Bolivia se vuelve ingobernable, en medio de la catástrofe de la COVID-19. Evo Morales advierte sobre el peligro de una dictadura militar

11 de agosto de 2020

11 de agosto de 2020 — Bolivia está cayendo rápidamente en una situación de ingobernabilidad y de una crisis de desintegración, en medio de los horrores de la pandemia del coronavirus que está fuera de todo control, debido al colapso del sistema de salud pública y a consecuencia del corrupto gobierno neoliberal ultraderechista que tomó el poder luego del golpe de Estado contra el Presidente Evo Morales en noviembre del año pasado.

Ya hay advertencias de que el país corre el riesgo de caer en una guerra civil. Actualmente se encuentra convulsionado en protestas masivas a nivel nacional, que se desataron la semana pasada, luego de que la presidente golpista Jeanine Añez pospuso las elecciones presidenciales que estaban programadas para el 6 de septiembre, ahora para el 18 de octubre, si acaso. Ya el gobierno de Áñez había tomado medidas para descalificar al candidato que punteaba en las encuestas, Luis Arce, del partido de Morales, Movimiento al Socialismo (MAS). El cambio de fecha fue la gota que derramó el vaso de una población desesperada que ha padecido meses de austeridad económica, enfermedades, pérdida del empleo y una represión brutal a manos de la policía y el ejército.

A principios de la semana pasada, la Central Obrera Boliviana (COB) llamó a una huelga general para protestar por el aplazamiento de las elecciones, y los sindicalistas de la COB salieron a las calles y pusieron barricadas para cerrar el acceso a las principales ciudades del país, como Santa Cruz, Cochabamba, La Paz y Potosí. Las organizaciones campesinas, los sindicatos mineros, estudiantes universitarios y otros grupos radicalizados se han unido a la movilización, que ahora se ha propagado a la mayor parte del país, en donde se cuentan ya 77 bloqueos de localidades estratégicas. La policía y el ejército se han desplegado en contra de los manifestantes, con el resultado de varios heridos y detenidos. Añez llamó a un “diálogo” con los manifestantes, pero las pláticas se rompieron este fin de semana; ahora el fanático religioso y fascista de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, quien desplegó durante el golpe del año pasado a sus grupos paramilitares en contra de los partidarios indígenas de Morales, ha jurado que él y sus matones van a romper el bloqueo en Santa Cruz.

Según informes de RT, Evo Morales advierte que ya está en marcha un intento por perpetrar otro golpe y establecer un gobierno cívico-militar para impedir las elecciones. Morales publicó un tuit donde informó que francotiradores armados “por Estados Unidos”, se han desplegado a las zonas de El Alto, a orillas de la capital La Paz y del Chapare, en Cochabamba, ambos bastiones de los partidarios de Morales. Mientras tanto, paramilitares encapuchados han atacado a los manifestantes y amenazan a los que se encuentran reunidos frente al Supremo Tribunal Electoral en La Paz. “Este gobierno está cometiendo barbaridades”, es el comentario generalizado entre la población en Bolivia.