La pelea en torno a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo

13 de agosto de 2020

12 de agosto de 2020 — Parece que ya hay un quórum de países que podría lograr una posposición de la elección del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para cuyo puesto el Presidente Donald Trump, por medio del secretario del Tesoro Steven Mnuchin, ha postulado al cubano-estadounidense Mauricio Claver-Carone (a quien identifican en Washington como el “clon de Bolton”), en una decisión que va en contra de una tradición no escrita, según la cual el presidente del BID es siempre un ciudadano iberoamericano.

Luego de que el jefe de la política exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, sugirió que debería posponerse el nombramiento, el Presidente de Chile, Sebastián Piñera, de manera sorprendente lo secundó de inmediato, a lo cual se les sumaron México, Argentina y Costa Rica.

Según una reseña del diario Los Angeles Times, Canadá también apoya el aplazamiento, aunque no ha hecho ninguna declaración pública en ese sentido. Claver-Carone es el típico cubano-estadounidense de ultraderecha de última generación, es decir, ahora con los tonos de “neoconservador”, fanático de las intervenciones militares de Estados Unidos para imponer cambio de régimen, por lo cual puso su grano de arena para imponer un régimen espurio en Bolivia; que aborrece a China y en particular a su Iniciativa de la Franja y la Ruta, y que ha jurado que con su presidencia en el BID va a hacer que Estados Unidos tenga como prioridad las inversiones en América Latina y el Caribe y va a fortalecer la presencia de Estados Unidos en la región, a lo cual se opone prácticamente todo el continente si esa presencia toma la forma actual de imponer cambios de régimen y sanciones genocidas a quienes se opongan.

Claver-Carone da por sentado que Estados Unidos romperá toda relación económica con China, de acuerdo a la intención del secretario de Estado Mike Pompeo, y del asesor de seguridad nacional Robert O´Brien, y en ese sentido, promete que todas las empresas estadounidenses que ahora están en China y que “pronto regresarán”, se pueden reubicar fácilmente en Iberoamérica, para crear miles de nuevos empleos, cosa que, en el mejor de los casos, es soñar con castillos en el aire.