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Aceptar los ofrecimientos

14 de agosto de 2020

14 de agosto de 2020 — Hay solo una vía, única, para salir de la crisis de extinción hacia la que, en caso contrario, se dirige el planeta. Esa vía implica que el Presidente Donald Trump, en los tres meses que quedan antes de las elecciones presidenciales de noviembre, acepte e impulse con toda potencia los dos ofrecimientos estratégicos pendientes que han hecho a Estados Unidos dos de sus aliados potenciales más esenciales en contra del imperio británico, a saber, Rusia y China.

En el caso de Rusia, nos referimos al llamado que hizo el Presidente Vladimir Putin de Rusia en enero de 2020 para convocar una cumbre de emergencia de los cinco miembros permanentes (P-5) del Consejo de Seguridad de la ONU, la cual abordaría las cuestiones vitales de la guerra y la paz, una nueva arquitectura de seguridad y la crisis económica y de salubridad que enfrenta toda la humanidad.

El segundo ofrecimiento lo hizo China, en la forma de una prominente editorial, muy poco común, en la edición del 31 de julio del diario semioficial Global Times, en donde se exhorta al Presidente Trump a que deje de tratar de desviar la culpa hacia China por la COVID-19 y la profunda crisis económica que agobia a Estados Unidos, sino que más bien “una sus manos” con China y haga causa común para derrotar a esos problemas que son demasiado reales. La editorial señalaba con precisión que ese enfoque sería la mejor vía para que Trump se asegurase una victoria electoral en noviembre, contra un Partido Demócrata que por otro lado trata de culpar personalmente a Trump por todos los males que aquejan al país, males que han sido causados principalmente por las políticas de Wall Street y de la City de Londres impuestas por esos mismos demócratas, junto con la mayoría de los republicanos también, durante la mayor parte de la última mitad de siglo.

Helga Zepp-LaRouche le ha dado su beneplácito al ofrecimiento comunicado a través del Global Times, y al mismo tiempo ha lanzado una campaña organizativa internacional para reunir un coro de voces que demanden que esa cumbre del P-5 se lleve a cabo de inmediato, en septiembre. El Instituto Schiller tiene programado durante las próximas semanas una serie de conferencias que van a culminar con una gran conferencia internacional por Internet el 5 y 6 de septiembre, para abordar esas mismas cuestiones exactamente. La conferencia (que va a contar con interpretación simultánea al español, francés, alemán y otros idiomas) se llevará a cabo bajo el título de “El empuje de guerra hacia el Armagedón o un Nuevo Paradigma entre las naciones soberanas unidas por los objetivos comunes de la humanidad”. La invitación de la conferencia dice en parte lo siguiente:

“Nos vemos confrontados con la escalada simultánea de una pandemia fuera de control, un derrumbe económico desatado (aunque no causado) por la pandemia, un colapso inminente del sistema financiero transatlántico, y un peligro creciente no solo de una nueva Guerra Fría, sino el peligro de que pudiera ocurrir realmente lo impensable, que podría estallar una tercera guerra mundial, esta vez una guerra termonuclear. Lo que tenemos enfrente es una desintegración sistémica, el final de una época.

“Para muchas fuerzas políticas en todo el mundo, es cada vez más patente que la advertencia de Lyndon LaRouche en 1971 fue absolutamente profética: que cuando Richard Nixon acabó con el sistema de Bretton Woods, al sustituir el sistema de tipos de cambio fijos por un sistema internacional de tipos de cambio flotante, y se lanzó de lleno por la vía del monetarismo, eso ocasionaría el peligro de un nuevo fascismo, depresión, pandemias y guerra…. Lyndon LaRouche propuso desde hace tiempo un acuerdo entre las cuatro potencias, Estados Unidos, China, Rusia e India, como el mejor punto de partida para hacer realidad ese nuevo paradigma. Hoy en día, el único marco realista visible para avanzar en esa dirección, en el corto plazo, es la conferencia de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que propuso en enero de este año el Presidente Vladimir Putin”.

Asimismo, la invitación a la conferencia plantea las medidas que debe adoptar esa cumbre, a saber:

“Un mecanismo para resolver todos los problemas internacionales mediante el diálogo y la diplomacia.

“Un Nuevo Sistema de Bretton Woods, como se lo proponía Franklin D. Roosevelt y que desarrolló Lyndon LaRouche, con el objetivo explícito de superar la pobreza y el subdesarrollo de los llamados países en vías de desarrollo, comenzando con un sistema de atención médica moderno en cada país.

“Un acuerdo para hacer del programa “La Nueva Ruta de la Seda se vuelve el Puente Terrestre Mundial”, la base para construir el desarrollo infraestructural e industrial de todos los países del planeta, según los mejores estándares modernos.

“Una nueva arquitectura de seguridad basada en el interés económico común de la comunidad mundial, lo cual incluye el interés de seguridad de cada una de las naciones del mundo. Tiene que ponerse fin a las revoluciones de color y las desestabilizaciones que han orquestado el imperio británico y sus intereses financieros en bancarrota contra los gobiernos que no les gustan, entre otras las desestabilizaciones a Donald Trump, Xi Jinping y a Vladimir Putin.

“Cooperación internacional en torno a un programa de urgencia para desarrollar la tecnología de fusión termonuclear, y cooperación internacional para la exploración espacial, a fin de construir una villa en la Luna y una ciudad en Marte; así como la cooperación en las ciencias de la vida.

“Un acuerdo para iniciar un verdadero diálogo de culturas, en el cual cada cultura y civilización se comprometa a aprender las mejores tradiciones y contribuciones universales de las otras, como fundamento para la paz y el entendimiento, y para un nuevo renacimiento mundial”.