Principios de la Sociedad Henry Jackson, instrumento de la inteligencia británica; Roberts trabajó estrechamente con la reina Elizabeth II y los depositarios de los archivos de su familia, para escribir en 2018 una biografía de Winston Churchill, titulada Churchill: Walking With Destiny (Churchill: caminando con destino). Roberts plantea que Canadá, Australia, Nueva Zelanda y el Reino Unido (llamados “Canzuk”, cuatro de los Cinco Ojos) se integren en una unión económica y militar que “de inmediato ingresaría en el escenario global como una superpotencia capaz de estar hombro con hombro con Estados Unidos en la gran lucha definitoria del siglo 21 en contra de una China cada vez más revanchista”. El Canzuk podría ayudarle a Estados Unidos a cumplir con el papel que le tiene asignado el imperio británico, de “el policía del mundo”, que es precisamente lo que ha rechazado el Presidente Trump. “El costo de frenar y contener las ambiciones globales de China podría ser el papel histórico de no solo una, sino dos superpotencias, ya que es patente que la Unión Europea no tiene interés en tratar de parar la hegemonía de China en Asia”.

¿Peroratas de lunáticos? Por supuesto. Pero estos son los lunáticos parlanchines que arrojaron las bombas nucleares en Japón, que arrastraron al “gigante idiota” de Estados Unidos a librar las guerras colonialistas en Indochina (luego de asesinar al Presidente John Kennedy) y las guerras colonialistas en el Medio Oriente con los gobiernos anglófilos de George Bush y de Barack Obama.

Impedir otra guerra mundial no será resultado de un nuevo “movimiento contra la guerra”. El mundo está ya en un estado de desintegración global, con una pandemia, hambrunas masivas, decadencia económica, una burbuja financiera a punto de reventar, y ante el peligro de una guerra termonuclear. Como lo indica el título del foro que realizó este sábado 8 de agosto el Comité de Acción Política LaRouche, ahora es cuestión de “Las Cuatro Leyes de LaRouche, o si no, los Cuatro Jinetes del Apocalipsis”. Para garantizar lo primero en vez de lo segundo, es absolutamente urgente que se lleve a cabo la cumbre propuesta de los jefes de Estado de los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, una cumbre que ya han aceptado los cinco mandatarios, pero a la cual no se le ha puesto fecha.

El Presidente de Francia, Emmanuel Macron, convocó ayer domingo 9 a una conferencia internacional para abordar la crisis de Líbano, a la cual Trump ha anunciado que asistiría. No se sabe si Rusia o China participarían, aunque ambos gobiernos están participando a fondo en el envío de ayuda a Líbano después de la explosión, y ya estaban cooperando con ayuda económica. Quizás el desastre que ocurrió en Beirut puede ofrecer el marco para juntar al mundo para que aborde la crisis global en su conjunto.